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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa proyectada compra por parte de la empresa brasileña Minerva, de varios frigoríficos de la también brasileña Marfrig, ha provocado cierto ruido. Hasta ahora varias empresas extranjeras tenían en sus manos casi la totalidad de la industrialización y la comercialización de la carne uruguaya. Ahora se agrava porque una sola podría tener la mitad entera de un negocio vital para el país. En este rubro de la carne, algo similar sucedió en el pasado, con Liebig’s, Bopicuá, frigoríficos Anglo, Swift, etc.
Es el mismo panorama actual de la forestación. Se crearon miles de bosques de pinos y eucaliptos (con ayuda del Estado), pero son empresas extranjeras las que industrializan y comercializan esos árboles.
Esto pone de manifiesto un problema estructural de la economía uruguaya: la actividad privada por sí sola tiene cierta capacidad para producir, pero no para desempeñarse en el resto de la cadena económica hasta llegar al consumo como son la industria, el comercio, las finanzas, etc., que en esa cadena es donde se generan las mayores riquezas.
En algunos casos, en que ha habido procesos de industrialización o comercialización por empresas privadas nacionales, esos negocios terminaron en manos extranjeras, como el Frigorífico Tacuarembó y La Caballada (ex-Cybarán) de Salto, o en el arroz, lo que pone un techo al desarrollo de nuestra economía, por cuanto queda dependiente de los intereses extranjeros.
Debilidad uruguaya. Una de las debilidades de las empresas privadas uruguayas es que por lo general son de carácter familiar y su duración en el tiempo depende de la vida del dueño. No tienen intemporalidad. Por esta y otras razones los gobernantes uruguayos de fines del siglo XIX y principios del XX hicieron intervenir al Estado, lo que asegura su permanencia en el tiempo (BROU, Banco de Seguros, UTE, Ancap, etc.), todas ellas, exitosas, que brindaron grandes beneficios al país. Pero hoy tienen un problema en su gobernanza, producto de la mala política, que las ha usado para pagar favores y servicios políticos y ello las ha deteriorado e impidió su modernización y progreso. Este es un tema clave en el cual le va la vida al país. Es imprescindible cambiar la gobernanza de esas empresas, que no son solo los entes autónomos y servicios descentralizados, sino además las más de 60 empresas con capital estatal, que se manejan por el derecho privado bajo la forma de sociedades anónimas.
Allende las fronteras. Hay también otra constatación histórica fuera de fronteras. Las mayores potencias económicas surgidas en los últimos siglos, como Inglaterra, EE.UU., Alemania y más recientemente China, han logrado desarrollar su economía gracias a la apoyatura del Estado. Ninguno de esos países lo logró por el libre comercio. Han utilizado políticas que algunos llaman hamiltonianas, por referencia a Alejandro Hamilton, que fue el primer secretario del Tesoro de EE.UU. y llamado el padre del capitalismo americano por ser quien impulsó en aquel país la idea de un “Estado desarrollador”. Basado en la experiencia inglesa, aplicó políticas proteccionistas desde el gobierno para industrializar a EE.UU. Por su iniciativa, también se creó la Reserva Federal, primer Banco Central de América. Instrumento fundamental para manejar el crédito. Siendo este último factor clave para el crecimiento económico. Esas políticas hamiltonianas las divulgó Liszt y fueron aplicadas en Alemania, lo que permitió su industrialización y crecimiento económico. La misma receta fue aplicada en China a partir de Deng Xiaoping. Los resultados están a la vista.
Carlos Texeira Varesi
Abogado jubilado