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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEs con profundo pesar que vengo leyendo a lo largo de estos últimos días las reacciones de una parte de nuestro sistema político al cruel ataque perpetrado por el grupo terrorista Hamás sobre la población civil del Estado de Israel.
Resulta difícil para quienes habitamos este lado del planeta el poder comprender cómo sería la convivencia en una región del mundo en la cual tus vecinos en la representación de sus respectivos gobiernos desean y revindican de manera constante tu aniquilación. Este tipo de actitudes son las que llevan a que un grupo terrorista sienta que tiene la autoridad moral de entrar por la fuerza a un territorio soberano, para secuestrar, asesinar y violar seres humanos a su paso.
Mientras tanto las reacciones a lo largo del mundo se fueron suscitando dentro de los márgenes esperados, la firme condena y las defensas de los valores democráticos que tan caros le han resultado a Occidente. Pero por desgracia tuvimos que observar cómo la izquierda da la nota, pudimos ver un ejemplo de esto en la candidata a la presidencia del Frente de Izquierda de la República Argentina, o la también candidata a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en una cerrada defensa del terrorismo y su accionar frente a la atónita mirada del periodista Eduardo Feinmann.
Entonces me pregunto: ¿tanto tuvo que consensuar el Frente Amplio una condena explícita al terrorismo de Hamás y la pérdida de vida de civiles inocentes? ¿Son tan complejos los equilibrios a la interna para no agredir a los sectores que tienen una clara vocación antidemocrática? Vemos que los comunicados emitidos intentan quedar bien, como decía mi abuela, con “Dios y con el diablo”. Si pretenden volver a liderar este país deben ser firmes en la defensa del derecho internacional, y sobre todo del principio de no agresión.
Nuestro país jugó un rol clave en la creación del Estado de Israel, y por eso es natural que el gobierno del Uruguay cierre filas como lo ha hecho para defender a quienes fueron atacados desde su propio inicio por quienes no soportaban la idea de su simple existencia. País que a pesar de ser abiertamente criticado sirve de hogar a miles de árabes (que hasta tienen un partido político, van a elecciones y tienen legisladores en el Knesset) y personas de todos los credos. En el fondo sigue siendo todo un problema de equilibrios geopolíticos, la única democracia de Medio Oriente combatiendo con sus valores contra enemigos muy fuertes. Como bien cantaban días pasados en el Parlamento de Irán: “Muerte a Israel, muerte a América”, esto último resume uno de los grandes motivos que, junto con el profundo antisemitismo que reina en muchas personas, explica la agresión constante a Israel.
Eduardo Cuña
CI 4.365.226-0