Reprise Producciones, conformado por Romina Mattera, Jhoana Duarte, Carolina Díaz y Andrea Arribeltz, impulsa un género en crecimiento en el mercado local con el objetivo de desarrollar musicales de gran escala con derechos oficiales y estándares internacionales.
Mariana Lloret, coreógrafa y docente especializada en danza, jazz y teatro musical, se encarga de la dirección coreográfica y de la puesta en escena. Con formación nacional e internacional, codirige el departamento de musicales del Colegio Ivy Thomas. Desde 2023 integra el colectivo La Fábrica Musicales, donde participa en la gestión y facilitación de encuentros y seminarios orientados a la integración de las áreas de canto, danza e interpretación. Lloret además colaboró y participó como coreógrafa y también como intérprete en producciones de Luis Trochón, Marianella Morena, Fernando Rodríguez Compare, Marcel Sawchik, María Inés Dantes, Mariana Torres, Latasónica y la Orquesta Juvenil del Sodre, entre otras.
MAU_7277
Directores de A Chorus Line: Mariana Lloret, Javier Soares Netto y María Elena Pérez.
Mauricio Rodríguez
En este caso, a Lloret la acompañan Javier Soares Netto, María Elena Pérez y Franco Polimeni en la dirección vocal, actoral y musical, respectivamente.
Al culminar un ensayo en la Sala Delmira del Teatro Solís, la directora coreográfica Mariana Lloret se refirió al ambicioso proceso creativo y los desafíos detrás de la puesta en escena de A Chorus Line. Destacó el compromiso con la calidad y la fidelidad a la obra original así como los esfuerzos para elevar el estándar del teatro musical en Uruguay.
En busca del elenco
La producción honra la versión original estadounidense de 1975, trabajando con los derechos y respetando numerosos aspectos. “Si bien el diseño coreográfico, que es mi métier, tiene sus libertades, desde mi arte más creativo coreográfico se repusieron materiales de Michael Bennett pero también hubo adaptaciones y materiales originales que teníamos ganas de trabajar. Entonces, lo que el público va a ver a partir del viernes 3 son adaptaciones, reposiciones y material original”, explicó Lloret.
El elenco consta de 25 intérpretes manteniendo la línea original de 17 bailarines, “la imagen más emblemática del musical además del director (Zack), que en este caso es el bailarín Rodrigo Garmendia, y su asistente (Larry), Manuel García, que es más satelital”.
IMG_5487_Original
Zack, el director fue interpretado por Michael Douglas en el cine y en la puesta en escena uruguaya por Rodrigo Garmendia.
El proceso de preproducción de un musical es bastante complejo y se extiende por varios meses dependiendo de la magnitud del proyecto. Desde la fase de casting y audiciones hasta el estreno oficial, los elencos y equipos técnicos requieren un trabajo sumamente intenso en forma individual y luego, en conjunto.
La convocatoria para A Chorus Line comenzó a mediados del año pasado, con audiciones abiertas en noviembre y audiciones cerradas/online en enero y febrero para completar roles. “Por suerte se presentó mucha gente, hay muchos chicos que están estudiando comedia musical”. El elenco se conformó completamente en marzo, semanas antes de iniciar los ensayos intensivos. Se buscaba un perfil completo de intérprete (canto, danza, actuación) para cumplir con las exigencias vocales y de danza específicas de este repertorio. “El principal desafío fue aventurarnos en la creación con un elenco uruguayo de entre 20 a 30 años, que cante, baile y actúe, que nunca había trabajado junto ni conmigo”. Luego, en una segunda etapa “tuvimos que ensamblarnos en nuestros modos de trabajo, conocernos, que entendieran mi lenguaje y el de Bennett, que es recontra particular, un jazz muy 70. Entonces “si bien muchos lo habían experimentado en alguna formación más de teatro musical o de escuela de danza, no lo tenían entrenado, entonces había que ir por un estilo también de época en la danza. También queríamos ser muy fieles a nivel vocal porque hay una exigencia de registro que los personajes tienen que cumplir. Y, a nivel danza, necesitábamos que etariamente los chiquilines tuvieran su que ver, que se pudiera generar esa sinergia, porque no hay una sola historia, son las historias de todos. Esa búsqueda estuvo difícil pero fue interesantísima”, asegura la directora coreográfica.
Desafíos de producción
La coordinación inicial de los directores de área fue por separado, luego se solaparon en ensayos y en la fase final trabajaron todos juntos. El proyecto enfrentó el reto de coordinar a 25 personas y un equipo técnico, además de que los miembros del elenco suelen tener múltiples trabajos en horarios variados. “Somos muchos directores por cada área, entonces encontrar ese equilibrio fue lo más difícil. Aprendimos a ceder decisiones y a trabajar entre nosotros. Entonces, a un ensayo actoral iba yo, a un ensayo coreográfico venía la dirección vocal, y así fue como nos empezamos a solapar. Y en la etapa final estamos todos. De hecho para mí en la recta final son ensayos generales”, explicó Lloret.
