No lo tengo 100% contabilizado. Trabajo tanto con hombres como con mujeres, pero creo que es más la mujer. Lo que pasa es que la mujer lo piensa más, hace el duelo antes. Cuando llega a la instancia de divorcio ya habló 800 veces y pidió durante dos años que las cosas cambiaran y no cambiaron. Salvo que haya algún motivo como violencia o algo así… Yo digo que al hombre hay que echarlo, hay que armarle la valija. El hombre no se va hasta que no le ponen la valija en la puerta porque para él siempre está todo bien.
¿Cuál suele ser la mayor preocupación de alguien que quiere separarse?
Hay cosas urgentes y hay cosas importantes. Hay que atacar siempre lo importante, que es protegerse. El juez debe tener resuelto el tema de los hijos antes de fallar sobre una sentencia de divorcio, porque así lo establece el Código Civil. Si eso no está resuelto, “lo arregla”, por decirlo de alguna manera, de forma provisoria en la audiencia de divorcio. Pero eso no conviene. Conviene que vos te pongas de acuerdo con tu expareja sobre cómo se van a regir con los niños en cuanto a tenencia, visitas y pensión. Lo que más preocupa es eso, los chicos. Los hombres cada vez más quieren participar del cuidado de los hijos, quieren hacerse cargo. Y se suele confundir la tenencia con la patria potestad, que es la guarda. La tenencia es con quién está el niño en los hechos.
Patricia Neumann
La abogada Patricia Neumann, especialista en derecho de familia, decidió transformar las preguntas que escucha a diario en su estudio jurídico en una guía clara para quienes atraviesan uno de los momentos más complejos de sus vidas
¿Hay algún mito muy extendido sobre el divorcio o la separación que le gustaría desterrar?
Hasta hace un tiempo se hablaba del divorcio exprés, que era algo que no existía. No estaba regulado y sigue sin estar regulado. A lo que la gente se refería era a un divorcio rápido, que se hacía por demanda y compensación conjunta, y entonces se empezó a promocionar el divorcio exprés. A mí esas cosas me ponen loca, porque es mentira. No sabés cómo está la agenda del juez, cuándo te van a fijar audiencia, si los testigos van a declarar bien, y si efectivamente vas a lograr ese divorcio en dos meses. Pero ahora, en enero, la Ley de Divorcio por sola Voluntad cambió. Entonces, ahora sí podríamos hablar de un supuesto “divorcio exprés”, entre comillas. Este divorcio por sola voluntad, tanto del hombre como de la mujer, se tramita muy rápido… Vos presentás la demanda, se fija una audiencia, y salís de esa audiencia divorciado. Ahora sí podemos decir que en un mes y medio o dos puede salir un divorcio.
Otro mito es que en la tenencia compartida los alimentos se deben por mitades. Eso es un gran mito, y la gente se lo cree. Tenencia compartida no implica gastos por mitades.
¿Notó un aumento de los divorcios en los últimos años?
Sí, claro. Cada vez la gente se divorcia más, y también cada vez la gente opta más por la unión concubinaria. Pero lo segundo es un absurdo, porque la ley de unión concubinaria se hizo para lo que no se usa. La ley de unión concubinaria se hizo porque había gente que estaba en pareja 20 años, moría uno de ellos, y el otro quedaba sin ningún derecho, sin nada. A veces hasta tenía que abandonar el inmueble porque era de la otra persona, y venían los hijos a reclamar su herencia, entonces se quedaba sin techo, sin respaldo, sin pensión. La ley se hizo para reconocer el concubinato, ¿y qué hace la gente? No lo reconoce. O lo reconocen recién cuando se separan. Se separan después de siete u ocho años, o los que sean y dicen: “pero estábamos en concubinato”. Entonces se empiezan a pelear para ver quién compró qué, qué es de cada uno. Y todo eso cuando la ley te da herramientas clarísimas para reconocer la unión y pautar cómo te querés regir dentro de la parte patrimonial.
Dentro de ese aumento en los divorcios, ¿hay diferencias según edades o duración del matrimonio? ¿Quiénes se divorcian más?
Sí, porque la concepción del divorcio ha cambiado, y no solo en las nuevas generaciones. Hoy existe un fenómeno que se llama silver divorce, o sea, “divorcio plateado”, que hace referencia a las canas. Es la gente que llega a cierta edad, 50, 60, hasta 70 años, y se divorcia. Justo el otro día divorcié a alguien de 70. Porque a esa edad uno puede vivir 20 años más capaz. Entonces, es lógico que no quiera seguir viviendo en un matrimonio sin amor. O, por lo menos, sin las cosas que debe tener un matrimonio. Y es un fenómeno que te diría que está hasta de moda. La gente ya no aguanta más situaciones en las que no se siente confortable. Y creo que, una vez que los hijos crecen, que ya tienen veinte, veintipico, y vos ya tenés cincuenta, y se van de tu casa, ahí te encontrás con el síndrome del nido vacío y también te encontrás con tu pareja de nuevo, después de haber pasado veinticinco años cambiando pañales, llevando al colegio, yendo a reuniones de padres. Y si no tenés una base sólida de pareja, ¿de qué hablás? Ahí se transforma tu día a día. Creo que ahí es donde la gente grande hace el clic.
¿Y qué pasa con los jóvenes?
