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Por segundo año consecutivo, Catena Zapata fue elegida como la marca de vinos más admirada del mundo por Drinks International, un reconocimiento otorgado por una academia integrada por 100 compradores, sommeliers, masters of wine y periodistas especializados. Es la única bodega argentina presente en el ranking de 2026 y la tercera vez que alcanza el primer puesto, después de haberlo conseguido también en 2020.
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Para Silvina Maza, export manager de Catena Zapata, el reconocimiento representa la concreción de un objetivo que parecía inalcanzable cuando la familia comenzó a impulsar la internacionalización de la bodega. “Hace muchos años era impensado que una bodega argentina pudiera estar entre las mejores del mundo. Después de décadas de trabajo, llegar nuevamente a este lugar es un sueño cumplido”, resume.
A diferencia de otros galardones que distinguen solo la calidad de un vino, el ranking de Drinks International evalúa el desempeño integral de una marca. Los expertos consideran aspectos como la consistencia de los vinos, la relación precio-calidad, la fortaleza de la identidad de marca, la sustentabilidad y la responsabilidad social. Esa mirada global, sostiene Maza, convierte el reconocimiento en uno de los más prestigiosos de la industria.
La ejecutiva atribuye el resultado a una combinación de factores. Por un lado, la calidad sostenida de sus etiquetas; por otro, el trabajo realizado durante décadas para posicionar no solo a Catena Zapata, sino también al vino argentino y al malbec en los mercados internacionales. En la actualidad, la bodega exporta a prácticamente todo el mundo y Uruguay ocupa un lugar destacado dentro de esa estrategia.
“Es un mercado pequeño pero muy sólido para nosotros. Tenemos más de 30 años de presencia en Uruguay y nuestras marcas son un referente para el consumidor”, explica. Entre las etiquetas con mayor aceptación menciona a Saint Felicien, cuya relación precio-calidad le permitió consolidarse como uno de los vinos argentinos más reconocidos en el país.
Según Maza, el consumidor uruguayo también evolucionó en los últimos años. Tras la pandemia y el período en que muchos uruguayos viajaban con frecuencia a Argentina para comprar vinos, el público comenzó a explorar etiquetas premium. “Hoy consume quizás un poco menos, pero de mejor calidad. Cambió cantidad por calidad, y esa es una tendencia que vemos en todo el mundo”, afirma.
Laura Catena, directora de Catena Zapata.
El laboratorio como terroir
La investigación científica ocupa un lugar central en la estrategia de la empresa y es impulsada bajo el liderazgo de Laura Catena, médica y bióloga formada en la Universidad de Stanford. A través del Catena Institute of Wine, la bodega desarrolla estudios sobre terroir, biodiversidad y conservación de recursos en colaboración con instituciones académicas internacionales.
Uno de los proyectos más ambiciosos apunta al rescate de viñedos centenarios de Mendoza. La iniciativa busca preservar material genético de antiguas plantas que, muchas veces, desaparecen debido al avance de desarrollos inmobiliarios sobre zonas históricas de cultivo.
“Son plantas que sobrevivieron más de 100 años, atravesaron sequías y distintos desafíos climáticos. Tienen raíces mucho más profundas y una diversidad genética que puede ser clave para el futuro de la vitivinicultura”, explica Maza. La bodega recolecta material vegetal antes de que esos viñedos sean removidos y lo conserva en un vivero propio con el objetivo de construir un banco genético que también beneficie a futuras investigaciones.
Además de preservar un patrimonio histórico, estos viñedos producen uvas de menor rendimiento, pero de mayor concentración y equilibrio, características especialmente valoradas en los vinos de alta gama.