• Cotizaciones
    viernes 06 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Ya no es tan sorprendente

    “El sorprendente Hombre Araña”

    Porque cuando vas por la cuarta entrega, es difícil sorprender. Pero vamos a explicar por qué no es sorprendente este estreno mundial donde espectadores de diversos países se ponen los lentes 3D y comen pop y beben refrescos al mismo tiempo.

    Peter Parker va al liceo. En la entrada un grupo de matones molesta a un pobre infeliz: lo zarandean y humillan, mientras el resto de los alumnos ríe y festeja. Peter es el único con sentido de la justicia e interviene: lo muelen a patadas. En su defensa sale una chica rubia, atractiva, que también tiene sentido de la justicia y que más adelante, claro que sí, será su novia.

    Ahora Peter está a punto de abrir su locker, una escena clásica del cine estadounidense. Y una patota lo molesta. Por lo visto, los que abren casilleros son siempre giles y tienen que poner cara de paciencia ante las burlas y los chistes. ¿Qué le pasa a la juventud americana que siempre molesta al más débil? ¿Es un hobby que luego, de más grandes, llevan a la práctica en otros terrenos? ¿O es mera imbecilidad pasajera? Todo esto, la verdad, no es muy sorprendente.

    Vayamos a la casa de Peter. Vive con sus tíos porque sus padres murieron. Sus tíos son buena gente: ella es Sally Field y siempre pone cara de asombro, a veces de idiota; él es Martin Sheen, da buenos consejos y tiene unos dientes postizos horribles. Cada vez que aparece Sheen, el espectador no puede dejar de ver esos dientes, esta vez sí, sorprendentes.

    Peter se dirige a un laboratorio donde un señor manco trabaja en regeneramiento genético. El hombre, en realidad, quisiera volver a tener sus dos brazos. Peter se pasea por el laboratorio. En un apartado hay cantidad de arañas que vemos en tercera dimensión gracias a los lentes que llevamos puestos todos los espectadores. Es curioso: si uno se saca esos lentes, lo que aparece en la pantalla está fuera de foco, pero si uno echa una miradita a la platea, ve a niños, padres y madres con lentes negros, todos como Stevie Wonder, con risa boba, morfando pop y sorbiendo refrescos con una pajita, un espectáculo sorprendente.

    Vamos a hacerla corta: a Peter lo pica una araña. La araña le da poderes. Al principio Peter los aplica mal, esto es, para vengarse de los tarados que lo molestaban cuando abría su casillero. Pero más adelante los aplica en nombre de la justicia, saltando de un rascacielo al otro, contemplando desde las alturas al resto de los mortales en una ciudad como Nueva York donde todo lo bueno y lo malo puede ocurrir.

    Y aquí viene la parte no sorprendente pero sí llevadera, porque nuestro Peter se ha convertido en el Hombre Araña, idolatrado por todos. El mal, por su parte, tiene forma de una gigantesca lagartija que aplasta autos, que patea traseros si no se hace su voluntad y que tiene un alarido como el de Godzilla: sucio, profundo y con muchos graves. Y los lagartos, todos lo sabemos, tienen sangre fría.

    Pues bien: lo que se nos ofrece es más de lo mismo, pero entramos en el juego y constatamos que la tercera dimensión ha sido mejorada y es más luminosa que en otros casos. Vemos mejor y viajamos colgados al Hombre Araña, que en la segunda mitad de la película emprende sus demenciales saltos. Sentimos el mismo vértigo que el superhéroe al arrojarse al vacío, como en esos sueños en que caemos desde una gran altura y en los que, cuando estamos a punto de chocar contra la superficie, una fuerza inesperada nos hace volar.

    Entonces nos mareamos con el arácnido, que ya no es sorprendente pero al menos se esfuerza por ser ameno y divertido, y rascamos crrr-crrr-crrr el fondo del pop y sorbemos el refresco sincronizadamente para que nuestro pfzzz-pfzzz sea uno solo con el pfzzz-pfzzz de la sala y así también podamos identificarnos todos con el héroe enmascarado, que en las tres primeras entregas tenía el rostro de Tobey Maguire y era dirigido por Sam Raimi y que en esta tiene el rostro de Andrew Garfield y está dirigido por el ignoto Marc Webb.

    Ya se sabe: las caras de los actores pasan, los héroes quedan.

    “El sorprendente Hombre Araña” (“The Amazing Spider-Man”). EEUU, 2012. Guión: James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves, sobre cómic de Stan Lee. Con Emma Stone, Rhys Ifans y Denis Leary. Duración: 136 minutos.