—Pase, señora, las demás invitadas ya llegaron, están con la señora en el jardín de invierno —dijo la empleada al recibir otra visita.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—Gracias, Petrona —respondió la recién llegada, dirigiéndose hacia el lugar de encuentro—. ¡Hola, chicas! —les dijo al grupo de amigas—. Me retrasé un poquito porque Juan Julio estaba mirando oootro partido del Mundial, pero justo es five o’clock, así que llego justito a tiempo para el té.
—Hola Flopi —saludó la dueña de casa, mientras la última en llegar les daba un beso en la mejilla a las demás amigas—. Sentate que ya te sirvo. ¿Vos querés otra tacita? —dijo, ahora dirigiéndose a otra de las contertulias.
—Ay, sí, está riquísimo, y retomo lo que venía diciendo —dijo una de las que habían llegado en hora—. Para mí Bélgica le ganó muy bien a Panamá, gracias a un cuatro cuatro dos claro, con marca hombre a hombre, en toda la cancha. Hablando de hombres, ¿vieron a ese número ocho o número 10, ya ni me acuerdo, que es de Bélgica, pero que juega en un cuadro inglés, rubiecito, divino y con un lomazo? Para mí que…
—Esperá —dijo otra de las chicas—. A mí, el que me encantó fue el golero de Polonia, que…
—Pero te estoy hablando de Bélgica, nena, no distraigas…
—Bueno, si querés hablar de Bélgica, te diré que no me pareció que jugara todo el partido con el cuatro cuatro dos; en algunos pasajes, cuando Panamá apretó un poquito el acelerador, pasaron a un tres cuatro dos uno, dejando al nueve, ese negrote grandote, como punta de lanza…
—¡Ay, chicas! —cortó la última en llegar—. ¿Les conté que estuve en el desfile de la colección otoño-invierno de Jean Claude, aquel francesito que conocimos este verano en Punta, que tenía unos diseños soñados? ¡Unos vestidos divinos!
—Después hablamos de eso, si no te importa —dijo la dueña de casa—. Creo que el aplastante triunfo de los rusos frente a Egipto fue otra de las novedades destacadas de estos días. Al peludo Salah ese, el egipcio que dicen que es un genio, y que la rompe toda en el Liverpool, se lo comieron los rusos en dos panes.
—Obvio —comentó otra de las chicas—. Con dos líneas de cinco marcando en la puerta del área grande, en esa defensa no entraba ni Tutankamón…
—¿Viste que el chorro del juez paraguayo quiso cobrar foul fuera del área cuando el penal que le hicieron al peludo? —comentó otra—. ¡Un bandido el paraguas! Yo lo vi clarito al penal, el foul fue adentro del área, suerte que está el VAR ese que evita que los jueces te afanen un partido…
—Perdonen —dijo otra más, que permanecía en silencio—. ¿Vieron la foto en la galería de la semana pasada en la que aparece la Pichucha con ese empresario argentino que es como 10 años menor que ella? ¡No tiene vergüenza esa loca! ¡Y recién hace tres meses que se separó! Y él creo que está separado, pero es casado, seguro, la esposa vive en Buenos Aires y una amiga mía la conoce y dice que…
—¡Pará, nena! —dijo la anfitriona con voz cortante—. A ver si me entendés. Estamos hablando de fút-bol, balompié, fóbal, es el tema del día. Y quiero destacar el acierto del Maestro haciendo esos cambios para abrir las puntas y poniendo al Pato y al Cebolla como titulares de pique, una decisión clave para el resultado del partido. Y no solo quiero hablar de Uruguay, como una patriotera. Para mí el gran partido hasta ahora ha sido el de España contra Portugal, con ese tres a tres gracias a ese genio que es Cristiano Ronaldo, qué jugador, tres goles. Y viste cuando se saca la camiseta, esos pectorales y esos abdominales, y esos ojos claros…
—Disculpame —dijo otra de las amigas—. Al Cristiano Ronaldo no me lo fumo. Es un soberbio, un arrogante, se cree el number one y…
—¡Y es lo que hay, baby! —terció otra—. ¿O te vas a quedar con el rusito ese que se llama Chorischneck, o algo así, que también ya hizo tres goles, pero que ni se le arrima al portugués?
—¿Alguien quiere más torta?
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La cola en el BPS para cobrar la jubilación estaba nutrida, como siempre.
—Diga, doña Braulia, ¿usté está viendo los partidos del Mundial?
—¡Cómo anda, doña Tota! ¿Del portal? ¿Qué si está partido el portal? ¿Qué portal? ¿El de la Interné? Sabe que yo a la tableta esa del Ibirapitá ni la uso…
—No, doña Braulia, los par-ti-dos del Mun-dial de fóbal —contestó doña Tota, alzando notoriamente la voz.
—¡Ah, sí, doña Tota, cómo no! —contestó la otra anciana—. ¡Me encanta! Y con esto que hay partidos a las nueve de la mañana, consigo que el Cholo se me levante más temprano, y tomamos unos mates con galletitas mirando los partidos…¿qué me dice del cinco a cero de los rusos a Arabia? ¡Una máquina!
—Mire, yo creo que la tática de los rusos es aplanadora, ¿usté vio que ni un órsay hubo? ¡Salen jugando de atrás y la pasan justo a tiempo! —comentó doña Tota, siempre hablando fuerte para que su amiga la entendiera.
—Bueno —dijo doña Braulia—, pero acéteme que los arabios esos ni la veían pasar… Después de los tres primeros goles tendrían que haber cambiado el esquema por un cinco cuatro uno uno, cerrando más atrás. Ahora que me la encuentro, doña Braulia, ¿se acuerda de que me iba a traer la receta del tuco que hacía su suegra?
—¿Del truco? El Cholo ya ni juega al truco, desde que murió don Anselmo ya no se juntan los amigos…
—¡La receta del tu-co! —dijo ahora en alta voz doña Tota.
—¡Ah, sí, me olvidé! —replicó doña Braulia—. Entramos en unas pencas por los resultados de los partidos con las vecinas y se me pasó por completo… ¡Y ya marché con esos mexicanos que le ganaron a Alemania! ¿Quién lo iba a decir?
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¿Y quién iba a decir que en el mundo entero no hay otro tema del que hablar hasta mediados del mes que viene?