Nuevas formas de consumir agua embotellada y cuidar el medioambiente

Para hacer frente al consumo de agua en envases plásticos y a la limitada capacidad de reciclar vidrio, emprendedores uruguayos traen alternativas al mercado

Apenas alrededor de un 6% de los hogares consume agua de la canilla según encuestas anteriores y posteriores a la crisis hídrica de 2023. Se compraron 330 millones de litros de agua embotellada en 2022, cifra que aumentó a la par que creció y se instaló la desconfianza en el agua de OSE durante el año pasado.

La opción es consumir agua embotellada. El 85% del precio del agua en supermercados está asociado al proceso de embotellamiento, etiquetado y distribución. Se trata de un producto con un importante sobrecosto pero que todavía es el preferido por la mayoría de las familias uruguayas, ignorando que así como pueden consumirse 500 mililitros en cuestión de segundos, una botella de plástico vacía tarda casi 500 años en descomponerse.

Y por más buena práctica que sea para la vida sustentable, el reciclaje de todo ese plástico ya en desuso no es la solución al problema debido a que las plantas recicladoras, al menos de Montevideo, logran rescatar solo el 5% de todos los residuos que les llega. Los plásticos descartados se convierten en pequeñas partículas (microplásticos) que se propagan desde el aire, pasando por el agua, hasta la sangre del sistema circulatorio humano.

A medida que se va generando una conciencia sobre esto, van apareciendo algunas soluciones que van más allá de sustituir los plásticos por el vidrio, material que de 17.000 toneladas que llegan a vertederos se recupera menos del 15%, según datos del Observatorio de Cempre (Compromiso Empresarial para el Reciclaje).

Afortunadamente dos emprendimientos uruguayos aparecieron este año para traer una forma sustentable de embotellar agua: Agua local, pensado para reducir el uso de plásticos en el sector Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías) —que es el responsable de consumir el 30% del agua embotellada a nivel mundial, es decir, 80 mil millones de botellas descartables al año—, y Aiguá , destinado a los usuarios a nivel doméstico que pueden llevar su propia botella a las estaciones del emprendimiento para recargarlas comprando agua a granel.

Agua Local, una apuesta a la botella reutilizable en la mesa

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Así funciona Agua Local en Cardenal Café, reduciendo el uso de plásticos.

Así funciona Agua Local en Cardenal Café, reduciendo el uso de plásticos.

Todo comenzó con un grupo de amigos uruguayos y argentinos que estaban viviendo en Santiago de Chile. Cada vez que salían a comer, se encontraban con una realidad completamente distinta a las de sus países: las botellas de plástico no dominaban las mesas, y varios locales servían el agua en botellas 100% de vidrio, sin etiquetas, reutilizables y con un diseño tan elegante que realmente mejoraban la experiencia gastronómica.

Agua Local se basó en este sistema sustentable de agua embotellada de la ciudad chilena —ahora presente en territorio nacional, pero que comenzó en Argentina, y hoy también tiene presencia en Paraguay— con el fin de cambiar la forma de consumo en el sector gastronómico de la región. Para Diego Strauch, socio por Uruguay de la compañía, si a los uruguayos de verdad les preocupara el medio ambiente “el plástico tendría que estar en desuso hace rato“.

El proyecto de este grupo de amigos con perfil emprendedor resultó en una experiencia exitosa ya en tres países y que se proyecta a alcanzar ciudades más grandes en Brasil o México. En Uruguay ya tienen 80 máquinas de bajo consumo instaladas entre Montevideo, Punta del Este y Carmelo, llamadas coolers. Este aparato de osmosis inversa (elimina un 99% de las impurezas del agua) tiene un tiempo aproximado de llenado de entre 8 y 14 segundos, que además filtra, enfría y gasifica un agua pura, sustentable y “lógica“. Esto último refiere a un producto que elimina los costos del "viaje del agua"; se reduce la logística que hay detrás desde que se extrae el agua en un cerro hasta que se transporta en camiones hacia cada local y se almacena. “La idea es que el restaurante en cuestión deje de recibir proveedores y así dejen de circular botellas y se reduzca el plástico que va a la basura“.

