• Cotizaciones
    miércoles 17 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Sector lechero requiere mayor integración y conocimiento en genética para lograr acercarse al modelo neozelandés

    El sector lechero de Uruguay puede alcanzar la eficiencia del de Nueva Zelanda, un país referente para los tamberos locales, pero para ello deberá aumentar la cooperación entre los distintos actores de la cadena, además de incrementar la inversión en estudios de genética. Ese es su principal desafío, opinó el especialista neozelandés David Sellars, que vino a Uruguay la semana pasada invitado por Mejoramiento y Control Lechero Uruguayo (MU).

    El científico comenzó a trabajar con la industria lechera de Nueva Zelanda en 1978. Desde entonces se ha especializado en la mejora genética, y ha ocupado cargos de jerarquía en cooperativas de productores de su país, además de ser consultor de importantes organismos.

    “Una de las cosas que me gustan de la lechería es que diariamente hay información sobre el desempeño. En ninguna otra actividad del agro se obtienen datos tan rápidamente. Eso la convierte en una industria dinámica y, por lo tanto, excitante”, contó Sellars en diálogo con Campo.

    Es, justamente, el aprovechamiento de esos datos que se pueden obtener todos los días uno de los debes que tiene Uruguay para poder mejorar el desempeño del sector. “Lo primero que se necesita es recolectar registros de lo que pasa en los tambos, saber cuánto están produciendo”, dijo a Campo el gerente general del MU, Fernando Sotelo. Y luego agregó que esa información deberá ser procesada en un programa de computadora para contar con una base de datos del total del rodeo lechero del país. “A partir de ahí se puede evaluar, comparar, hacer análisis y luego realizar la evaluación genética de los animales para poder mejorarlos”, relató, y señaló que así es como funciona el sistema en Nueva Zelanda.

    La  diferencia es que, mientras en ese país el 73% de las vacas están apegadas a ese programa, en Uruguay la cifra es un poco superior al 26%.

    “Creo que en Nueva Zelanda se entendió la genética y la mejora muy bien, y los niveles de participación son muy altos. El desafío para Uruguay, donde el desarrollo genético es mucho más reciente y no está tan bien entendido, es que sea adoptado por los productores”, opinó Sellars.

    No obstante, para el científico, que vino por primera vez al país en la década de 1990 para asesorar a productores locales con el estudio de desarrollo genético, hubo un “gran desarrollo” desde entonces. En especial recientemente, cuando se integraron distintas organizaciones para mejorar la base de datos existente.

    Hace unos años la recopilación y el análisis de la información eran realizados por la Asociación Rural y el MU por separado. Pero los equipos que trabajaban en esto se fusionaron en 2013 y ahora esas tareas se realizan en la órbita del MU.

    “El que no está aquí, no participa. Algunos productores no llevan ningún registro, solo producen leche y se manejan como pueden. Otros tienen su programa de manejo, pero no mandan los datos a ningún lado. Puede ser que no les interese colaborar o pagar la cuota de $ 5 por vaca que se requiere para participar”, evaluó Sotelo. Y agregó que al estar asociados al MU los tamberos reciben ciertos beneficios, como información y los resultados de los análisis comparados. La intención es generar una “conciencia  nacional” para incrementar la participación de la que “todos se benefician”, apuntó.

    Actualmente, del entorno de los 3.600 productores que existen en el país son 320 los que participan en el programa de MU. De las aproximadamente 450.000 vacas que tiene el rodeo vacuno lechero, 120.000 están integradas al sistema, según datos del organismo.

    El MU está aplicando un plan de extensión agrícola para mejorar el nivel de participación de los productores en el sistema de evaluación. El objetivo es integrar un total de 200.000 vacas de producción en el sistema y que haya más relacionamiento entre todos los actores de la cadena.

    En Nueva Zelanda, la industria está “mucho más integrada” a los productores y a los investigadores, destacó Sotelo. El último eslabón de la cadena transmite la idea a los tamberos del tipo de leche que están vendiendo al exterior y su calidad. Entonces, tanto los  tamberos como los especialistas que estudian la genética apuntan a satisfacer las necesidades de quienes colocan la materia prima en otros países. Los productores tienen que adaptarse a esos requerimientos, si no, no les compran la leche.”La diferencia acá es que, si bien hay ámbitos de participación, la industria está por un lado y los productores e investigadores por otro”, criticó Sotelo.

    El organismo de Nueva Zelanda que nuclea a productores, industriales y científicos, y que sirve de referencia para el MU, se llama Livestock Improvement Corporation. “Es una mesa en donde se coordina el trabajo, una comisión con todos los actores de la cadena láctea que ya está institucionalizada y que no se cuestiona”, describió Sotelo.

    Esa institución tiene objetivos similares a los del MU. Además de su tamaño y el nivel de integración, otra de las diferencias con el organismo uruguayo es que tiene un programa que está dirigido a seleccionar a las mejores madres con los mejores padres. De hecho, también se dedican a vender toros genéticamente mejorados. “Ellos cierran el ciclo con las ventas, pero acá no se puede hacer eso porque es muy complejo y  costoso”, explicó Sotelo.

    Aumento de la producción

    La investigación genética en Nueva Zelanda ha logrado que las vacas lecheras tengan una tendencia a incrementan su producción de leche en 46 litros por año. Más de la mitad de esa aumento es debido al avance de la genética. El 40% restante está relacionado con la alimentación y otros elementos de gestión del tambo. “Absolutamente, podemos seguir mejorando. No sabemos dónde está la línea de llegada”, dijo Sellars, y aseguró que, para Uruguay, es posible llegar a esos niveles si se apuesta al mejoramiento genético.

    En Uruguay las vacas tienen una tendencia a aumentar 19 litros por año por mejoras genéticas.

    En tanto, en la isla de Oceanía una vaca produce 4.422 litros por año, mientras que en Uruguay la producción fue de 6.500 litros por vaca.

    Si bien la producción de leche que en el país es mayor que en Nueva Zelanda, hay otras variables que explican por qué la isla es un referente en genética y producción lechera. En Nueva Zelanda las vacas tienen un porcentaje de preñez que se ubica por encima del 90%, y paren todos los años, al tiempo que en Uruguay ese porcentaje se sitúa en el entorno de 65%, y las vacas paren cada un año y tres meses, argumentó Sotelo.

    “Como es un sistema pastoril producen menos, pero son muchos más eficientes”, señaló. E insistió en que en lo que más se destacan es en el sistema de organización institucional que tienen los actores de la cadena y en la investigación.

    Para Sellars es indispensable que Uruguay invierta más dinero en la investigación genética y en los recursos humanos. “Somos contados los que trabajamos en esta área de genética animal y muchas veces los que estamos en lechería somos los mismos que estudiamos el ganado de carne, o algunas otras especies”, dijo a Campo el investigador principal del Programa Nacional de Investigación en Producción de Leche del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Ignacio Aguilar. “Para la cantidad de animales y la infraestructura que hay capaz que es poca la gente que trabaja en esta área. En otros países hay más recursos humanos”, comentó el especialista.