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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUruguay país feliz. Albert Gilles publicó en 1953 un libro que aún conservo y que describe la geografía y la historia del Uruguay titulado “L’Uruguay pais heureux”. El mismo tiene un prefacio de André Maurois titulado “A mes amis de l’Uruguay” y que, por su valor, me permito traducir:
“Si me animo a decir mis amigos es porque siempre me emocioné al encontrarme con uruguayos y por la inmediata comunidad de espíritus que esos encuentros producían: Viejos y jóvenes, hombres y mujeres, todos habían leído los mismos libros que yo, habían hecho los mismos estudios y amaban los mismos dramas y las mismas películas. Estuve en Montevideo poco tiempo pero fue el suficiente para gustar del placer de encontrarme con mis hermanos de cultura: Proust, Valéry, Sartre, Camus, Madeleine Renaud y Jean-Louis Barrault: todo era como continuar una conversación en París. Sin embargo, descubrí una profunda originalidad: sí, ustedes han sido románticos, mis amigos, al mismo tiempo que nosotros; ustedes han adorado a Hugo y a Lamartine, pero a su vez nos han dado poetas. No es por azar que tres escritores de tan grande influencia sobre la literatura francesa, Lautréamont, Laforgue y Supervielle hayan nacido, los tres, en Montevideo. Eso significa que el cruzamiento entre la tradición francesa y vuestro joven vigor ha sido muy fecundo. Vuestra poesía moderna me ha parecido bella, sensual y fuerte y las poetisas me han recordado a nuestra Anna de Noailles y hablando con ustedes he tenido la impresión de que en América Latina se prepara un nuevo Renacimiento. Para tal movimiento el Uruguay será un terreno favorable, porque sois un país libre y celoso de vuestras libertades. Dictadores y censores, aplastan el genio: lo hemos constatado en los países totalitarios de Europa; el fin del fascismo ha coincidido con una inmediata floración de la literatura y del cine. En el Uruguay, como en nuestra Francia, la libertad de expresión permanece entera y ese es el clima que conviene a las artes y en él se producen las grandes obras. Ustedes deben esa libertad a vuestra prodigiosa sabiduría política, única en estos tiempos difíciles. Recuerdo que en el curso de mi viaje por el continente no se hablaba de otra cosa que de golpes de Estado, de pronunciamientos, de gobiernos en peligro, etc.; pero ese no es el caso de ustedes, que han asegurado el funcionamiento perfecto de una República democrática y habéis probado con vuestro ejemplo que la prosperidad económica recompensa la madurez política. Han logrado esa obra maestra de vida colectiva porque vuestros gobiernos tomaron las iniciativas necesarias para el bienestar de las masas sin esperar a que estas se rebelasen llamando a los demagogos. Reinó la justicia sin limitar la libertad. Aún más: habéis llegado al liberalismo más lejos que los Estados Unidos y, eso, asegurando el bienestar de los trabajadores. Y han ingresado muchos capitales e inmigrantes de calidad porque, en estos agitados mares de hoy, sois el puerto más seguro. También habéis tenido grandes filósofos políticos cuyas ideas han triunfado: son bastantes razones para estimaros y para amaros. Agrego que habéis sido para Francia unos fieles amigos en la desgracia y unos enérgicos defensores del Derecho”.
Nota del traductor: Recordemos que Maurois escribió estas palabras en los venturosos tiempos de nuestros viejos partidos fundacionales y mucho antes de la actual especie de marxismo.
Dr. Valdés del Pino
CI 873.317-2