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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Palacio Legislativo se prepara para celebrar el centenario de su inauguración. A esta altura, es innecesario ponderar las cualidades del edificio por ser por todos conocidas. Sí, corresponde festejar la decisión de Batlle y Ordóñez de soñar y llevar adelante la obra, pese a las críticas y a las peripecias propias de los ciclos políticos y económicos.
Sorprende, en cambio, que no se conozcan mayores detalles de las actividades previstas para festejar el bicentenario de los hechos históricos de 1825.
Ese año pasaron muchas cosas: la más importante, sin duda, es la Declaratoria de la Independencia, pero también el Desembarco de los 33 Orientales, el Abrazo del Monzón, el Congreso de la Florida, las batallas de Sarandí y del Rincón, la toma de Santa Teresa, etcétera.
En definitiva, 1825 expresa y plasma, sin duda alguna, la voluntad de autodeterminación de los orientales al influjo de personalidades claves como las de Lavalleja, Rivera y Oribe, pero también con otras que destacarán con el tiempo como las de Suárez, Flores, entre muchas otras.
Entiendo que las discusiones sobre si son más importantes el 4 de octubre y el 18 de julio que el 25 de agosto son interesantes para los especialistas; pero para la mayoría de los uruguayos, durante la mayoría de nuestra historia la fecha a celebrar es el 25 de agosto y los hechos de 1825; habiendo cristalizado Blanes en el Juramento de los Treinta y Tres Orientales el instante fundante de nuestra independencia en una imagen que está grabada en el ADN nacional.
Los pueblos, como las personas, necesitamos poder reconocernos en nuestras raíces; en las fechas, saber de dónde venimos y a dónde vamos. La gesta de 1825 marca el comienzo del largo proceso que culminará después de 1830, cuando el país pudo librarse de las tutorías de Argentina y Brasil.
Celebrar el bicentenario de los hechos de 1825 como se merece, por todo lo alto, sería una forma de volver al pasado para, a partir de él, evaluar el presente y proyectar el futuro.
Sin pretender inaugurar otro Palacio Legislativo, sería muy positivo celebrar en 2025 el bicentenario de aquella gesta. Orwell dijo que quien es dueño del pasado lo es del presente y del futuro. ¿Por qué no volver una vez más a aquel pasado para soñar el Uruguay del tricentenario?
Fernando Calvete
CI 1.860851-1