La tendencia a la reducción en la cantidad de viñedos y bodegas comenzó “hace 30 años”, y las medidas incluidas en este plan “intentan” —de alguna manera— “parar” esa caída, dijo a Agro de Búsqueda el presidente del Inavi, Diego Spinoglio.
Advirtió a su vez que —paralelamente— en ese período hubo una “disminución en las ventas” de vinos, al pasar “de casi 90 millones de litros a unos 50 millones, a 55 millones de litros”. Esto sucedió en un contexto de “baja en el consumo” de bebidas alcohólicas en el mundo, sostuvo.
Al mismo tiempo, “aumentó la comercialización de vinos entre países”, lo cual es una “oportunidad” para que “Uruguay sea reconocido por la calidad” de este producto y “buscar nichos” de mercado, “romper un poco la balanza comercial tan enfocada hacia el consumo interno”, señaló Spinoglio.
Viñedos envejecidos
En cuanto al plan de reconversión de viñedos, aprobado en setiembre de 2025 por decisión unánime del Directorio del Inavi, entre los principales objetivos figura la renovación del campo varietal “envejecido”, mayormente en productores de menor escala. Otro de los propósitos es recomponer el campo varietal hacia variedades con “más demanda comercial”.
Además, el plan prevé “incentivar” el arranque mayoritariamente de variedades “no promovidas” en los viñedos. Y la idea de “mejorar” la rentabilidad y la sostenibilidad de los productores vitivinícolas es otro de los objetivos previstos.
El Inavi estableció ciertas condiciones para la reconversión de los viñedos que sobre todo comprenden “US$ 3.000 por hectárea de arranquío para todos”, con un “tope de siete hectáreas” por empresa, con base en el Registro Único Tributario.
Además, este instituto determinó otorgar financiamiento de “US$ 5.000 por hectárea para replantación en menos de 10 hectáreas”.
Respecto a la reconversión comercial, el objetivo es “impulsar al sector para descubrir, desarrollar y promocionar oportunidades de mercado” en Uruguay y en los mercados internacionales. También, la actual administración se propone “incrementar la demanda, la preferencia y el valor premium del vino y el enoturismo uruguayo”.
De cara a cumplir estos objetivos, la estrategia pasa por la inversión en “inteligencia y análisis” de mercado, para decisiones de marketing focalizadas y relevantes, además de la construcción de una marca “relevante, distintiva y perdurable”, y el desarrollo de capacidades y marcos regulatorios “competitivos”.
“El vino por sí solo no puede” integrar a otros bienes y valores patrimoniales de Uruguay, indica el plan.
Exportación y vendimia
En 2025 el volumen de las exportaciones de vinos llegaron a 9,3 millones de litros, de los cuales 6,1 millones fueron blancos, 2,8 millones fueron tintos y el resto se reparten entre rosados y otros, según datos del Inavi.
Esa cantidad significó más que duplicar el volumen exportado de vinos en comparación con 2024, cuando se exportaron 4,4 millones de litros.
Algo más de 5 millones de litros del total exportado en 2025 correspondieron a vinos “a granel” con destino a Bielorrusia, en tanto que 2,2 millones de litros fueron exportados “envasados” a Brasil, indican las estadísticas del instituto.
Entre las acciones inmediatas previstas por el Inavi en este sentido figura el apoyo a la exportación a granel de 2025, con un aumento de apoyo por litro de $ 3 a $ 5, y un presupuesto total ejecutado de $ 30 millones, aproximadamente, además del pago de uva cosecha 2024 a productores de la bodega y establecimiento vitivinícola Lanoy, lo que implicó una inversión $ 28 millones.
Para el desarrollo del operativo Vendimia 2026, el procesamiento de la producción se distribuyó de la siguiente manera: en la zona sur, con la bodega Mederos, y en la zona oeste, con la cooperativa Caluva.
El apoyo a la exportación a granel de 2026 cuenta con un presupuesto aprobado de $ 35 millones.
