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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn Cartas al Director del día 11.8.2022, aparece “Uruguay y el invento inglés”, que lleva la firma de E. Montefiori, quien se refiere, solo y exclusivamente, a “la estupidez” sin dar la menor opinión e importancia sobre el título de marras.
Nombra, innesariamente, a Leibniz y a Voltaire, haciendo un alarde de sabiduría cuando tomar la definición de estupidez por la RAE hubiese sido más sencillo.
Después nos trata de que nos gusta de “indignarse”. Transcribo de la carta del susodicho lo siguiente: “Si los corresponsales que se ofuscaron y se consideraron tratados de estúpidos por la calificación de‘estúpida’ de una noción que ellos comparten, creen que dicha noción no es estúpida, quizá sería positivo que demostrase, con razones, el estatus de no estúpida de la idea, sin victimizarse, y a su turno insultar” (sic).
De mi parte, di mi opinión en el escrito que remití a Búsqueda y, sobremanera, estuve de acuerdo con lo manifestado por el Dr. Enrique Sayagués Areco en su esclarecedora nota del 28.7.2022, de la cual dije textualmente que me alineaba a lo escrito, “sin poner ni quitar una coma”.
El citado corresponsal después remarca su nota con el párrafo siguiente, el cual es exactamente igual al anterior, aunque con distintas palabras: “Si en la pasión de sus convicciones Sanguinetti dice que es una estupidez la idea de que Inglaterra nos inventó sus críticos” (o sea nosotros) “con igual convicción, en lugar de centrarse en que fueron insultados, nos regocijarían tratando de refutarlo sólidamente (si pueden)” (sic).
Creo, y muy convencido de mi parte, que tomé mías las palabras escritas por el Dr. Sayagués Areco, porque estuve de acuerdo que frente a ese relato tan explícito e históricamente tan verdadero, no quedaba nada para agregar. Y si ahora, E. Montefiore no leyó esa nota o si la leyó y no está de acuerdo, allá él. Parece que solo hizo con la Carta al Director el papel de “procurador de oficio” de Sanguinetti. No dice ni una sola palabra del tema en cuestión y el que insulta es Sanguinetti que trata de estúpidos a todo aquel que tiene una opinión distinta a la suya. Y ese criterio y manera de actuar está lejos, muy lejos de una persona que dice ser demócrata. Termina su carta en un párrafo que no tiene el menor desperdicio: “Lamentablemente, estos corresponsales” (nosotros, los estúpidos) “indignados nos trasladan al clima de confrontación que nuestro país sufrió en el siglo XIX, que es quizás donde ellos habitan” (sic).
De mi parte, agradezco a E. Montefiore el poder que él nos atribuye poseemos los “estúpidos” indignados y que trasladamos al clima de confrontación del siglo XIX.
Esteban G. Los Santos
CI 956.521-7