“Estas metas no las consideramos para nada ambiciosas. Tampoco colocan al país en la cola de los rezagados, sino integrando el pelotón, salvo energía (que es referencia)”, afirmó el meteorólogo Mario Caffera, fundador de la organización civil Amigos del Viento y ex asesor del Ministerio de Ganadería.
“Entendemos que las metas presentadas han sido determinadas por el modelo o el plan de desarrollo que establece un crecimiento de las exportaciones del tipo commodity. Es decir, que no son establecidas en función de responsabilidad climática a las generaciones futuras, y que las metas que se presentan son tan poco ambiciosas como las de China o Estados Unidos”, opinó. “Si bien Uruguay no tiene la misma responsabilidad (aporta el 0,04% de las emisiones de GEI), tampoco tenemos un Parlamento de carcamanes opositores reaccionarios del cambio climático. Se podría llegar a un acuerdo por una política climática de Estado con las ambiciones necesarias”, opinó Caffera.
Méndez coincidió en la necesidad de una política climática y en trabajar para lograrlo, pero discrepó en la comparación con China y Estados Unidos.
Esos dos países son responsables del 47% de las emisiones a nivel mundial. “Nosotros tenemos una visión muy diferente. China dice en su INDC que va a seguir emitiendo, que se compromete a 2030 pero no dice a cuánto va a llegar su pico de emisiones y recién va ahí a empezar a reducirlas. Nosotros decimos que no vamos a seguir con ese modelo de desarrollo que ha fracasado en el mundo y nos comprometemos a límites y cómo reducir las emisiones; es completamente diferente lo nuestro. Tenemos metas extraordinariamente ambiciosas”, respondió Méndez
La forma de presentar estos documentos de INDC hace que cada país intente buscar su “mejor posicionamiento y mejor cara”, pero si la intención es “mostrar algo diferente”, hay que “sincerarse” y “no solo mostrar lo lindo sino hacer propuestas de fondo”, dijo el ingeniero químico Sergio Lattanzio, docente de la Facultad de Ingeniería y miembro de Ceuta (Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas).
“El INDC es voluntario y entendimos que el país está maduro para tener metas a cumplir, no estamos asumiendo compromisos”, aclaró Jorge Rucks, subsecretario del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente.
“Me preocupa haber oído reiteradamente decir que este es el inicio de un proceso. Entonces nos estamos tomando mucho margen. Vamos a negociar después. Es lo que está haciendo China. Si nosotros vamos a seguir esa tesitura también, ¿cuál es nuestro aporte positivo para un país que quiere ser modelo? Las metas de energía son demasiado laxas. No podemos proponer para 2030 (la reducción de) 40 gramos de anhídrido carbónico por kilovatio hora cuando ya estamos por debajo de ese valor. Hay que buscar una coherencia y ser un poco más agresivos en lo que estamos solicitando”, cuestionó Lattanzio, que propuso actuar con más rapidez y no esperar.
Tiempo.
“Reconocemos el esfuerzo pero la forma como se dan los plazos (…) no nos da. El proceso de diálogo debería haber empezado mucho antes y que la consulta pública a la sociedad civil tenga una instancia de diálogo para que los temas puedan ser reflexionados”, reclamó Laura Marrero, integrante de Ceuta. “Estamos a 15 días de que Uruguay presente una propuesta. Obviamente los plazos no dan para analizar en profundidad la propuesta”, dijo. Por eso, agregó, la “gran debilidad” ha sido la falta de diálogo. Además, el documento “tiene escasa información para el análisis de cómo van a ser llevadas a cabo las medidas”, agregó.
“Entendemos que no tuvimos los tiempos necesarios y nos sentimos responsables. Entendemos que la sociedad civil aporta”, dijo Rucks.
“No vamos a cambiar en esta instancia lo que un Consejo de Ministros aprobó. No pensarlo sería ser falso. Pero esta reunión nos sirve para el resto de las acciones que vamos a desarrollar, porque una delegación del país va a negociar (en los próximos meses) con la presión y la necesidad de concretar un acuerdo en París” en diciembre, reconoció el subsecretario el viernes.
Transparente.
“La mayoría de los INDC optaron por decir que las emisiones en la economía se van a ir reduciendo y más adelante van a ver cómo lo alcanzan. Nosotros optamos por algo más transparente: mostramos en distintos sectores qué medidas y qué logros podemos pensar en tener”, dijo el ingeniero agrónomo Walter Oyhantcabal, director de la Unidad Agropecuaria de Cambio Climático del Ministerio de Ganadería.
