¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

De las pelis de terror y otros enigmas

¿Por qué nos fascina tanto pasar miedo, incluso sentir asco, repugnancia? Hay quien sostiene que se trata de una experiencia catártica por la que, a través de ese terror vivido desde la seguridad de una butaca, se produce una sensación de alivio o bienestar

Columnista

“Si alguien le señala una puerta cerrada y dice que tras ella hay algo que podría hacerle vomitar, desmayarse o tener un ataque al corazón, ¿la abriría usted? La respuesta lógica es no, ni hablar, y sin embargo muchos se sentirán suficientemente intrigados como para entreabrirla”. Me llamó la atención leer este párrafo con el que el semanario The Economist encabeza un artículo en el que habla del auge de las películas de terror.

Según apunta, este tipo de producciones en su conjunto llevan recaudados, al mes de octubre de 2025, 1.000 millones de dólares. Otro dato que resalta es el hecho de que, a diferencia del pasado, cuando estas pelis eran consideradas de serie B, ahora convocan a directores y actores de primera fila y cosechan espléndidas reseñas entre los críticos más exigentes.

En 2024, por ejemplo, La sustancia, además de recaudar 77,5 millones de dólares, estuvo nominada en cinco categorías para los Premios Oscar. Resulta interesante observar cómo el género del terror cambia con los tiempos, de modo que refleja los temores de cada época. En el presente, muchas de estas cintas tienen como protagonista a la inteligencia artificial. En la Guerra Fría, en cambio, los guiones tenían que ver con el peligro nuclear, también con zombis y otros entes, supuestos efectos colaterales de modernos experimentos científicos fallidos.

Cada momento tiene su horror. Así, en los años 60 y 70 la cosa iba de psicópatas, con Norman Bates, de Psicosis, a la cabeza, una tendencia que degeneró años más tarde en una explosión de sangre y salsa ketchup con títulos como Pesadilla en Elm Street o Halloween, sin olvidar obras maestras como El silencio de los inocentes.

Otra fuente inagotable de sobresaltos es y ha sido siempre lo sobrenatural. Desde la aterradora El bebé de Rosemary y la no menos escalofriante El exorcista hasta llegar a una de mis favoritas, La profecía, todas ellas con el demonio como artista invitado. No hay que olvidar tampoco escalofríos que funcionan siempre y de los que se han hecho incontables nuevas versiones. En este rango, además de los antes mencionados zombis, reinan imbatibles Drácula y el monstruo de Mary Shelley. Sin ir más lejos, Frankenstein está de nuevo entre nosotros, esta vez en la versión de Guillermo del Toro.

Cada momento tiene su horror. Así, en los años 60 y 70 la cosa iba de psicópatas, con Norman Bates, de Psicosis, a la cabeza.

A esto hay que añadir otro dato relevante. La técnica permite ahora rodar películas con un presupuesto mínimo. Todo el mundo lleva en su bolsillo una cámara de cine. De hecho, 28 años después, un horror apocalíptico de gran éxito, se filmó con un simple iPhone.

Y ahora viene la pregunta que uno se hace. ¿Por qué nos fascina tanto pasar miedo, incluso sentir asco, repugnancia? Hay quien sostiene que se trata de una experiencia catártica por la que, a través de ese terror vivido desde la seguridad de una butaca, se produce una sensación de alivio o bienestar. El Instituto Reuters para el Estudio de Periodismo de la Universidad de Oxford, por su parte, recuerda que hasta un 40% de las personas evita actualmente leer o ver noticias porque las encuentra perturbadoras. (En 2017 el porcentaje era del 29%). Siendo así, el género de terror facilita a los espectadores redirigir ansiedades y temores en vez de que estos enquisten en su interior.

En tanto, el científico conductista Coltan Scrivner (gran entusiasta y fan del género) opina que la gente intuitivamente se decanta por este tipo de cine para comprender mejor los peligros que le rodean. Eso explicaría por qué las mujeres se sienten atraídas por pelis en las que aparecen asesinos y violadores en serie. También ayuda a entender por qué Contagio, estrenada en 2011, pasó relativamente inadvertida hasta despertar gran interés en 2020 al llegar la pandemia.

Total y resumiendo, nuestros temores nos definen, nos retratan y hablan tanto de lo que nos confesamos a nosotros mismos como de contradicciones internas. ¿Explica eso también la extraña fascinación que causan el mal y los malvados hasta el punto de que hay gente que se enamora de asesinos convictos, les escribe a la cárcel cartas de amor e incluso les propone matrimonio? ¿Tan fuerte es la atracción de lo oscuro? ¿Cuál es el “prestigio” del mal? Si les parece bien, otra semana podemos indagar en esa otra derivada.

// Leer el objeto desde localStorage