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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl no título de Sendic. La agenda mediática dejó a Ancap y al dengue de lado para concentrarse en el artículo que publicó “El Observador” el miércoles 24 de febrero. En éste se informó que el vicepresidente de la República, el Sr. Raúl Sendic (la aclaración de “Señor” es importante), no ostenta ningún título de grado universitario. El líder de la lista 711 quedó al descubierto cuando se confirmó que nunca realizó más que una “preparación para la docencia genética, que era un curso rápido”.
Más allá de la indignación que generó la noticia, dado que Sendic y su grupo comunicaron que era licenciado en Genética Humana (por la Universidad de La Habana que, curiosamente, la carrera ni siquiera existe en ese centro de estudios), el hecho me hizo recordar las palabras del entonces presidente Mujica, cuando asumió su mandato en marzo de 2010.
En ese entonces, Mujica expresó “alivio” porque la mitad de los parlamentarios electos no contaban con título terciario: “Como decía un autor tradicional: le tengo miedo a los bachilleres, porque saben algo, se creen que lo saben todo. Y el que no sabe tiene la humildad de los que no saben, y trata de escuchar y de aprender. El que es verdaderamente sabio también es humilde, pero el que está en el medio, el que sabe un poquito, se cree que tiene capacidad para perorar y hablar de todo. Y necesitamos un parlamento que trabaje”.
No vale la pena analizar el daño que genera este mensaje y la incoherencia con su supuesto compromiso con la educación, educación, educación. Después de todo, las propias declaraciones de Mujica son evidencia suficiente para asegurar que no aportan nada productivo a la sociedad.
Sin embargo, todo indica que según esta filosofía del líder del MPP, los referentes del Frente Amplio y gran mayoría de su electorado no van a indignarse con el descubrimiento. Quizá, incluso, algunos aplaudan que el vicepresidente de la República no cuente con título universitario.
Después de todo, la creencia y mensaje del ex presidente (que se extiende mucho más rápido que el dengue) insisten en una división social: allá están los que se preparan, los que estudian, los que tienen soberbia y no trabajan (conocido como patrón, empresario). Acá estamos los humildes, los que queremos aprender, los laburantes (conocido como trabajador).
Lo paradójico (y triste) radica en que el Sr. Raúl Sendic pudo haber ganado poder político de este desastre mediático.
Joaquín Ramos