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    Referentes del Derecho Civil están enfrentados por la oportunidad y el valor que tienen las consultas que se presentan en juicio

    La oportunidad y el valor jurídico de las consultas que los expertos realizan a solicitud de alguna de las partes en un litigio desató un duro enfrentamiento entre los principales referentes del Derecho Civil en Uruguay, Santiago Carnelli y Jorge Gamarra.

    La magnitud del conflicto ameritó incluso la intervención del Instituto de Derecho Civil y llegó al Consejo de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, que abordará el tema la próxima semana.

    Carnelli y Gamarra son los dos juristas vivos más importantes y prestigiosos del Derecho Civil. Carnelli es coautor del Código Civil anotado y comentado que edita la Fundación de Cultura Universitaria y del libro “Eficacia contractual”, que introdujo cambios sustanciales a la interpretación de esta materia, entre otros libros. Además es el encargado del Anuario de Derecho Civil que todos los años recopila la jurisprudencia y la doctrina más relevante en la materia.

    Por su parte, Gamarra es profesor emérito de la Facultad y es el autor del “Tratado de Derecho Civil Uruguayo”, una obra de 26 tomos que revolucionó el Derecho Civil y que es fuente constante de consulta para magistrados y profesionales.

    Búsqueda consultó tanto a Carnelli como a Gamarra, pero ambos profesores prefirieron no realizar comentarios debido a la “delicadeza” del asunto y a que está siendo discutido en el seno de la Facultad.

    “Cambio”.

    El diferendo se originó a partir de un trabajo académico publicado por Carnelli en el último Anuario de Derecho Civil, bajo el título “Análisis de la nueva doctrina de Gamarra sobre la causa del contrato”. Allí el catedrático sostiene que Gamarra cambió una opinión histórica por una serie de consultas que le encargaron y pagaron.

    “Al dictaminar Gamarra a sendas consultas que le efectuaron Casmu, Conaprole y Monte Carlo TV, cambió de opinión acerca de la noción de causa y de la función económica del contrato”, comienza señalando el artículo.

    “En esos dictámenes que incorporó como doctrina en el tomo XXVI de su Tratado desarrolla una construcción de la causa del contrato al margen tanto de lo anteriormente enseñado en la misma obra como su definición legal”, agrega.

    A juicio de Carnelli, “la ausencia de pensamiento libre, al ser parte interesada en la cuestión de la causa examinada, hace sospechosa de ausencia de neutralidad científica a esa nueva doctrina”.

    Para fundamentar esta posición, Carnelli cita al jurista italiano Piero Calamandrei, quien advertía acerca de los riesgos de que el profesor de Derecho ejerza como jurisconsulto. También se remite a la opinión del maestro del Derecho Procesal uruguayo Eduardo Couture, quien se refiere a las consultas realizadas por docentes como “maliciosa defensa”.

    En las siguientes cinco páginas de su artículo, Carnelli detalla desde el punto de vista técnico el cambio en la posición doctrinaria de Gamarra.

    “Agraviantes”.

    Las expresiones del trabajo académico molestaron a Gamarra, quien envió una nota al Instituto de Derecho Civil en la que solicita no compartir ningún ámbito con Carnelli.

    En la misiva, fechada el 23 de agosto y dirigida al director del Instituto, el profesor Jaime Berdaguer, Gamarra expresa su “voluntad de ser excluido en todos los tribunales de concurso o de calificación, comisiones asesoras o cualquier otro tipo de actividad similar en las cuales intervenga el profesor Santiago Carnelli”.

    “El fundamento de este petitorio proviene del reciente tomo XLII del Anuario de Derecho Civil Uruguayo (...) donde figuran manifestaciones moralmente agraviantes y ofensivas para la dignidad de mi persona, la condición de profesor emérito que invisto y la profesión universitaria que ejerzo”, agrega.

    Según Gamarra, Carnelli “sostiene sin prueba alguna” que él sustituyó su doctrina “no por razones provenientes de mi leal saber y entender, sino con la finalidad exclusiva de beneficiarme con la paga de un cliente”.

    “Ni en el Tratado ni en el ejercicio profesional estoy obligado a mantener inalterados cientos de ideas y juicios escritos durante sesenta años, muchos de los cuales modifiqué y seguiré modificando so pena de fosilizar mi obra”, razona el jurista.

    “El cambio sería reprobable si la venalidad fuera su motivo; que no es así lo demuestra el carácter vetusto de la doctrina abandonada, con cuarenta años de antigüedad que es rechazada actualmente por todos los civilistas”, prosigue.

    Para Gamarra, el debate jurídico se basa en “interpretaciones y argumentaciones” de las diferentes teorías “con exclusión de toda referencia a la persona que las emite”.

    “Se trata de una regla moral observada durante los primeros 40 años del Anuario”, señala, y agrega: “Ahora es el momento de ensuciar reputaciones y trayectorias, que obliga a poner un dique a la ola de negatividad incesante”.

    Según Gamarra, en este caso no es suficiente “la habitual declaración que deja a salvo la honorabilidad del ofendido”. “A juicio del suscrito, el artículo mencionado pone de manifiesto una patología incompatible con la lealtad y la ponderación que corresponden a los profesores grado 5 de nuestra Facultad. Por lo cual, y teniendo en cuenta los demás hechos denunciados, solicito que el Consejo designe un tribunal encargado de verificar su veracidad y decrete las medidas que correspondan a la situación creada”.

    El Instituto de Derecho Civil de la Universidad de la República resolvió por mayoría el martes 4 rechazar el artículo de Carnelli.

    La resolución del instituto expresa “contundentemente que el profesor Gamarra ha sido y sigue siendo merecedor del más elevado concepto moral e intelectual para la comunidad académica”.

    Agrega que “el uso de una publicación como el Anuario de Derecho Civil como vehículo de insultos personales inadmisibles, es enfáticamente deplorado”.

    En el punto tres de la resolución, el instituto rechaza “las expresiones vertidas por el profesor Carnelli en la publicación del referido Anuario contra la integridad intelectual y moral del profesor Gamarra”.

    Según dijeron a Búsqueda fuentes del instituto, la votación fue dividida e incluso se registró una abstención. Algunos miembros consideraron que se trata de “un problema personal” entre ambos docentes más que un problema académico.

    Otros, en cambio, señalaron que el asunto tiene suficiente importancia como para que sea abordado, ya que trasciende las figuras de Carnelli y Gamarra y lo que está de fondo es una discusión con respecto a temas como la libertad de cátedra, la regulación de las consultas y, en definitiva, la moral de la profesión.

    “(El filósofo Carlos) Vaz Ferreira decía que el abogado es intrínsecamente inmoral”, recordó un destacado profesor universitario al reflexionar sobre el tema.