La premisa es clara: la competición permitirá el uso de sustancias para mejorar el rendimiento físico, sin las restricciones impuestas por el Código Mundial Antidopaje. De esta forma, los atletas tendrán la libertad de elegir cómo mejorar su desempeño sin limitaciones.
La primera edición tendrá lugar en Las Vegas, entre el 22 y el 25 de mayo de 2026, durante el fin de semana del Memorial Day en Estados Unidos. A lo largo de los juegos, habrá competencias de natación (50 metros libres, 100 libres, 50 mariposa, 100 mariposa), atletismo (100 metros llanos y con vallas) y halterofilia.
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La competencia se desarrollara en Resorts World Las Vegas, entre el 22 y el 25 de mayo de 2026
Los eventos se desarrollarán en un centro multipropósito de competencia especialmente construido dentro de Resorts World Las Vegas, que contará con una piscina de 50 metros y cuatro carriles, una pista de velocidad de seis carriles y un escenario de levantamiento de pesas diseñado a medida. Cada deporte será transmitido para todo el mundo con un formato digital completamente inmersivo.
Desde la organización se anticipó que habrá cerca de 100 atletas participantes, que serán “muy bien pagos”, lo que marca otra diferencia con los juegos tradicionales, en los que los deportistas compiten ad honorem. Habrá primas por participar, cheques especiales para ganadores y la promesa de 250.000 dólares a quien logre batir un récord mundial. El que pueda superar los 9,58 segundos de Usain Bolt, en los 100 metros llanos, obtendrá 1.000.000 de dólares.
No obstante, a Gkolomeev, por su marca, que fue utilizada como acción publicitaria, ya le fueron entregados 1.000.000 de dólares. Su presencia en los juegos ya está confirmada, al igual que la de los nadadores James Magnussen, Andrii Govorov y Josif Miladinov.
Dopaje recomendado
“Esta competición no se trata de batir récords, sino de superar límites”, expresó Gkolomeev durante la presentación del evento. Y para ello, no solo que el dopaje está permitido, sino que está recomendado.
“Se permitirá el uso de sustancias prohibidas por la legislación antidopaje, pero no de cualquier manera. Habrá exhaustivos reconocimientos médicos y no se permitirá la participación de quienes no cumplan los criterios de salud”, detalló el comité organizador.
Cada aspirante a los Enhanced Games deberá someterse a un electrocardiograma, análisis de sangre, secuenciación genética, estudio de imágenes cerebrales y una exhaustiva evaluación psicológica.
Una vez que comience el proceso de dopaje, si bien habrá controles médicos, los atletas serán responsables de su protocolo de mejora, ya que no habrá un sistema centralizado de suministro de sustancias ni existirá un reglamento que indique el tipo o la cantidad de drogas que un participante puede usar.
Si bien Gkolomeev no reveló a qué recurrió para alcanzar su récord, se espera que los deportistas prueben con hormonas del crecimiento humano, esteroides anabólicos, estimulantes y nootrópicos, SARM (moduladores selectivos del receptor androgénico) y hasta el dopaje genético, un tratamiento experimental que consiste en manipular genes para incrementar la fuerza y la resistencia.
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El nadador Kristian Gkolomeev obtuvo un millón de dólares tras haber batido el récord mundial en 50 metros libres, gracias al uso de sustancias prohibidas por las agencias antidopaje
Enhanced Games
Segundas oportunidades
Anclándose en el principio de libertad, los Enhanced Games pretenden redimir a aquellos atletas que han sido excluidos de competencias oficiales por dopaje.
La organización busca democratizar el acceso al rendimiento de élite y alega que prohibir el dopaje castiga injustamente a ciertos atletas, mientras otros se benefician de lagunas legales o tecnologías aún permitidas.
De esta forma, no solo se pretende que los atletas sancionados puedan competir sin estigmas, sino que se intentará restaurar los récords anulados a Ben Johnson, Nesta Carter, Tim Montgomery y Lance Armstrong, entre otros.
¿Millonarios aburridos?
La idea surgió en 2022, cuando el empresario australiano Aron D’Souza advirtió el uso generalizado de esteroides entre los asistentes a un gimnasio en Estados Unidos.
D’Souza se formó en Filosofía y Derecho en las universidades de Oxford y Melbourne, y fue editor de la revista The Journal Jurisprudence. Su carrera como empresario no estuvo exenta de polémicas, pero ninguna como la que afronta desde que hizo público su deseo de crear “superhumanos” a través del uso de sustancias para mejorar el rendimiento físico.
