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    Uruguay tiene “lugar de sobra” para instalar más parques eólicos; su viabilidad dependerá de la demanda de Argentina y Brasil

    Un “mundo del futuro” donde la movilidad sea eléctrica y Ancap no importe más petróleo, es el escenario que busca plantear la Asociación Uruguaya de Energía Eólica en su próximo congreso

    El ingeniero Jorge Dosil está vinculado al sector eólico desde varios ámbitos. Es jefe de generación eólica de la estatal UTE y desde el año pasado preside la Asociación Uruguaya de Energía Eólica (Audee). El jerarca, cuyo trabajo está orientado a promover esa fuente renovable en el país, entiende que el sistema de energía eólica en Uruguay está “muy maduro” y que los desafíos actuales están en el mantenimiento y operación de los parques, junto con algunos cambios en la normativa actual.

    Para Dosil, hay “lugar de sobra” para la construcción de más parques eólicos —actualmente hay 40 operativos y tres para inaugurar—, pero eso dependerá de los niveles de consumo interno y, en particular, de la demanda de energía que hagan Argentina y Brasil.

    Hoy la potencia instalada de energía eólica en el país es de 1.331 Megavatios (MW), lo que permite cubrir y hasta sobrepasar la demanda interna en determinados momentos. Si se instalan más parques, su “razón de ser” sería que hay “exportaciones fuertes”, dijo Dosil.

    Pero más allá del sector en sí, para el ingeniero es importante que se piense “en el mundo del futuro” donde las energías renovables, entre ellas la eólica, pero acompañada de su “complemento perfecto” que es la energía solar, juegan un rol preponderante.

    Estas serán algunas de las ideas que se plantearán en las VIII Jornadas Internacionales de Energía Eólica y el III Congreso Latinoamericano de Energía Eólica de la Audee, que se realizarán en Montevideo el 12 y 13 de junio.

    A continuación un resumen de la entrevista que Dosil mantuvo con Búsqueda.

    —¿Cuál es el panorama del sector previo a unas nuevas jornadas sobre energía eólica?

    —Este congreso nos encuentra con el proyecto eólico uruguayo muy maduro. Prácticamente todos los parques que firmaron contrato están construidos o en construcción. Los que están por entrar en servicio son el parque de áreas de UTE en Flores, que son 70 Megavatios (MW), el de Vientos de Pastorales que está en etapa de prueba, que también está en Flores y es de 50 MW. El que está en construcción está en Cerro Largo, tiene un proceso más lento y entrará en servicio en enero de 2018. Entonces faltan incorporarse 170 MW a los que 1.331 MW que ya están en servicio. Con este ingreso alcanzamos los 1.500 MW instalados y operativos solo de energía eólica. Así de maduro está nuestro parque.

    El congreso de estos días apunta más allá del proyecto eólico, a la transformación energética y a aquellos aspectos del mercado eléctrico que son necesarios para un ulterior desarrollo de las energías renovables. En ese sentido hablamos de los intercambios energéticos con Argentina y Brasil, el ingreso de otras energías complementarias y la utilización y aplicación de un sistema de redes eléctricas inteligentes que permita gestionar mejor la demanda.

    —Los intercambios energéticos con Argentina y Brasil han sido bastante complicados. ¿Cómo afecta eso a la industria eólica?

    —Es cierto que nada es fácil, y menos con Argentina y Brasil. La idea inicial era que Brasil era un gran demandante de energía y que se le podría vender fácilmente, pero luego aparecieron los lobbies empresariales que invirtieron en máquinas térmicas de mala calidad, pero que reclamaban que si faltaba energía, se la compraran a ellos. Se dan este tipo de absurdos. Lo importante es que ya quedó firme la venta a Brasil, aunque no fue fácil sortear esta situación.

    La realidad indica que hay que tener paciencia. A veces uno está esperando una ley meses y meses y no sale. Hoy le vendemos a Brasil, y a niveles (unos 300 MW) que antes nos sobraba energía y ahora estamos justos. Una vez que esto empezó se terminó el excedente energético de nuestro lado.

    —Menciona el excedente energético, que fue un hecho criticado dado que al haber tanta potencia instalada UTE tenía que pagarle al generador privado aun cuando no usara esa energía. ¿Qué valoración hace de eso?

