Después de algunos zigzagueos en los últimos días, el dólar en la plaza uruguaya terminó setiembre en valores ligeramente más altos que los de un mes atrás.
La divisa se negoció en los últimos días a valores en torno a $ 40,3 en el mercado “interbancario”
Después de algunos zigzagueos en los últimos días, el dólar en la plaza uruguaya terminó setiembre en valores ligeramente más altos que los de un mes atrás.
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El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl miércoles 30, las compraventas de la divisa estadounidense en el circuito mayorista —“interbancario” en la jerga— se efectuaron a un precio promedio de $ 40,286, un alza de 0,12% respecto a la jornada previa.
En el mes, el tipo de cambio aumentó 0,1% en la medición “punta a punta” (frente al último día de agosto), aunque bajó 0,2% comparando promedios mensuales.
El precio del dólar es una de las variables que tiene en cuenta el Banco Central (BCU) al momento de evaluar cambios en la tasa de política monetaria, una instancia que tendrá lugar el próximo jueves 8. A mediados de agosto, la decisión fue mantenerla en 5,75%, en el entendido de que las proyecciones de inflación y las expectativas de los agentes muestran una trayectoria alineada con la meta de 4,5% definida por las autoridades bancocentralistas.
“El Banco Central no debe confiarse en que sigan ancladas, sino que debe anticiparse a su desanclaje (...). Cuanto más tarda en actuar, mayor y por más tiempo suele ser el alza de las tasas de largo plazo, como la Fed (sigla en inglés de la Reserva Federal) y Estados Unidos lo han evidenciado durante 2026. Y al revés. Cuanto más temprano actúa, más rápido se estabilizan las tasas largas y se aplana la curva de rendimiento”, escribió el consultor Aldo Lema, en El País del 29 de setiembre.
Según ese economista, “más allá de los manejos monetarios globales y locales, el tipo de cambio seguiría determinado por el comportamiento global y regional del dólar, junto con los patrones domésticos de ahorro e inversión, la evolución de la demanda interna y el PIB (productividad), el gasto fiscal y los términos de intercambio. En el corto plazo, todo eso anida un panorama mixto y una perspectiva estable, pero si el entorno externo sigue deteriorándose, el sesgo podría ser alcista”.