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Aron D’Souza, empresario australiano y principal promotor de los Enhanced Games
Enhanced Games
Su fiel ladero en este proyecto es Peter Thiel, cofundador de PayPal, que respaldó a D’Souza con una inversión multimillonaria. Y, por si fuera poco, los acompaña Donald Trump Jr. —el hijo mayor del presidente estadounidense— a través del fondo Capital 1789, con varios millones de dólares.
Es gracias a estos apoyos que D’Souza logrará que los atletas se beneficien económicamente del evento. En este sentido, ha sido crítico con la forma en que se reparte el dinero en el modelo olímpico y se ha expresado al respecto en cuanta oportunidad ha tenido. “Los atletas son pobres. Ganan 30.000 dólares al año. Incluso si ganas una medalla de oro olímpica, no significa que serás financieramente independiente”, dijo a The Guardian. En The Times, expresó que los “Juegos Olímpicos son como Blockbuster”, mientras que su propuesta se asemeja más a Netflix; y en The Guardian apuntó contra el presidente de World Athletics: “Sebastian Coe gana millones mientras los corredores de fondo olímpicos luchan para pagar el alquiler”.
“Principios”
Las bases de los Enhanced Games se sustentan en lo establecido por la Segunda Conferencia sobre el Mejoramiento Humano, desarrollada en la Universidad de Oxford, en la que 50 expertos en la temática ratificaron la Declaración sobre el Mejoramiento Humano.
El documento afirma que “la excelencia atlética es el ejemplo máximo del espíritu humano, y que los atletas tienen el derecho innato de elevar sus capacidades físicas y mentales”. A su vez, detalla que “la excelencia no puede ser limitada por fronteras arbitrarias” y que “la verdadera grandeza florece en la libertad de explorar, mejorar y evolucionar”.
Reconoce, además, que “la humanidad encontrará su máxima expresión no a través de la restricción, sino mediante la expansión de la competencia, la ciencia, la medicina y el espíritu”.
Los especialistas detrás de estas bases son el empresario y biohacker Bryan Johnson (que sigue una estricta y excéntrica rutina para desafiar el paso del tiempo), Dave Asprey (autor y defensor de la dieta cetogénica Bulletproof) y George Church (genetista de Harvard que sueña con resucitar al mamut).
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En los Enhanced Games, el dopaje no será obligatorio pero sí recomendado; cada atleta será responsable de su propio protocolo de mejora
Enhanced Games
Enfrentamiento mediático
Desde su presentación, la iniciativa viene cosechando críticas de atletas, organizaciones antidopaje, científicos y medios de comunicación. Uno de sus principales detractores, como era de esperarse, fue el Comité Olímpico Internacional (COI), que expresó que “sería una buena forma de acabar con cualquier idea de juego limpio en el deporte” y alertó por posibles riesgos para la salud de los atletas.
Además, el COI advirtió que quienes participen en los Enhanced Games podrían estar violando las normas del Código Mundial Antidopaje, lo que podría acarrear sanciones en competiciones oficiales.
La Federación Internacional de Medicina Deportiva (FIMS) y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) también manifestaron su oposición a los juegos. Estos últimos calificaron a los Enhanced Games como un “circo romano” y advirtieron sobre las implicaciones éticas de fomentar el uso de sustancias para mejorar el rendimiento.
Numerosos atletas también salieron al cruce, como es el caso del campeón olímpico de natación Cam McEvoy, quien desestimó el récord alcanzado por Gkolomeev. Su colega, la nadadora australiana Ariarne Titmus, fue más allá y catalogó la iniciativa de “fraude e insulto al deporte limpio”.
La réplica de D’Souza no tardó en llegar y estuvo dirigida directamente al máximo organismo deportivo. “El COI ha sido efectivamente un Estado de un solo partido dirigiendo el mundo del deporte durante 100 años. Ahora el partido de la oposición está aquí. Estamos listos para una pelea; sabemos que somos moralmente correctos”.
Mientras se desarrolla esta guerra dialéctica, la cuenta regresiva hacia 2026 ya empezó, y con ella, la necesidad de repensar el deporte. Los Enhanced Games abren un debate tan fascinante como inquietante: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar en nombre del rendimiento y la libertad individual? Lo que para algunos representa una evolución inevitable del deporte, para otros es una amenaza directa a sus principios más fundamentales. ¿Qué vale más: la gloria ética o el récord a cualquier precio?