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El protagonismo inesperado de los bebés en el recorrido de León XIV por la calle Sarandí

De pie sobre el minipapamóvil fabricado en Uruguay, el sumo pontífice se encargó de bendecir a por lo menos ocho bebés

En el traslado de León XIV desde el Palacio Estévez hasta el Cabildo de Montevideo, los protagonistas inesperados fueron los bebés. De pie sobre el minipapamóvil fabricado en Uruguay, el sumo pontífice se encargó de bendecir a por lo menos ocho bebés que fueron pasados de mano en mano: de sus cuidadores al equipo de seguridad del Vaticano que rodeaba el vehículo, y de ellos al papa, quien sonriente trazó con sus dedos la señal de la cruz en la frente de los pequeños.

Lejos de tratarse de un episodio inusual, la práctica tiene un significado simbólico muy fuerte: recibir la bendición del papa se vive como un gesto de protección, cariño y buenos deseos para el niño y su familia.

No es, tampoco, algo exclusivo del papa León XIV, ya que hay registros de bebés bendecidos por el papa Francisco y también por sus predecesores.

En todos los casos son los agentes del Vaticano los responsables de recibir a los bebés para acercarlos al pontífice, de manera que pueda bendecirlos o besarlos.