Creo que ahora los más jóvenes son los que lo piensan un poco más, porque tienen hijos chicos, porque hay que solventar dos hogares, hay que pagar los gastos de los niños. Salvo que haya motivos fundados, los jóvenes están siendo más precavidos en tomar la decisión de separarse. Y los grandes están siendo más liberales.
Cuando una pareja se separa, ¿quién suele quedar en una situación más vulnerable desde el punto de vista económico y patrimonial?
La mujer, siempre. Son muy pocas las mujeres que tienen independencia financiera absoluta. No tengo pensado todavía otro libro, pero tengo en la cabeza un título que tiene que ver con la parte económica del matrimonio. Eso me parece muy interesante, la planificación familiar. Sentarse y decir: “bueno, ¿cómo vamos a manejarnos con los gastos? ¿Quién va a hacerse cargo de x cosa? ¿Quién se va a postergar cuando lleguen los chicos?”. Y ver cómo se va a compensar eso último, para que vos, mujer, no te empobrezcas y tu marido produzca más. Porque si estás en comunión de bienes, casado, todo es de los dos. Pero si tenés separación de bienes, se enriquece él y vos quedás estancada.
Hoy existe un fenómeno que se llama silver divorce, o sea, “divorcio plateado”, que hace referencia a las canas. Es la gente que llega a cierta edad, 50, 60, hasta 70 años, y se divorcia. Justo el otro día divorcié a alguien de 70. Porque a esa edad uno puede vivir 20 años más capaz. Entonces, es lógico que no quiera seguir viviendo en un matrimonio sin amor. Hoy existe un fenómeno que se llama silver divorce, o sea, “divorcio plateado”, que hace referencia a las canas. Es la gente que llega a cierta edad, 50, 60, hasta 70 años, y se divorcia. Justo el otro día divorcié a alguien de 70. Porque a esa edad uno puede vivir 20 años más capaz. Entonces, es lógico que no quiera seguir viviendo en un matrimonio sin amor.
En el libro aconseja una adecuada planificación patrimonial antes o durante la vida en pareja, ¿por qué cree que ese sigue siendo un tema del que muchas parejas evitan conversar?
Porque cuesta mucho hablar de plata. Muchísimo. Conozco muchas parejas que no saben cuánto gana el otro, o qué cuentas bancarias tiene. La gente no se sienta a hablar francamente de dinero. Si yo gano 500 y vos ganás 100, ¿por qué tenemos que pagar todo por mitades? Si tu ingreso es significativamente más alto que el mío, hagamos un prorrateo.
¿Cuáles son los errores más comunes que ve cometer a las personas durante una separación y que luego terminan complicando el proceso?
El primer error común es, en caliente, agarrar todo e irse de la casa. No porque exista el abandono del hogar, porque no existe más hace décadas, sino porque después de que te vas de la vivienda es difícil volver. Irte de la vivienda implica cambiarles toda la rutina a tus hijos, que, por lo general, van y vienen con la madre. Es un error grave, y trae consecuencias graves también. Si la casa es un bien ganancial, la vas a recuperar, pero eso va a ser el día en que se venda y se haga la partición. Pero en ese momento, cuando vos estás vulnerable con un montón de temas, salir corriendo con tus hijos y cambiarles todo de un día para el otro también es un trauma.
Otro error común es firmar documentos sin saber lo que estás firmando. Una vez que vos firmás algo, eso se homologa y marchaste. No hay vuelta atrás. Y otro error, cuando llegan acuerdos por pensión alimenticia, es usar a los niños de rehenes. El “te voy a sacar de los nenes”, o “no te voy a dejar ver a los nenes”. Esa es clásica.
Libro Me quiero separar
Me quiero separar, de Patricia Neumann. Da Vinci Ediciones,154 páginas, 890 pesos.
En las conclusiones de su libro dice que “una separación responsable es aquella en la que los hijos no son usados como rehenes ni como moneda de cambio”.
Sí, esos son errores terribles. He tenido casos de padres que han estado meses, y tuve un caso de un padre que estuvo un año y dos meses sin ver al hijo. Y la Justicia es lenta.
¿Qué aspectos deberían priorizar los padres cuando hay hijos involucrados y la relación de pareja ya está rota?
Deberían priorizar el buen trato, el vínculo, hablarse con respeto, sobre todo frente a los niños. Evitar las discusiones, porque los chicos perciben todo. Deberían priorizar resolver cómo se van a manejar con los niños de forma voluntaria. O sea, sin llegar a una audiencia, sin llegar a la demanda por tenencia, por visita, por pensión.
¿Existe una forma de separarse bien? ¿Qué características tienen los procesos que logran resolverse con menos conflicto y con mejores resultados para las partes?
Sí, existe una forma de separarse bien. Cuando vos organizaste bien ese matrimonio, cuando definiste la planificación familiar y patrimonial, a la hora de separarse no debería haber conflicto. Y si la gente piensa en los hijos, tampoco debería haber conflicto. Tienen que estar de acuerdo los dos en separarse, porque a veces pasa que el que pone palos en la rueda es el que no se quiere separar. Pero una separación puede ser en buenos términos siempre y cuando tengas claro que la prioridad son los chicos y elijas sacarlos de ese lugar de rehenes, ponerlos por encima de todo y resolver las cosas en buenos términos. Y cuando los temas de bienes estaban claros, no debería haber ningún tipo de disputa. Y menos con las herramientas legales que tenemos hoy para hacer un divorcio por sola voluntad.