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La importancia de no hacer nada

Los efectos de la cultura de la hiperproductividad están afectando directamente la salud física y mental de las personas; el descanso es tan subestimado como vital

Editora Jefa de Galería

En una entrevista en el programa argentino de televisión Paren la mano, Cristian Castro le explica al conductor, Dante Gebel, que él no tiene nada para hacer, nunca. La reacción de Gebel, con una sonrisa desconfiada, es intentar comprender qué hace cuando no hace nada. “Yo voy a tu casa ¿y qué estás haciendo?”. “Nada, nada, absolutamente nada”, le contesta Castro. Pero “¿cómo es tu nada?”, le repite insistentemente. “¿Estás tirado en la cama? ¿Mirás tele? ¿Comés?”. “Me decís vamos a casa a no hacer nada. Llego, ¿y qué hago?”. “Nada, nada, no hagas nada. Solamente mira esto negro (y señala la mesa)”.

Incrédulo, el conductor se ríe. No puede entender que exista la posibilidad de no hacer nada, se desespera tratando de que le explique mejor, y hasta se divierte creyendo que su entrevistado está quedando un poco en ridículo, seguramente anticipando lo que sucedió después: el video se hizo viral en redes sociales, como TikTok y YouTube.

Y, claro, la primera impresión que llega a los espectadores es la imagen tonta de una celebridad, que supo ser un niño rico y mimado por su madre, que puede darse el lujo de no hacer nada, y encima decirlo públicamente y sin pudor.

Sin embargo, este no es el mensaje que Castro­ quiso dar. En esa entrevista, el cantante intentó compartir su filosofía sobre la importancia de aprender a descansar y no hacer nada. Una conducta estudiada por expertos que la recomiendan por sus altos beneficios para la salud, pero que, con su tono naif, Cristian Castro exagera y hasta caricaturiza.

En una sociedad que premia la hiperactividad y valora la ocupación constante como sinónimo de éxito, el descanso ha perdido su verdadero lugar, y los efectos de esta cultura de la alta productividad están afectando directamente la salud física y mental de las personas.

¿Cómo nos sacamos la culpa que nos da no estar produciendo? “El primer paso es cuestionar la creencia implícita de que solo ‘hacer algo’ tiene valor” ¿Cómo nos sacamos la culpa que nos da no estar produciendo? “El primer paso es cuestionar la creencia implícita de que solo ‘hacer algo’ tiene valor”

En una nota que publicamos esta semana, el profesor de Psicología de la Universidad Europea Carlos Caudet habla de la importancia de parar y darnos tiempo sin actividades ni estímulos y explica las consecuencias sobre nuestro organismo. “Cuando el cuerpo reduce el estrés y descansa, se activa nuestro sistema nervioso parasimpático, poniendo en marcha procesos clave que limpian, reparan y regeneran nuestras células”. También asegura que el descanso prolongado mejora las defensas naturales del cuerpo porque aumenta la producción de linfocitos T y las células asesinas naturales (así se llaman), dos tipos de glóbulos blancos que son esenciales para combatir infecciones y células tumorales.

Esto con respecto a lo físico, que no suena a nada nuevo. Ya todos hemos escuchado al médico en la consulta preguntando más de una vez si dormimos bien. En cuanto a lo emocional, que lo tenemos más descuidado y así estamos con los índices de trastornos por las nubes, este especialista advierte que nos cuesta tolerar el aburrimiento, cuando en realidad es “un espacio fértil para la creatividad, la autorreflexión y la reorganización emocional”. Y esto nos tiene que quedar bien claro, es necesario aburrirse, porque en esos momentos “se activa una red neuronal que permite al cerebro procesar emociones y consolidar recuerdos”.

Si nos ponemos a pensar, sabemos que los momentos eureka, esos en los que encontramos la solución a un problema o traemos a la memoria un recuerdo olvidado aparecen en general cuando estamos descansando o por dormirnos, es decir, no haciendo nada. Si tenemos el cerebro saturado de información y estímulos, es difícil que haya lugar para que sucedan otras cosas.

Claro que no hacer nada no es fácil hoy. ¿Cómo nos sacamos la culpa que nos da no estar produciendo? “El primer paso es cuestionar la creencia implícita de que solo ‘hacer algo’ tiene valor”, dice Caudet.

Y para conseguirlo tenemos que repetirnos la idea de que descansar no es no hacer nada, sino que es hacer algo vital para la salud, así como nos preocupamos tanto por comer saludable y hacer ejercicio físico. Repitamos todos: descansar es cuidarnos, es bienestar.

Esto aplica tanto para pausas durante el año como para el descanso prolongado en las vacaciones.

Así que, ya saben, por recomendación médica, en las próximas vacaciones nada de agendas repletas de actividades, tours y visitas para “aprovechar” el tiempo libre. A no hacer nada.

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