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El alimento envasado en la góndola del supermercado tiene alto nivel de sal y grasa. “Yo lo compro porque lleva poco tiempo de preparar”, indican algunos consumidores que no se preocupan por leer la etiqueta, recordó Gastón Ares, profesor adjunto del Departamento de Alimentos de la Facultad de Química e integrante del Núcleo Interdisciplinario “Alimentación y Bienestar” de la Udelar.
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Existen alimentos listos para consumir o que requieren un procesamiento mínimo por parte del consumidor. Sin embargo, estos numerosos alimentos procesados suelen tener elevado contenido de grasa, grasa saturada, azúcar y sal. La rotulación nutricional tradicional, esa que se encuentra en la parte de atrás de los envases con una tabla con numerosos indicadores y números, tiene varias desventajas. “Hay dificultad de entendimiento”, dijo Ares a Búsqueda.
Según los estudios realizados por este grupo de trabajo, el 38% de las personas consultadas manifestaron que se les hacía “difícil” comprender esta rotulación nutricional —de un total de 350 y de nivel socioeconómico medio y alto—. De hecho, el tiempo que necesitan los consumidores para clasificar el contenido de grasa de un producto a partir de una etiqueta es superior al que invierten en seleccionar esos productos, según la información que maneja el equipo. Por eso vieron la necesidad de trabajar en “nuevos formatos de rotulación nutricional de alimentos”.
Una de las alternativas para mejorar la información nutricional es incluir una nueva forma de rotulación en el frente del envase. Estudian una señalización tipo semáforo para diferentes componentes como grasa, azúcar y sal, como el sistema que ya funciona en Chile. El equipo aún trabaja en alternativas y está analizando la mejor manera de presentar la información para que sea útil para el consumidor a la hora de elegir la compra, informó Ares durante el seminario de alimentación adecuada de la Intendencia de Montevideo. Se están evaluando tres alternativas.