Además de la exposición al sol, ¿hay otros factores de riesgo para el cáncer de piel?
Tener múltiples lunares, tener las defensas bajas o inmunosupresión —aunque esto es un porcentaje muy selecto de la población—, y el consumo de tabaco.
¿El factor genético incide en este tipo de cáncer?
El 10% de los melanomas son heredados, o sea que no es un porcentaje genético muy grande. Lo que sí incide en la genética, y se hereda de los padres, es el tono de piel.
¿Cuáles son las diferencias entre los distintos tipos de cáncer de piel, como el melanoma y el carcinoma, en términos de pronóstico y tratamiento?
La palabra cáncer es horrible, por eso a veces la desterramos. Pero también es un error decirles epitelioma a los carcinomas. La palabra epitelioma da la sensación de algo más benigno, pero se puede perder la nariz por ello, por ejemplo. Hay tres tipos de cáncer de piel. Está el melanoma, que es ese oscuro, pigmentado, que en general se presenta en forma de lesiones chiquitas que evolucionan hacia el interior del organismo, hacia la metástasis y pueden llevar a la muerte. Puede ser un lunarcito de tres milímetros. A veces el paciente no puede creer que pueda morir por eso, pero es así. Pero cuando es extirpado correctamente, tras un diagnóstico temprano, se puede curar. Los otros tipos son los carcinomas. Dentro de ellos se encuentra el carcinoma basocelular, que es el que toda la población blanca uruguaya va a tener en algún momento, hay cifras que lo reflejan, porque todos nos exponemos al sol. En la semana, diagnostico más de uno. Se le llama cáncer porque es destructivo a nivel local, pero solo tiene consecuencias estéticas. Y también están los carcinomas espinocelulares, que son más complicados y a veces pueden provocar metástasis y hasta la muerte, porque generan una destrucción local y anatómica importante. Pero tener un carcinoma basocelular es un factor de riesgo para desarrollar luego uno espinocelular o un melanoma.
¿Qué es un lunar y por qué hay que prestarles tanta atención?
Los lunares son lesiones, tumores benignos de la piel formados por una célula que se llama melanocito. Es una célula pigmentada de la piel, que le da el color. Lo importante es que se sabe que esa célula se puede transformar en un melanoma. Si bien la mayoría de los melanomas surgen de cero, hay un porcentaje no depreciable, 30% más o menos, que pueden surgir de un lunar previo. Pasa todos los días en la consulta dermatológica que, cuando el paciente se desviste para mostrar sus lunares, siempre hay uno sobre el que dice: “No, doctora, ese lunar lo tengo de nacimiento, no es nada”. Pero ese lunar con el que nacemos puede también tener el riesgo de transformarse en melanoma. Cuanto más grande es el lunar, mayor es el riesgo de que esto suceda.
¿Influye también la forma o el color del lunar? ¿Eso puede dar pistas de si es una lesión benigna o maligna?
Es difícil decirlo, porque los lunares con los que nacemos son gorditos de por sí, verrugosos. Pero hay una regla, llamada ABCDE, que determina algunos aspectos generales a observar en los lunares. La A es de asimétrico, la B de bordes irregulares, la C de color, la D de diámetro (si es mayor a seis milímetros), y, por último, la E de evolución. Dentro de la evolución, hay que prestar atención a si crece o si pica, por ejemplo.
¿Qué medidas se pueden tomar para prevenir el cáncer de piel?
Tenemos que insistir mucho más en la fotoprotección, cuidarnos del sol, fijarnos en el horario, buscar la sombra, usar ropa de tramas gruesas, gorro, lentes (porque el ojo también es una superficie cutánea). Otra forma de prevención es el autoexamen. Es importante que el paciente conozca su piel, los lunares que tiene, que sepa detectar cuando uno cambia o cuando aparecen nuevas lesiones. Desgraciadamente, no podemos examinar todos los años, una vez por año, a toda la población uruguaya, eso es una realidad. Otra forma de prevención es el autoexamen. Es importante que el paciente conozca su piel, los lunares que tiene, que sepa detectar cuando uno cambia o cuando aparecen nuevas lesiones. Desgraciadamente, no podemos examinar todos los años, una vez por año, a toda la población uruguaya, eso es una realidad.
Con los años tenemos más riesgo de cáncer de piel, porque hay un daño acumulado. Ese es un concepto importante, porque recibo pacientes añosos que me dicen: “Doctora, yo a la playa ya ni bajo”. Pero el paciente se olvida del sol que tomó de joven, y cuando le reviso la piel de todo el cuerpo me doy cuenta de que eso le repercutió.