“Es de destacar el hecho de que Uruguay ha resuelto presentar su contribución separada por gases”, con metas específicas para cada uno, comentó Caffera.
El 80% de las emisiones de Uruguay vienen del sector agrícola. Además, el país prevé continuar en aumento su producción de alimentos para satisfacer una demanda mundial creciente.
Es posible “la reducción de la intensidad de las emisiones por cada kilo o litro de producto, que sean cada vez más limpios en términos de emisiones. Hay mucho para avanzar, hay espacio para reducir”, aseguró Oyhantcabal.
“Pensamos que en intensidad de emisiones por kilo de carne puede ser 31% menor que en 1990. Ya logramos 25,5% y vamos a continuar el esfuerzo de aquí en adelante en la lógica de cobeneficios”, dijo el ingeniero agrónomo.
Esa lógica propone “producir más alimentos de manera más eficiente, cuidando los recursos naturales, con menos vulnerabilidad, más resiliencia, menos gases de efecto invernadero por unidad de producto, y cuando es posible con menos emisiones absolutas”, dijo.
Se trata de “incentivar la intensificación sostenible” con menos GEI y más producción, indicó Oyhantcabal.
Transporte y costa.
Marrero destacó la ausencia de metas específicas vinculadas a la reducción de emisiones en el transporte. “El transporte tiene que ser claramente explicitado”, opinó Lattanzio. Ese es uno de los temas candentes en las negociaciones internacionales, ya que el rubro aporta el 70% de las emisiones de GEI a nivel mundial.
“Pese a no poner metas de transporte, solicitan adicionales para la implementación de corredores para el transporte público, introducción de vehículos eléctricos e hídricos, etcétera. Entendemos que sería absurdo no poner una meta. Es un debe”, dijo Caffera.
Por otra parte, el documento propone políticas de aumento de la superficie de monte nativo y una perspectiva de aumento de la forestación (en 300.000 hectáreas a 2030) que generan secuestro de carbono. Sin embargo, la forestación con fines comerciales luego se tala. Para María Selva Ortiz, integrante de Redes Amigos de la Tierra, es “un grave error” considerar el aporte de la forestación “en el mismo parámetro” que el monte nativo.
“Como humanidad nos seguimos haciendo trampas al solitario. Las plantaciones de árboles a gran escala absorben CO2 pero en un ecosistema de pradera no pueden estar incluidos en este tipo de compromiso, no es mitigación porque los van a cortar. No se puede igualar en categoría al monte nativo. Ponerlo en el documento es un error, una mentira”, enfatizó Ortiz.
El documento explicita medidas para mantener y restaurar los sistemas costeros.
Ethel Badin, de la Intendencia de Canelones, comentó que las seis intendencias costeras avanzaron en ese área “hasta tanto el gobierno nacional pudo transferir dinero de algún fondo extranjero”. Sin embargo, cuando las intendencias deben poner contrapartidas se sienten “en debilidad económica y también técnica”, aseguró.
El documento hace referencia al desarrollo de programas y redes de investigación y el fortalecimiento de servicios meteorológicos e hidrológicos. También la mejora en la protección de fuentes de agua.
Para Caffera es controversial el aumento de los cultivos energéticos para la producción de biocombustibles, ya que se debe velar por el “paquete tecnológico en boga”, que incluye el uso de agroquímicos cuestionados.
Residuos.
El jueves 17 el Congreso de Intendentes se reunió en la estancia San Pedro del Timote a discutir temas referentes al cambio climático.
Badin recordó que en esa instancia los intendentes conversaron sobre el desafío económico y técnico de resolver la gestión de residuos. Destacó que a los gobiernos departamentales les hace falta apoyo, porque no están en condiciones de abordar por completo el tema y “reclaman al gobierno nacional resolverlo”, indicó.
Carlos Enciso, intendente de Florida, habló durante el Congreso del moderno proyecto de gestión de residuos de Florida, aunque aclaró que funciona “casi a pérdida”, pero se justifica “para generar una experiencia piloto en el país y el know how que no se conoce hoy”.
Méndez destacó que no esperarán a tener fondos del exterior para resolver el tema de los residuos. Si se consigue más apoyo, van “a hacer más”, aclaró.