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Julio Sanguinetti tuvo a Enrique Tarigo, Eduardo Paz Aguirre y a Edison Rijo. Aunque chocó con el vicepresidente Gonzalo Aguirre, Luis Lacalle se apoyó en Ignacio De Posadas y Luis Alberto Heber. Jorge Batlle contó con un operador del primer nivel, Alejandro Atchugarry, para capear los temporales y las diferencias con el Foro Batllista.
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Durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez, el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa y operadores como el diputado socialista Gustavo Bernini y el senador Enrique Rubio, antes de ser designado director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) armonizaron y ordenaron a los jugadores en la cancha.
Era la primera vez que el Frente Amplio era gobierno y afloraron las disidencias, pero el Parlamento estuvo informado por el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, y en ocasiones especiales por el propio Vázquez.
Fernández, a su vez, contaba con el respaldo de Aldo Guerrini, que aunque no tenía visibilidad aportaba solvencia.
José Mujica contaba con su esposa, Lucía Topolansky y con el propio vicepresidente Danilo Astori.
Con el segundo gobierno de Vázquez, las cosas no parecen tan claras. Ahora, el presidente aparece muy despegado del Partido Socialista que lo llevó al lugar donde está y a pesar de que mantuvo la guardia vieja de varios ministros, cambió a la mayoría de sus operadores directos.
“El operador político del presidente en el Parlamento debe ser el vicepresidente Raúl Sendic”, opinó su antecesor y actual senador, José Mujica, al ser consultado por Búsqueda.
Pero a dos meses de instalado el nuevo Parlamento y a seis semanas de trabajo conjunto entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, algunos legisladores muestran cierto desconcierto: no perciben una voz fuerte que pueda hablar en representación del Poder Ejecutivo.
Aunque Mujica no lo dice, en la práctica ha sido su intervención la que sirvió para solucionar problemas puntuales.
Es más, fuentes políticas dijeron a Búsqueda que en realidad Vázquez no se preocupa demasiado de ese problema porque cuenta con el propio Mujica, con quien, desde hace bastante, acordó las grandes líneas.
La necesidad de acordar con Mujica le viene dada, explicaron las fuentes, por los propios resultados de las elecciones de octubre.
El secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma, o el prosecretario Juan Andrés Roballo, a cargo de poner en práctica la marcha del gobierno en materia de relaciones con el Parlamento, saben desde el inicio que no contarán con una bancada “vazquista” y ni siquiera “aliada” suficientemente fuerte. Por lo tanto la suma de los legisladores del Movimiento de Participación Popular (MPP), la 711 y el Partido Comunista, que en teoría se alinearán con Mujica, son la fuerza mayoritaria dentro del Parlamento y por lo tanto un punto de apoyo firme con el cual contar, más allá que al haber alcanzado por tercera vez la mayoría parlamentaria, se necesita una fuerte disciplina con todos los legisladores, incluyendo la pequeña bancada de la Liga Federal en Diputados.
El papel del vicepresidente Sendic, con experiencia en ambos poderes del Estado, será puesto a prueba a la hora de armonizar las diferentes posiciones, tanto en la aprobación de la ley de Presupuesto como luego en el relacionamiento con los ministerios.
El papel de Mujica y quizás de su suplente Andrés Berterreche, que el martes 14, mientras en el Salón de los Pasos Perdidos velaban al escritor y periodista Eduardo Galeano, representó a Mujica en la comisión que votó la venia a siete oficiales generales, se agranda si se tiene en cuenta que durante el primer año, el presidente de la Cámara de Diputados será Alejandro “Pacha” Sánchez, cabeza visible de una gran bancada que cuenta, en lo que el politólogo Oscar Botinelli llama “macromujiquismo”, con 27 diputados.
Para dar sus propias batallas en el Senado, Vázquez cuenta en principio con tres astoristas y dos socialistas, mientras Mujica tiene seis votos, incluyendo el propio.
El fiel de la balanza podrían ser los dos senadores del sector de Sendic: Marcos Otheguy y Leonardo de los Santos, llamados a respaldar a su jefe sea como este se coloque en relación a una supuesta discusión entre su jefe institucional y su líder más emocional. A favor de Mujica juega también la muy buena relación que tiene el ex presidente con el ex intendente canario Marcos Carámbula, un hombre muy cuidadoso de los vínculos y capaz de jugar un papel importante dentro de la bancada oficialista.
Los socialistas y los astoristas, en cambio, no solo no tienen una bancada muy numerosa sino que tampoco operadores de fuste.
El ex ministro de Transporte Enrique Pintado cuenta con basta experiencia. Entre los socialistas habrá dos figuras femeninas: la ex ministra del Interior Daisy Tourné y la actual presidenta del Frente Amplio, Mónica Xavier, en caso que Daniel Martínez resulte electo intendente de Montevideo.