Los ejemplos, que parecen sacados de una película de acción, son dos de las principales amenazas que “cualquier Armada del mundo” debe incluir en su planeamiento estratégico si en su jurisdicción hay instaladas plataformas petroleras o de gas natural.
Uruguay se encamina a tener alguna de estas instalaciones si las multinacionales que hoy exploran? la plataforma marítima uruguaya encuentran hidrocarburos. Al norte, el vecino Brasil ya cuenta con 800 plataformas petroleras distribuidas entre sus 4,5 millones de kilómetros cuadrados de área oceánica.
Con décadas de experiencia en la extracción petrolera en alta mar, Brasil también cuenta con un preparado protocolo de control y seguridad de las instalaciones y más de 100 buques, y aun así esto “no siempre es suficiente”, dijo a Búsqueda el jefe de la Armada brasileña, el almirante Julio Soares de Moura Neto.
“Las dificultades que la Armada uruguaya tendrá son las mismas que tiene la Marina brasileña y que tienen todas las marinas del mundo para la protección de las plataformas petroleras. El control de las plataformas es un gran desafío para todas las marinas y flotas costeras”, dijo Soares, que vino a Uruguay a dar una conferencia en la Escuela Naval.
Actualmente, la Armada uruguaya cuenta con 23 buques, todos ellos con no menos de 20 años de antigüedad, aunque se está previendo la compra de nuevos navíos (ver recuadro).
El almirante dijo que la “cooperación” y el “compartir la información” entre las armadas de los países es “fundamental” para combatir “juntos” la piratería y los “robos armados” en el mar.
—¿Qué tan importante es el mar para Brasil?
—Nuestra ligazón con el mar es muy antigua y fuerte. Por el mar se partía hacia otros destinos, por el mar también se libraron muchas batallas. Nosotros le decimos la Amazonia azul por su importancia fundamental para Brasil todo.
Tenemos una costa de 8.500 kilómetros; desde ahí hacia el mar son 200 millas náuticas. Es un área global de 4,5 millones de kilómetros cuadrados. Si pensamos en 200 kilómetros para el interior del territorio brasileño, hablamos de que se abarcan 17 estados, 90% del PBI y 80% de la población brasileña.
Pero además, con respecto a los aspectos económicos, 90% del petróleo brasileño es extraído del mar. Son 800 plataformas petroleras. Y eso solo de petróleo; el 72% del gas natural del país está en el mar.
Hay toda una parte del petróleo que se llama pre-salt. Las reservas brasileñas de petróleo están estimadas en 35 billones de barriles. Recientemente comenzamos a explorar el pre-salt y en julio la producción de petróleo pre-salt llegó a 500.000 barriles por día.
El petróleo cada día se encuentra más lejos de la tierra; hoy algunos yacimientos están a 300 kilómetros del litoral costero y a gran profundidad.
Además del petróleo hay más cosas: casi todo el comercio exterior de Brasil es hecho por el mar por navíos. También está el turismo y muchas otras actividades que se desempeñan en el mar, como programas de desarrollo científico y de investigación.
—Y para proteger toda esta actividad, ¿cuántos navíos se precisan?
—Toda la flota de la marina brasileña son casi 100 navíos. Es una tarea muy importante que tenemos que realizar y no siempre son suficientes para el área que tenemos que controlar. Estamos en un gran programa de inversión de equipamiento para contar con el material necesario para cumplir la misión.
La Marina tiene una importancia muy grande porque la Amazonia azul, a diferencia de las fronteras terrestres, no tiene fronteras físicas y palpables. Son líneas virtuales, y lo que hace que esas líneas virtuales sean respetadas es la presencia de la Marina. Por eso hay que estar patrullando las aguas en esas zonas, mostrando nuestra bandera.
—Uruguay tiene a varias petroleras explorando el océano en busca de hidrocarburos y podrían establecer las primeras plataformas marítimas del país. ¿Qué consejo le puede dar a la Armada uruguaya sobre el control de este tipo de instalaciones?
—Las dificultades que la Armada uruguaya tendrá son las mismas que tiene la Marina brasileña y que tienen todas las marinas del mundo para la protección de las plataformas petroleras. El control de las plataformas es un gran desafío para todas las marinas y flotas costeras.
—¿Por qué?
—Porque usted no puede tener un control permanente de cada plataforma a cada momento. No se puede poner un navío en cada plataforma.
¿Cómo lo hacemos nosotros? Nuestra estrategia es colocar un navío fijo, apostado en los grandes campos petroleros, que tienen decenas de plataformas. Ese navío puede ayudar en cada incidente que suceda ahí, pueden auxiliar a las plataformas si hay accidentes con riesgo de muerte.
Además, están perfectamente equipados para combatir las llamadas nuevas amenazas como la piratería, los grupos armados, el tráfico de drogas y armas o la polución del medioambiente. Esto está enmarcado en las tantas responsabilidades que tiene la Marina: garantizar la vida humana en el mar, la seguridad de la navegación, hacer cumplir las leyes del mar.
Cuando el campo de petróleo es muy grande e involucra muchas plataformas establecemos un perímetro que denominamos “área a ser evitada”. No llega a ser un área de exclusión, pero es un área que en las cartas de navegación se explicita que debe ser evitada. Si un navío se mete en esa agua, las patrullas toman conocimiento de esto y van hacia donde esté para garantizar la seguridad de las zonas.
Los navíos tienen que estar preparados para esto y poder hacer cumplir las leyes del mar y evitar el terrorismo y los ataques. La Marina también cuenta con grupos de operaciones especiales, donde si una plataforma lo requiere se puede presentar este grupo y auxiliarla.
No obstante eso, la Marina es responsable del entorno de las plataformas, de la zona marítima. La seguridad de la plataforma en sí es responsabilidad de la empresa dueña de la instalación.
Además, nosotros aplicamos la defensa de las plataformas en tres áreas: la primera es un área de proximidad que va de 5 a 15 millas de las zonas petroleras. Ahí están los navíos apostados de forma permanente.
Luego está el área “apartada”, que va de las 15 millas a las 60, donde hay algunos navíos y se utiliza como área intermedia. La última zona es la aleatoria, que no tiene una dimensión marcada y es el resto de la región marítima.
En esta última área se aplica la capacidad de disuasión: es una característica que hemos reforzado y es la percepción de que si usted entra en las áreas jurisdiccionales del país, el país puede defenderse. Allí patrullan los submarinos, entre otras naves.
—¿Cómo se pueden combatir los robos y piraterías en una zona tan vasta como el océano?
—La piratería no ha llegado aún a este lado del Atlántico pero el mundo entero está preocupado por estos temas. La piratería afecta a todos los países, igual que el contrabando o el tráfico de drogas.
Solo hay una manera de hacer frente a eso: la cooperación entre todas las fuerzas. La Marina brasileña tiene como objetivo fundamental en este tema la cooperación con sus colegas de América del Sur y con los vecinos del otro lado del Atlántico. También es muy importante compartir información para que todos estemos actualizados en estos eventos.