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Diego Strauch, socio por Uruguay de la compañía Agua Local, tras su estadía en Chile, se comprometió a traer un aporte para la vida sustentable de los uruguayos.

Diego Strauch, socio por Uruguay de la compañía Agua Local, tras su estadía en Chile, se comprometió a traer un aporte para la vida sustentable de los uruguayos.

Agua Local brinda a cada local gastronómico un servicio mensual de 50 botellas de vidrio utilizando como materia prima un recurso propio: el agua de red, que pierde cualquier sedimento, impureza y mal sabor a través de su tecnología. Luego de su uso, cada botella se somete a un proceso de higienización con alcohol, y queda lista para la siguiente mesa.

Hasta ahora han logrado evitar el uso de más de 5.000 botellas descartables por local, que equivalen a más de cien toneladas de plástico de un solo uso, según Strauch. Agua Local hizo su aporte desde la economía circular generando eficiencias operativas, mayor rentabilidad y un impacto ambiental inmediato y cuantificable.

Aiguá, una invitación a usar tu propia botella

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Aiguá tiene un servicio pensado para bidones y otro para botellas de agua.

Aiguá tiene un servicio pensado para bidones y otro para botellas de agua.

Agustina Pérez Taramasco aterrizó una loca idea que surgió de su viaje por Asia. Había visto en más de un país una aplicación que mostraba en un mapa puntos de recarga de agua en botellas o envases propios. ¿La finalidad? Que no se consuman tantos envases de plástico a nivel del usuario, que muchas veces, puede tratarse de turistas sedientos después de tanto recorrer, como ella. Pensó que algo similar podría implementarse en Uruguay.

Agustina ya investigaba desde su tesis en la universidad el consumo de agua y los embotellados plásticos. Conoció a Joaquín Frechero, quien había ganado el fondo del Programa de Incubación de Empresas Electrónicas Innovadoras del Ministerio de Industria (MIEM), el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y la Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antel), con un proyecto similar al que ella había conocido en Asia. Agustina se contactó y unió al equipo; él se encargó del desarrollo del soporte tecnológico para los dispensadores de agua y ella de la inserción de la idea en el mercado.

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Agustina Pérez Taramasco y Joaquín Frechero llevan adelante Aiguá.

Agustina Pérez Taramasco y Joaquín Frechero llevan adelante Aiguá.

Así nació Aiguá (que significa agua que corre en guaraní), una empresa que ofrece agua a granel que se adecua a cualquier tipo de envase. En abril de 2024 lanzaron su primera prueba piloto en Remarket, una tienda libre de envases. El primer dispensador se puso en marcha; el cliente solo paga por los mililitros de agua que lleva. Hay dos sistemas, uno para llenar bidones y otro para botellas pequeñas al paso. Para envases con capacidad mayor a dos litros, se cobra 14 pesos por litro de agua. Para botellas entre cero y dos litros, el litro tiene un costo de 35 pesos. El precio es notoriamente más accesible que el del agua en botella de plástico, y la calidad de la bebida —que sale directo de la red de OSE— se asegura con un filtro de osmosis inversa, un prefiltrado y posfiltrado de carbón, y además es mineralizada.

Al primer mes, cuenta Agustina, evitaron alrededor de 200 botellas de plástico. Este cálculo sale de la cantidad de ventas y recargas, y de saber cuántos mililitros se cargó, información que luego se puede traducir en huella de carbono. Para medir todo esto utilizan una tecnología propia que consiste en un software de telemetría.

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Valentina Weikert

Valentina Weikert

Para un futuro, Agustina y Joaquín buscan que Aiguá escale a la región desarrollando su propia aplicación con un circuito que muestre dónde se ubican las estaciones de recarga de agua “altamente purificada“. Por ahora, celebran el temprano logro de poder participar en festivales y eventos con la propuesta, siempre y cuando tengan opción de pago digital. Más adelante trabajarán en la creación de un prototipo como el de Remarket, pero específico para supermercados y tiendas en los puntos más neurálgicos de la ciudad, además de comenzar a tener presencia en lugares turísticos.