Por ejemplo, algunos adultos se negaron a hacer ciertas tareas cotidianas de mantenimiento, lo que generó preocupación entre los funcionarios que trabajan con ellos. Además, las fuentes relataron que hubo algunos “problemas de convivencia” entre los mayores.
“Pero todo está encaminado ahora”, afirmó uno de los consultados.
Estigmatización.
La agencia de las Naciones Unidas para los refugiados (Acnur), que tiene su oficina regional en Buenos Aires, trasladó a un funcionario a Montevideo para apoyar al gobierno en la recepción de refugiados. En diálogo con Búsqueda, Christopher El-Hage, oficial asociado de integración que reside en Montevideo hace dos meses, dijo que le preocupa la excesiva atención que recibieron los sirios. “Aunque sea con buenas intenciones, tanta atención puede ser negativa para ellos, porque los estigmatiza”.
Está sorprendido por el revuelo que generaron. Contó que les piden fotos, los saludan constantemente y los “siguen como a un objeto de atracción”. “Es como que hay extraterrestres en el país”. Pero “ellos no son rockstars, son gente normal”, afirmó, y “no están acostumbrados a eso”.
Por otro lado, dijo que hay más refugiados en Uruguay, “pero nadie habla de ellos”. “Si mañana ocurre un accidente y un sirio es atropellado va a estar en todos los diarios, pero si le pasa a otro refugiado no vamos a escuchar nada”, lamentó.
Elogió el “gesto del presidente” José Mujica y dijo que el programa “es un buen ejemplo para toda la región”.
“Nos gustaría que sirva para ir hacia una política coherente y abarcativa para todos los refugiados. Que brinde un mínimo de apoyo a todos los refugiados por igual”, afirmó.
Encuentro entre culturas.
Mientras los más chicos están en la escuela, los adultos tienen sus propias actividades. De lunes a viernes, los mayores de 16 años asisten a talleres de “inmersión cultural” a cargo de docentes maristas.
“Nosotros no les proponemos que absorban nuestra cultura, ponemos arriba de la mesa lo que somos como uruguayos y los dejamos que elijan”, contó a Búsqueda Fabián Moreira, docente en el Colegio Santa María y encargado del taller. Ellos, con el correr de los meses “irán haciendo sus opciones”.
Por ahora mantienen sus vestimentas típicas —en particular el velo en las mujeres— y en cuanto a la comida, “se adecua a la disponibilidad”, informó.
Lo que sí “queremos que comprendan rápidamente es el marco jurídico, las normas sociales, y muchas prácticas cotidianas”, explicó.
El lunes, por ejemplo, les enseñaron sobre algunas erogaciones impositivas, y sobre los servicios públicos que hay disponibles.
Moreira contó que empezaron trabajando en torno a “algunas expresiones populares como la música, la gastronomía y el fútbol”.
“Procuramos indagar también en sus intereses para promover un encuentro entre las culturas y poner en práctica el concepto de multiculturalismo, en oposición al paradigma de la asimilación, del avasallamiento o de la imposición”, explicó.
El equipo está formado principalmente por docentes de Secundaria, que concurren en el horario de la tarde. Los talleres duran unas dos horas.
Durante la primer semana hicieron un “intercambio gastronómico”, donde todos cocinaron y probaron productos típicos de ambos países. La segunda semana estuvo dedicada a la música, que incluyó un taller de murga a cargo de la murga joven “La Tucurusa”. También hicieron un taller de expresión corporal, y una salida “de compras”, para que se familiarizaran con los precios, los productos y la relación precio-calidad, explicó Moreira.
“Se muestran muy ávidos de aprender, muchos aparecen en nuestros talleres con el cuaderno de español, hacen preguntas de vocabulario, los niños desde el primer día nos recibieron con un ¡hola!, ¡buenas tardes!”, contó Moreira. “Nuestro equipo se maravilla cada día”.
El grupo hizo dos salidas didácticas. Recorrieron varios lugares de Montevideo, como el Estadio Centenario — “un punto alto porque algunos son muy futboleros y hay varios admiradores de Suárez”— y la Plaza de los Olímpicos, donde vieron un ensayo de murga. Además viajaron a Piriápolis y visitaron la Colonia de Vacaciones de Primaria.
También tuvieron entrevistas de orientación laboral en el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop). El director del organismo, Juan Manuel Rodríguez, dijo a Búsqueda que se conversó con ellos sobre sus antecedentes laborales y las expectativas que tienen.
“Son los criterios que se tienen en cuenta para definir una capacitación”, explicó. Luego se envió a Presidencia un informe con sugerencias, que está en estudio. Indicó, no obstante, que la capacitación que se les brinde dependerá del lugar donde finalmente residan. El objetivo es que la capacitación incluya un trabajo, explicó.
Pericón y fútbol.
El martes, en el recreo de la escuela Nº 274 Experimental de Malvín, decenas de niños corren, juegan y gritan con sus túnicas blancas y su moños a medio hacer. Entre ellos se encuentran los 13 niños sirios que concurren a la escuela. Pero entreverados con el resto, es imposible distinguirlos.
“Están totalmente integrados”, afirmó la directora de la escuela Laura Beytia. “Desde el momento que se pusieron la túnica y la moña, ya no los diferencias”.
La directora está conmovida con los recién llegados. “Es un antes y un después”, afirmó emocionada. “Desde la profesión y desde el punto de vista personal. Y diría de todo el magisterio, porque vimos cómo el Consejo de Educación Inicial y Primaria tiene las herramientas y el soporte como para poder apropiarse de un proyecto así”.
Al principio estaba previsto que los niños concurrieran dos días a la semana. Pero después de la primera semana los niños pidieron sumar un día más, contó Beytia. Asisten martes, miércoles y jueves desde las 13:45 hasta las 16:45.
Los más chicos concurren al Jardín Nº 244, que está en el mismo predio que la escuela, y los mayores al liceo 31, que queda a unas pocas cuadras.
Los objetivos “se están cumpliendo de forma excelente”, aseguró la directora. La principal meta era que los niños se familiarizaran con el sistema educativo: las actividades curriculares, los horarios, el trabajo en el aula. Es que algunos nunca habían ido antes a la escuela, y otros hace varios años que no asistían.
Están distribuidos de a dos por grupo y hacen las mismas actividades que los demás, aunque la maestra suele asignarles trabajos diferentes.
Como el árabe se escribe de derecha a izquierda, las maestras “están haciendo el trabajo de enseñarles a escribir al revés”, contó Beytia. Ya aprendieron a leer y a escribir algunas palabras. Asegura que el idioma no ha sido un problema y que se comunican mediante gestos y dibujos.
Los docentes hacen un seguimiento diario de los avances de los alumnos sirios. Esos informes serán trasladados a los nuevos maestros cuando el año que viene cambien de escuela. El Consejo les informó que se harán jornadas con el equipo docente que los reciba “para transferir la experiencia”, dijo Beytia.
Destacó que los compañeros de la escuela han sido claves en el aprendizaje de los alumnos nuevos, porque los “ayudan mucho”.
A los sirios les gusta mucho jugar al fútbol. “Lo tenía prohibido pero ahora estamos flexibilizando un poco”, contó sonriente. “Y hasta bailan el pericón”.