Detenido desde hacía siete meses en Suiza, perseguido por la Justicia norteamericana y por la uruguaya, y con varios de sus ex colegas cayendo detenidos uno tras otro, Eugenio Figueredo sabía que no tenía escapatoria.
Detenido desde hacía siete meses en Suiza, perseguido por la Justicia norteamericana y por la uruguaya, y con varios de sus ex colegas cayendo detenidos uno tras otro, Eugenio Figueredo sabía que no tenía escapatoria.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPor eso, cuando llegó al juzgado de Crimen Organizado en Ciudad Vieja, pasado el mediodía del jueves 24, luego de un largo vuelo desde Suiza, el ex dirigente estaba dispuesto a confesar. Pero no solo confesó, sino que dio detalles sobre las maniobras que permitían a los dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y de las asociaciones que la integran hacerse de “plata dulce” para mantener los privilegios de las empresas que televisaban los torneos de la Confederación.
“No voy a caer solo”. Esa fue la actitud del ex dirigente durante el interrogatorio, resumieron fuentes judiciales consultadas por Búsqueda. Cuando los delincuentes se sientan ante el juez y confiesan su responsabilidad en un delito, por lo general son reticentes a brindar información. Pero este no fue el caso, ya que Figueredo afirmó que las maniobras lo antecedían y que incluía a sus colegas. Nombró a empresas y personas involucradas.
“Fue una actitud hasta valiente, un sinceramiento”, valoró una fuente cercana a la investigación. “Porque era una confesión que no se dio en el marco de un acuerdo”, con lo cual no se beneficiaba proveyendo mayores detalles. “Reconoció que estuvo mal pero insistió en que era parte de una estructura” y que “mucho de eso se hacía con el respaldo de la FIFA”, añadió.
Por otra parte, fuentes al tanto de las investigaciones dijeron a Búsqueda que la Justicia considera que “es posible que haya más bienes” en manos de Figueredo que los identificados hasta ahora. “Uno de los motivos por los que se podría celebrar un acuerdo (para aliviar su pena) es que aportara a la Justicia información sobre todos sus bienes. Eso podría justificar un acuerdo, si son bienes que pueden ser recuperables para el Estado”, explicó una fuente.
El jueves 24, tras el interrogatorio, el fiscal Juan Gómez pidió el procesamiento con prisión de Figueredo, y la jueza Adriana de los Santos lo procesó por un delito continuado de estafa en reiteración real y un delito continuado de lavado de activos.
Según detalla el pedido de procesamiento del fiscal, Figueredo reconoció que “desde la época que asumió como miembro del Comité Ejecutivo de la Conmebol, recibía importantes sumas de dinero, en función de estratagemas que urdían diversos integrantes de la citada Confederación, con la finalidad (…) de mantener un statu quo de una aviesa forma de corrupción”.
“De esa forma, entre otras cosas evitaba el llamado a oferentes y/o nuevos contratantes para la comercialización de los derechos de televisación de los distintos torneos organizados en el ámbito de la Confederación. Expresamente reconoce que tal modo de obrar traducía un perjuicio a clubes y a jugadores profesionales”.
Figueredo admitió ante la Justicia que como presidente de la Conmebol cobraba por mes una retribución de U$S 40.000 que no figuraba en los balances de la institución. Aunque esa práctica “fue instaurada desde décadas por los diferentes ejecutivos” y fue “paulatinamente incrementándose”. Los presidentes de las asociaciones de fútbol cobran una retribución de U$S 20.000 mensuales, afirmó.
Simultáneamente Figueredo percibía cifras mensuales aproximadas a los U$S 50.000 dólares provenientes de las empresas T&T, y Torneos y Competencias, según informó. También confesó recibir “importantes sumas de dinero” de la empresa Full Play. Mencionó “como ejemplo”, que por la firma de contratos de derechos de televisación con esa empresa obtuvo una cifra superior a los U$S 400.000 que recibieron los presidentes de las asociaciones.
Figueredo dijo ante la Justicia que Gorka Villar, director ejecutivo de la Conmebol, realizó actos “extorsivos” contra los clubes que presentaron la denuncia ante la Justicia uruguaya. Villar actuó “amparado por su relación con su padre (Ángel María Villar) miembro de FIFA, quien lograba el respaldo de esta a las medidas extorsivas”, relata el fiscal.
Por otra parte, Figueredo explicó los mecanismos mediante los cuales volcaba al mercado el dinero recibido en forma ilícita. Se trataba por lo general de transacciones inmobiliarias, para las cuales contó, según dijo, con la cooperación de la empresa Weiss Sztryk Weiss.
Según explica la resolución de la jueza De los Santos que dispone el procesamiento, “con el dinero ilícitamente obtenido y que se confunde con fondos lícitos como ocurre en la operativa del lavado de activos, mediante sociedades, lo invertía en el mercado inmobiliario, adquiriendo diversos inmuebles, tanto en Montevideo como en el departamento de Maldonado, o formando parte de emprendimientos principalmente de la Empresa Weiss Sztryk Weiss, según sus dichos”.
El dinero ingresaban por dos vías: mediante giros realizados por Full Play al Banco Santander, que no estaban dirigidos a nombre de Figueredo sino a la empresa constructora, y mediante aportes en efectivo para la construcción de un hotel y la compra de un terreno.
El auto de procesamiento concluye que Figueredo, “respondiendo a una universal resolución criminal, y actuando concertadamente con otros integrantes del Comité Ejecutivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol, mediante estratagemas y engaños artificiosos obtuvo un beneficio económico injusto en detrimento de los intereses de los clubes y jugadores uruguayos”.
Figueredo, ex dirigente de la FIFA, de la Conmebol y de la Asociación Uruguaya de Fútbol, llegó a Montevideo el jueves 24 desde Zurich, donde estuvo detenido a pedido de la Justicia norteamericana, que investiga hechos de corrupción en la FIFA.
Luego de un tironeo con Estados Unidos, los suizos concedieron la extradición de Figueredo a Uruguay, donde se lo investigaba desde 2013, cuando siete clubes de fútbol y la Mutual de jugadores presentaron una denuncia por presuntas irregularidades en contratos de televisación de torneos de la Conmebol cuando el uruguayo estuvo al frente del organismo.
La defensa de Figueredo, a cargo de la abogada Karen Pintos, pidió a la Justicia que se le concediera la prisión domiciliaria, atendiendo, sobre todo, a la edad del ex dirigente, que está por cumplir 84 años. La jueza rechazó la solicitud, pero la defensa insistirá. “Consideramos que se dan los requisitos que exige la ley”, dijo Pintos a Búsqueda.
“Está muy desmejorado y muy desanimado”, afirmó. “Han sido días de mucho estrés, sobre todo para alguien de su edad”. Pintos informó que por el momento Figueredo continúa recluido en la Cárcel Central.
El fiscal Gómez solicitó continuar con las investigaciones durante la feria judicial, lo que fue autorizado por la jueza. La sede penal investigará a partir de ahora a los involucrados en las “estratagemas” reveladas por Figueredo. Esto incluye a “todos los que dieron o recibieron dinero en perjuicio del fútbol sudamericano”, resumió una de las fuentes consultadas.