N° 1762 - 30 de Abril al 06 de Mayo de 2014
N° 1762 - 30 de Abril al 06 de Mayo de 2014
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Hay que cambiar el ‘foco’ de los delitos contra la propiedad privada ‘porque somos de izquierda’”, sostuvo la candidata a la Presidencia de la República por el Frente Amplio, la senadora Constanza Moreira, mientras sugería bajar las penas a los que cometen rapiñas, que son los robos a la propiedad, pero ejecutados con violencia.
En otras palabras, lo que nos está diciendo es que “la izquierda” no respeta la propiedad privada y, por lo tanto, tampoco respetan la libertad individual, sino la colectiva. La libertad individual no se concibe sin la existencia de la propiedad privada: si para cosechar un campo uno no puede ser dueño ni del campo ni de las herramientas de labranza y tampoco puede apropiarse del fruto de su afán, entonces no es libre; es un esclavo.
Las sociedades más prósperas en la historia de la humanidad han sido las que han respetado los derechos individuales (como el derecho de propiedad), el Estado de derecho y la libertad de comercio; es decir, un sistema capitalista. El capitalismo no es otra cosa que un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos individuales y de que todas las relaciones humanas son voluntarias, acordadas sin que medie la fuerza interventora de un Estado, un sindicato, un partido político o de cualquier otro grupo de presión.
La actividad empresarial es una actividad principalmente intelectual, puesto que el empresario es quien percibe una necesidad que tienen otros ciudadanos, investiga, desarrolla los productos y servicios adecuados y los ofrece al público para que este, libremente, decida si los compra o no. Sin libertad y sin propiedad, sería imposible tener una clase empresarial sana.
No importa que a uno lo roben porque, en definitiva, los bienes no son suyos; son “de todos”. Quienes así piensan aspiran a que no exista la propiedad privada, donde cada objeto sería de “la sociedad” o “del pueblo”, dos conceptos totalmente indefinidos e indefinibles. ¿Quién es “el pueblo”?
Y esto es así porque el objetivo de cada individuo es buscar su propia felicidad, desde que no existe una “felicidad colectiva”. ¿O acaso usted puede estar feliz en el entierro de su hijo porque “el pueblo” festeja un campeonato mundial?
El individuo como tal no puede ser sacrificado ante ningún grupo (sea un grupo político, de trabajadores, estudiantes, una raza o una clase social). El ser humano debe estar al servicio de su propia causa y no de causas colectivas. No es un becerro que se sacrifica ante el altar comunitario.
La única manera que tienen los individuos y las empresas de mejorar en la vida es desarrollando sus propios talentos y sus propias virtudes, fortaleciendo así su autoestima; la mejor y más potente arma contra los tiranos, los místicos, los prepotentes y los colectivistas.
Por lo tanto, si usted se quiere a sí mismo, si siente orgullo por sus logros y los puede exhibir sin pudor, usted debe defender la propiedad privada a muerte, porque allí estarán no solo sus bienes privados, sino también sus ideas privadas, sus valores privados y su propia estima.
Propiedad es, entonces, sinónimo de liberad. Y “por la libertad Sancho, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.