    —Se trata de recortes de energía. Es algo que pasa mucho en la noche, con 1.300 MW instalados y con una demanda que no supera los 1.100 MW, puede llegar a sobrar y entonces se recorta. En los parques de UTE hay dos modalidades: o son propiedad íntegra de UTE o se hicieron mediante un fideicomiso. En este último caso la energía que generó, pero no se consumió, se paga igual. Los parques privados también cobran esa energía como si la hubieran generado. Como se ha dicho hasta el cansancio, esa energía es un porcentaje relativamente chico, y cuando se hace la cuenta de planificación de inversión uno toma en cuenta lo que cuesta esa energía excedente y lo que hubiera costado generarlo con otras fuentes energéticas.

    —¿Entonces sigue saliendo más barato pagar por esa energía sin consumir que haber generado electricidad con fuentes térmicas?

    —Claro. De haber tenido otra fuente de energía habría salido más caro. El caso de excepción es si se genera con las represas, pero en estos proyectos no se puede pensar que va a llover siempre, hay que tener en cuenta los años en los que no habrá agua. Ahí difícilmente sobre energía eólica. Hay que tomar en cuenta todo, en particular los años de sequía. Con este volumen de parques se mantiene la potencia suficiente para que la participación del respaldo térmico sea mínimo.

    —¿Cómo es mirar más allá del sector eólico?

    —Es mirar el mundo del futuro, uno puede pensar que es ciencia ficción pero no es así. El mundo del futuro es la única opción que tiene la humanidad y ese mundo está marcado por los vehículos eléctricos, la energía fotovoltaica y las redes eléctricas inteligentes. La idea es poder modular la demanda con los ciclos de la eólica. Para eso se precisan las redes inteligentes y también la fotovoltaica, porque la eólica funciona mucho mejor de 6 de la tarde a 10 de la mañana. Entonces la solar es el complemento perfecto para ese ciclo. Es un futuro donde tenemos una sola oportunidad y hay que adaptarse. El salto a la movilidad eléctrica va a pasar, está sucediendo en varias partes del mundo y eso exige repensar varias cosas. Entre esa adaptación está Ancap, que tiene que pensar que en 10 o 20 años máximo ya no va a importar más petróleo.

    Me da un poco de pena el hecho de que quizás ahora encontremos petróleo y será muy poco el uso que podamos hacer de eso. Es un tema que se debe tratar con seriedad, porque esos cambios se vienen y serán vertiginosos. El tema del cambio climático y el mundo del futuro puede sonar como un sueño, pero no lo es. Es supervivencia. Y las cosas suceden mucho más rápido de lo que estamos acostumbrados. Desde la Audee queremos plantear esta idea y la urgencia que tiene.

    —¿Hay lugar para más parques eólicos?

    —Hay lugar de sobra, todo el que quieras. El tema es que tiene que haber una demanda que lo justifique. Eso se puede dar mediante una venta más amplia a Brasil y Argentina. Es por ahí que veo el futuro de la eólica, a través de las exportaciones. Si hay exportaciones fuertes, puede haber razón de ser para más eólica. Tenemos expectativas que en este congreso, donde vienen los máximos cargos de los despachos energéticos de ambos países, haya novedades al respecto.

    —¿El hecho de formar parte de UTE le trajo inconvenientes para presidir la asociación, donde están todos los generadores privados?

    —Para nada. El objetivo de la Audee es la promoción del sector eólico. Los generadores privados tienen su asociación para canalizar sus diferencias con el Estado. En esta organización promovemos el sector y participamos en conjunto en la corrección de algunas leyes, como la de arrendamiento de campos, o la iniciativa de las etiquetas renovables o modificaciones al proceso aduanero. Nos interesa que a todos los generadores de energía eólica les vaya bien.

    —¿Que desafíos tiene la eólica en un futuro cercano en Uruguay?

    —Hay un tema con la operación y mantenimiento. Estamos trabajando en la creación de una escuela regional de técnicos para solventar este tema. También queremos plantearle algunas diferencias al despacho de cargas de Uruguay, en particular con una normativa que establece que la energía se debe entregar al sistema de manera gradual. El tema es que en la eólica, el viento está bajando y subiendo y cada vez que sube se aplica esta limitación, entonces eso hace que los mecanismos de los aerogeneradores estén trabajando constantemente. Queremos cuestionar eso y todos los percances que nos genera en términos de desgaste de los parques.

    Información Nacional
    2017-06-08T00:00:00