¿Usar protector solar es suficiente para estar protegido?
No, claro que no. La quemadura solar ampollada se puede evitar con un protector factor 50. Pero, de todas maneras, cualquier bronceado implica un daño en el ADN, y eso te hace proclive a la carcinogénesis (contraer un cáncer). Además, el protector solar se lava, se sale.
¿El sol de invierno también puede provocar un daño en la piel?
Sí, genera menor daño, pero también lo genera. Aunque en menor medida, en invierno también están presentes los rayos ultravioletas. El índice UV, que figura en los pronósticos climáticos, es una buena herramienta. El año pasado, con la Sociedad de Dermatología logramos que se incluyera en los pronósticos del Instituto Uruguayo de Meteorología.
¿Y qué pasa con las camas solares?
También pueden generar cáncer, es altísimo el porcentaje de casos.
¿Con qué frecuencia deberían los pacientes realizarse un chequeo dermatológico?
En términos generales, una vez al año, pero en realidad hay que determinar el nivel de riesgo. El paciente que ya tiene cáncer de piel, quizás debería controlarse cada seis meses o menos, según el caso. El paciente con muchos lunares, o con mucho fotodaño debería controlarse más seguido y de forma más estricta que pacientes en edad pediátrica con una piel sana.
¿Qué debería incluir un chequeo dermatológico completo y exhaustivo?
Que el médico use un dermatoscopio, que es un aparatito de epiluminiscencia (que permite observar las lesiones cutáneas con mayor precisión). Con eso podemos ver el tamaño de la lesión aumentado y con buena luz. Por suerte, casi no existen dermatólogos que no lo usen. En algunos pacientes de alto riesgo y con muchos lunares, incluso se puede usar un software que guarda las imágenes del dermatoscopio y las compara con imágenes anteriores. Pero no es para todos.
¿Qué avances recientes existen en Uruguay en cuanto a prevención o tratamientos del cáncer de piel?
En prevención, divulgar. Que la gente tome cada vez más conciencia del daño que puede causar el sol, que se hagan el autoexamen y el control dermatológico. Los dermatólogos apuntamos al diagnóstico y tratamiento precoz del cáncer de piel, eso es lo mejor. Pero, para casos más avanzados, en Uruguay ya tenemos tratamientos. Hay terapias inmunológicas, pero tienen un alto costo económico y un alto costo también en términos de salud. El Fondo Nacional de Recursos tiene cubiertos algunos tratamientos en casos específicos, melanomas en estadios avanzados, con metástasis. El país está avanzando también en la cirugía micrográfica de Mohs, que se usa para extirpar carcinomas controlando al 100% los márgenes a través de una anatomía patológica muy precisa. La anatomía patológica convencional no es real, porque los cortes se realizan según un criterio “anatómico”. Además, la técnica de Mohs ahorra tejido.
“Tenemos la posibilidad de actuar”
Para reforzar la prevención del cáncer de piel en Uruguay, por cuarto año consecutivo, este fin de semana La Roche-Posay, de L’Oréal Groupe, y la Cátedra de Dermatología del Hospital de Clínicas ofrecerán la posibilidad de realizarse chequeos cutáneos de toda la piel de forma gratuita en Montevideo.
En el marco de la campaña “Salva tu piel”, se instalarán en la explanada del shopping Tres Cruces 10 consultorios cerrados en los que un equipo de dermatólogos recibirá pacientes para evaluar todos los lunares de su cuerpo.
Los consultorios estarán abiertos el sábado 5 de octubre de 14 a 17:30 horas, y el domingo 6 de 9 a 12:30 y de 14 a 17:30 horas. Los pacientes serán atendidos por orden de llegada en turnos de unos 15 minutos, con cupos limitados.
“Exhortamos a la población, sobre todo a aquella que no accede a los chequeos por diversos motivos y a los pacientes de riesgo, a concurrir”, dijo Vola. De modo de agilizar las consultas y poder atender a una mayor cantidad de pacientes, la dermatóloga recomendó asistir con poca ropa o con prendas fáciles de sacar, para así poder examinar toda la piel de manera sencilla.
Con respecto a los objetivos de la campaña de La Roche-Posay en conjunto con la Cátedra de Dermatología, Vola dijo que se busca, en primer lugar, “prevenir e informar”. “Tenemos la posibilidad de actuar”, añadió en segundo lugar, y resaltó la importancia de ofrecer chequeos cutáneos a toda la población.