Chip, cáscara de arroz, residuos forestales, o el licor negro que resulta de blanquear la pasta de celulosa, están entre las fuentes de generación energética más utilizadas por las industrias uruguayas. Es que, al mismo tiempo que se incrementó la tarifa de la electricidad, se volvió más conveniente el uso de esos biocombustibles.
Desde la Gerencia Comercial de UTE informaron a Búsqueda que la empresa facturó a unos 12.000 clientes industriales más de 1,7 millones de megavatios en 2012. Eso fue 0,4% menos que el año previo, pero 17% más que la electricidad consumida por las fábricas en 2005. El ente proyecta que en 2013 la facturación de electricidad para ese sector se mantenga y que en 2014 aumente cerca de 2%, señalaron las fuentes.
Seg también mide el precio de una “canasta energética”, que incluye la electricidad, leña, fuel oil y gas —principalmente—, que en agosto era 3,42% más alto que un año atrás.
Incidencia.
Las industrias usan energía para iluminar la planta, para generar vapor y para el funcionamiento de máquinas, equipos, motores, turbinas, molinos, envasadoras, compresores de aire, etcétera, o bien para el transporte de insumos o productos en autoelevadores, montacargas y otros medios.
Los costos energéticos están entre los principales, en especial para las fábricas de gran tamaño.
De acuerdo a una consultoría externa fechada en 2009 que maneja la Dirección Nacional de Industrias, el 85% de las fábricas muy grandes consideraba que el costo energético era “importante”. Las grandes industrias concentran más del 70% del consumo de energía del sector.
Cuando se les preguntó acerca de la incidencia del gasto en energía en su matriz global de costos, surge que para 44% es mayor a 10% del total.
Según la consultoría, dichas industrias implementaron medidas de ahorro de energía —control de procesos, programación de la producción, mejoras en las aislaciones térmicas de cañerías y equipos, cambios en el voltaje de distribución, compra de nuevos generadores, inversión en máquinas e instalaciones, etc.—, o tienen la intención de hacerlo. De todos modos, la encuesta identificó “barreras” para poner esas acciones en práctica, como los costos de implementación, la falta de difusión de las tecnologías y equipos para lograr el objetivo de ahorro, la escasez de financiamiento y un insuficiente conocimiento sobre el tema. Sobre este último aspecto, los consultores señalaban que “parece ser uno de los verdaderos obstáculos al ahorro” de energía.
Consumo.
La industria es el sector de actividad que más electricidad utiliza y de acuerdo al último censo energético realizado por la Dirección Nacional de Energía (DNE) en 2011, consume más de un tercio (34%) del total. Le sigue el transporte (29%), las familias (21%), el comercio y los servicios (9%), y finalmente el agro (6%).
El energético más utilizado por el sector fabril son los residuos de biomasa (51%), por delante de la electricidad (18%), la leña (15%) y el fuel oil (9%), entre otros, como el gasoil, gas natural, propano, gasolinas, etc.
Las estadísticas de esa repartición del Ministerio de Industria muestran que en los últimos 10 años creció fuertemente la participación de la biomasa: entre 2000 y 2006 significaba en torno a 9% del total del consumo de la industria, y desde entonces aumentó hasta alcanzar más de la mitad del consumo energético del sector.
La electricidad pasó de tener una participación como fuente energética industrial de 27% en 2007 a 18% en 2011, según el censo.
Energías renovables.
Las industrias que generan electricidad a través del uso de fuentes renovables no convencionales (biomasa, eólica, biogás) vuelcan los excedentes a la red general o sistema interconectado nacional.
Ese aporte, que ha venido creciendo en los últimos años, permite aumentar la oferta total de energía. Eso se enmarca en la política de promoción de ese tipo de inversiones que ha impulsado el gobierno.
Según Seg Ingeniería, las energías renovables no convencionales han “madurado” en Uruguay y su generación pasó de representar 2,2% del mercado eléctrico en 2009 a 5,5% en 2012. Hasta julio de 2013 aportaron 6,7% de la generación total.
En función de los proyectos eólicos y fotovoltaicos aprobados y en etapa de obra y montaje, esa consultora prevé que para fines del 2015 las energías no convencionales lleguen a representar entre 35% y 50% de la electricidad producida. Sobre la energía generada por los molinos anticipa un “salto disruptivo”, desde el 1,3% actual de participación.
La biomasa tuvo “serios ‘dolores de parto’” en los primeros años de operación, en especial en 2011, cuando varias plantas tuvieron problemas técnicos, comenta la consultora. Pero, afirma, en 2013 todas están generando “a buen ritmo”.
En la misma línea, el director nacional de Industrias, Sebastián Torres, dijo a Búsqueda que la matriz energética industrial tendrá “cambios significativos” de aquí a tres o cinco años.
Apuntó que los proyectos eólicos empezarán a “tallar fuerte” y las inversiones tendrán un “efecto en cadena”.
Un experto del sector energético consultado resaltó también la “tendencia creciente” de la participación de las energías renovables que se acentuará con la puesta en funcionamiento de la fábrica de pasta de celulosa de Montes del Plata.
Del mapa energético de la DNE de julio surge que varias firmas aportan energía al sistema con fuente eólica: Kentilux y el lavadero de lanas Blengio (ambas en San José), Nuevo Manantial y Agroland en Rocha, y Engraw en Florida, entre otras.
A través de biomasa, aporta Alcoholes del Uruguay procesando bagazo en Artigas, Liderdat mediante chip (en Paysandú), Weyerhaeuser con residuos de aserrío (Tacuarembó), Galofer con cáscara de arroz (Treinta y Tres), y Bioener y Ponlar con restos de aserrío (ambas en Rivera), entre otras. La mayor productora es la pastera UPM, que procesa el licor negro.
Mientras, el procesamiento de residuos en el emprendimiento Las Rosas, de la Intendencia de Maldonado, produce biogás.