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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDéborah Rodríguez.
Una gran atleta, una gran deportista uruguaya.
Nos ha representado en Juegos Olímpicos, competiciones sudamericanas, en eventos de todo tipo.
Muy dignamente. Un emblema del deporte nacional.
Y siempre orgullosa de su condición de mujer, afrodescendiente y uruguaya.
Déborah Rodríguez, cuando entrenaba la semana pasada en Maldonado, fue víctima de agresiones racistas.
Verbales, recibiendo insultos soeces, irreproducibles y también agresión física: le arrojaron botellas.
(Las agresiones verbales son muchas veces el paso previo a las agresiones físicas: muchos no quieren darse cuenta de esto)
Déborah Rodríguez debió interrumpir el entrenamiento...
¿Qué nos está pasando?
Como sociedad: ¿qué nos está pasando?
Por supuesto que el “fenómeno” del racismo, contra quien sea, no es nuevo en nuestro país, pero no deja de ser lamentable. Vergonzoso.
Y no solo porque la víctima en este caso se llame Déborah Rodríguez.
Debemos ser especialmente sensibles a la discriminación: llámese racismo, antisemitismo, xenofobia, a la discriminación y a la intolerancia contra quien-es sean.
Y oponernos con todas nuestras fuerzas.
No es solo “un problema de otros”: es un problema de TODA la sociedad.
Nos atañe a todos.
Esperamos que sobre los agresores de Déborah caiga de alguna manera el peso de la ley.
Que quienes se tengan que ocupar del tema, que lo tomen en consideración.
Esto no debe, no puede quedar impune.
¿Es tan grave? Sí: ¡es grave!
Legislación, más allá de que la misma siempre es mejorable, existe.
Pero insistimos en que, por sobre todo, a lo que debemos apuntar es a la educación.
En la escuela, pero por sobre todo en el hogar.
Condena firme y enérgica a los racistas. Repudio.
Nuestra solidaridad con Déborah Rodríguez.
Lic. Rafael Winter