Durante este recorrido, se realizaron alianzas con estudios y escuelas para conseguir espacios de ensayo asequibles. La producción superó las limitaciones habituales del teatro musical en Uruguay, elevando la vara en aspectos técnicos como vestuario, escenografía, iluminación y, crucialmente, la microfonía y el sonido. “Creo que todavía nos falta ese saltito de calidad, no quedarnos en un vestuario más o menos o que la obra suene mal. Hay que insistir mucho en los rubros técnicos. Recién decíamos que los ensayos de microfonía son igual de serios que los de piso, o sea, el bailarín tiene que estar hasta que le suena bien el micrófono, porque eso hace que se escuche bien y que, en definitiva, el público reciba la historia, porque si no se escucha todo este trabajo de un año y pico, se pierde”.
Mau 3976
La producción combinará música en vivo, coreografías y una puesta escénica de gran formato para recrear uno de los títulos más reconocidos del teatro musical contemporáneo, ganador de múltiples premios internacionales y convertido en pieza de culto para generaciones de artistas y espectadores.
Mauricio Rodriguez
Una nueva fase fue cuando, dos semanas antes del estreno, comenzaron los ensayos con la Banda Sinfónica de Montevideo dirigida por el maestro Franco Polimeni. “Los ensayos con la orquesta son un mojón importante. El maestro Polimeni está dirigiendo hace un montón y nos está acompañando en el piano. Gracias a él tenemos muy allanado el camino en cuanto a que ya tiene más o menos las voces de los chiquilines y está con la banda trabajando en paralelo. Hay un ingrediente extra, la orquesta hermosa tocando en el foso, que para un musical es un sueño; y en este musical, que está escrito para orquesta, si no se tiene orquesta hay que adaptarlo a una banda de tres, cuatro instrumentos”. Esto fue posible gracias a la adquisición de los derechos y una alianza con el Teatro Solís y al director Martín Jorge, que apostó por el proyecto de hacerlo con la banda.
Visión y aportes de la directora
Lloret tiene una larga trayectoria en musicales. En 2009, comenzó su formación en la escuela de Luis Trochón, figura clave en el desarrollo del teatro musical en Uruguay junto con Nacho Cardozo y Omar Varela. “Empecé en la escuela de Trochón y, de hecho, sigo trabajando ahí porque la amo”, cuenta Lloret. “Él fue el maestro de muchos de los que estamos acá. Junto con Nacho, con Omar Varela, son las figuras que hicieron que el teatro musical en Uruguay creciera, y por suerte a varios de nosotros nos dejaron bastante metidos de cabeza para intentar hacer más musicales. Nos gusta y muchos hemos tenido la suerte de viajar no solo a Buenos Aires, sino a Nueva York a ver espectáculos. Por suerte, hay un montón de colegas trabajando y cada vez hay más musicales, ahora hay un auge en Buenos Aires”.
Durante varios años, Lloret trabajó con Trochón acompañándolo en “sus últimos espectáculos y todos sus delirios”. Como coreógrafa, conoce el trabajo de Nacho y por supuesto, los musicales que Omar hizo en su momento. “Comencé como espectadora, después fui haciendo un poco más hasta que me fui acercando a los equipos desde lo coreográfico, que es en lo que me formé en danza”. Además, se le suma su experiencia en la dirección de musicales en colegios de habla inglesa, lo que le ha brindado conocimientos en gestión, el detrás de escena y coordinación de equipos. “Esa parte de los musicales en el colegio me tira mucho porque también me puedo vincular con los chiquilines, y eso es un buen aporte, en especial en este musical, que es bien particular porque habla de los bailarines. Estoy recontenta y muy agradecida de estar en esta producción, con mucho respeto por toda la gente que lo hizo antes que yo, pero también estoy probándome”.
Una trama universal
La temática de A Chorus Line, que aborda las historias de sacrificio y el oficio de los bailarines, resuena profundamente con el elenco y con la propia experiencia en el mundo de la danza y el teatro. “Creo que a ellos los conmueve un montón. Si bien dicen ‘nací en Missouri, en Brooklyn’, al segundo vuelven a sus propias historias porque son historias universales, de sacrificio y de oficio, de ensayo y de intentar quedar en un espectáculo. Y a ellos, de hecho, les pasa o les está pasando cuando se presentan a un casting, pasan por muchas etapas. Este fue un casting súper complejo porque necesitábamos gente que hiciera las tres cosas. Tienen que ser completos. Es hermoso que estos gurises estén en escena, que los conozcan y que también puedan mostrar lo que les gusta hacer; los van a ver, son increíbles”.
La producción, en un acto de “valentía”, apuesta por este tipo de teatro en Uruguay, y A Chorus Line es su primera experiencia grande. El musical representa un enorme trabajo colectivo y un deseo compartido de todo el equipo por lograr un espectáculo de alta calidad: “hay mucha valentía, que se fue contagiando; todo el mundo entendió que hay unas ganas tremendas, todos acomodaron su año para disponer del tiempo para ensayar 15 horas semanales, algo impensado cuando todos tenemos ocho trabajos”.
En la visión de la directora, se valora la oportunidad para que el elenco muestre su talento y conecte con el público a través de historias que reflejan su propia realidad.
A Chorus Line, en el Teatro Solís. Funciones el 3, 4, 5, 10, 11 y 12 de julio. Entradas de 650 a 1.350 pesos en Tickantel y boletería de la sala.