Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUna de las tareas más arduas de toda sociedad democrática es la que se da por “mantener” la seguridad ciudadana. Mayor es aún el desafío cuando un gobierno hereda condiciones especiales como de inseguridad ciudadana. Herencia esta por diversos motivos que van desde situaciones de pobreza extrema, diferencias sociales acentuadas y otras muchas, incluyendo la “dejadez” en el trato del problema.
Bajo signo totalitario o concepciones pseudodemocráticas de corte obsoleto, se reduce todo a “represión” más o menos selectiva. Pero, para un gobierno auténticamente democrático el desafío es mayor y exige más inteligencia e inventiva.
Dada la situación actual se debe reconocer que si bien no podemos arriesgar porcentajes de opinión, una muy buena parte de la población está exigiendo condiciones de mayor dureza para con la delincuencia de carácter “violento”. Este sentimiento permanece por momentos adormecido hasta que una muerte lo despierta de su letargo. Y es que esas desgracias caen en muchos casos en la gente que concurre o regresa de sus trabajos en horas y lugares propicios para lo aciago.
El problema es muy complejo porque se inicia en un tramado social muy particular y envuelve en muchos casos a jóvenes que de victimarios pasan a víctimas tempranas de un destino sin vuelta; porque no existe la recuperación ni la reinserción social.
Una de las puntas del problema lo constituye el “tráfico ilegal de armas” y esto requiere la intervención ineludible del gobierno.
Este flagelo está como el segundo negocio rentable, solo detrás del “tráfico de drogas” en cuanto a la población delincuencial.
Dentro de las políticas judiciales del Mides, hoy de equidad, se podría propiciar a cambio de la entrega de armas, alimentos o dinero, si se instrumenta correctamente.
Esta idea podrá ser más o menos efectiva en lo material, pero su mayor fuerza está en el carácter ético y de significación humana. Valdría la pena aplicarla con que un solo “arrepentido” la aprovechara.
Quizás más de una madre acuda a poner algún arma fuera del alcance, de lo que, a no dudarlo, termine con la vida de su hijo.
Cnel. Luis Agosto
CI 1.064.485-4