Los principales resultados de la vendimia de 2026 indican que la producción total de uvas fue de 93.623.355 kilos en la cosecha, lo que significó un “aumento de 11,81%” en comparación con la vendimia de 2025.
En cuanto a los resultados varietales, tannat, con 26 millones de kilos, moscatel de Hamburgo, con 20,3 millones de kilos, ugni blanc, con 13,8 millones de kilos, y merlot, con 7,6 millones de kilos, fueron las principales variedades productivas de la vendimia de 2026.
Considerando los resultados cosechados en los viñedos, la composición productiva de este año comprendió 53% de uvas tintas, 23% de moscateles, 15% de ugni, 8% de blancas finas y casi 2% de las uvas frutillas.
Intimidad, tetra y bag-in-box
“El vino tiene una característica particular: llega directamente a la mesa del consumidor, en un momento íntimo, asociado al disfrute, la conversación y la gastronomía”, dijo a Agro de Búsqueda el asesor estratégico del Inavi, Lautaro Pérez. Planteó que “cada botella puede encerrar una promesa de Uruguay y de sus valores”.
“Cuando Uruguay exporta cerca de 6 millones de botellas, no está colocando solamente un producto en el exterior: está llegando a 6 millones de ocasiones de consumo en las que Uruguay puede estar presente”, sostuvo.
Para este asesor “ningún producto uruguayo puede construir por sí solo el posicionamiento internacional del país”.
“Uruguay necesita trabajar con una cartera de bienes, servicios y experiencias capaces de llegar al consumidor final con una historia de origen reconocible”, y el vino es uno de esos productos, enfatizó Pérez. Al igual que también lo son determinados cortes de carne, los lácteos, las frutas, la gastronomía, el turismo y las expresiones culturales, acotó.
Comentó que en los mercados internacionales Brasil continúa siendo el principal destino del vino envasado uruguayo, pero la estrategia busca “profundizar” la presencia en mercados como Estados Unidos, Canadá, México y Reino Unido.
También busca generar oportunidades en China, Japón y otros países asiáticos, acompañando acciones institucionales y comerciales que otros sectores exportadores uruguayos —como la carne— vienen transitando, indicó Pérez.
Dijo que el gigante asiático es “el séptimo mayor importador mundial de vinos”, considerando que “en 2025 el monto de las importaciones fue de US$ 1.418 millones” y, “si se le suma Hong Kong, pasa a ser el cuatro mayor importador” de estas bebidas.
Pérez valoró que “la apuesta por países y segmentos de mayor valor comienza a reflejarse en los resultados: los precios promedio de exportación aumentaron durante 2025 y mantienen una tendencia positiva en 2026”.
“Esto confirma que Uruguay tiene oportunidades reales en nichos que valoran la calidad, el origen, la autenticidad y la sostenibilidad”, dijo.
Respecto a las exportaciones de vino a granel, Pérez comentó que “las opciones son más acotadas, especialmente por las condiciones arancelarias”. Sin embargo, también existen “oportunidades interesantes”.
A modo de ejemplo, informó que se adjudicó a la Bodega Mederos una exportación de “vino uruguayo a granel destinado al formato bag-in-box de tres litros para Suecia”.
Este tipo de operación demuestra que “Uruguay puede acceder a nuevos segmentos si logra adaptar su perfil productivo, alcanzar los estándares requeridos y aprovechar formatos” que responden a las “nuevas tendencias de consumo y sostenibilidad”, sostuvo.
Respecto al mercado interno, el asesor consideró que también aparecen “señales alentadoras” si se considera que el año pasado se detuvo la caída” que venía registrándose en la venta de vino de mesa en envases de un litro.
De hecho, “aumentó la venta en formato tetra” y, al mismo tiempo, se observa un “crecimiento significativo” del vino nacional embotellado, especialmente en la categoría de vinos de calidad preferente, afirmó este asesor.