Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAunque parezca extraño el Estado argentino está cobrando una visa de trabajo a quien pretenda ir a trabajar en dicho país en forma circunstancial. Así como lo lee, cobran a uruguayos como a cualquier extranjero que pretenda trabajar aunque más no sea un día en dicho país. Parecería ser que no solo abarca a artistas, sino también a otras profesiones, como los jueces en distintas disciplinas deportivas.
El cobro de visa resulta mirado desde nuestro país algo antipático, más proviniendo de un país vecino donde históricamente las relaciones entre sus habitantes han sido estrechas y fluidas. Mucho más que antipático si lo miramos desde el punto de vista del Mercosur, o sea aquel acuerdo por el cual se proponía crear un mercado común entre los territorios de los países miembros, lo que significaba la libre circulación de bienes y servicios entre los territorios de los países miembros. Hoy como vemos cada día estamos más lejos de dicho postulado y más cerca a algo parecido a un conjunto de países enemistados, donde priman los celos, el mal humor y la falta de trato fraterno entre sus gobernantes.
No sé qué pasaría si Uruguay dispusiese que los jugadores de la selección de dicho país, que jugaron un partido por las eliminatorias del Mundial 2014 recientemente, hubiesen tenido que pagar una visa de trabajo. Creo que más de un gobernante argentino nos regañaría con razón, e invocarían también con razón, la libre circulación sin restricciones entre los países miembros del Mercosur. No es el precio de la visa lo que preocupa, en definitiva cualquier artista salvo que vaya a actuar por el plato de comida, puede pagarla, lo grave es que exista dicha visa ya sea de un peso o un millón.
Es claro que esta medida además es antipática, es contraria a derecho, contraria al espíritu del Tratado de Asunción. Existe un principio que implica no hacer nada que sea contrario a lo consagrado expresa o tácitamente en el tratado aunque no esté reglamentado. Ello fue reconocido por un tribunal del Mercosur en un laudo donde se falló a favor de Uruguay. Es vedado a los países miembros realizar actos contrarios al espíritu de la norma aunque esta no consagre el derecho expresamente o aunque existiendo en el tratado, protocolo, o resolución Consejo Mercado Común, estos no sean ratificados por el país mediante norma de derecho interno.
Y ya que nos amenazan por otro tema, de concurrir al Tribunal de La Haya, nosotros más humildemente deberíamos ir al procedimiento de solución de controversias del Protocolo de Olivos y hacer valer nuestro derecho a la libre circulación de bienes y personas, pues esta visa no es otra cosa más que un impedimento para desarrollar labores en el espacio común o en la Patria Grande como a algunos les gusta llamar.
En definitiva, en lugar de estar mejor con la aplicación del Tratado de Asunción, estamos peor que antes, mucho peor. Veamos y esperemos a ver qué resuelven nuestras autoridades sobre el tema y si toman la decisión de defender a los conciudadanos o van a dejar que sucumban en aras de defender no se qué tipo de buen relacionamiento inexistente hoy por hoy.
Dr. Gustavo Rodríguez Tabó