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La apertura comercial del Mercosur: ¿cuánto vale para la Unión Europea?
La apertura del sector manufacturero de la región (Brasil y Argentina) es uno de los logros del acuerdo, pero el acceso al mercado en la UE es muy deficiente en el sector de la agricultura de interés del Mercosur
La liberalización del Mercosur con la Unión Europea
En la columna anterior se midió la mejora en el acceso al mercado de la Unión Europea (UE) para los exportadores de los países del Mercosur. El principal indicador utilizado fue la cobertura de las exportaciones que en un cierto período alcanzará el libre comercio (LC). En la columna de esta semana se realiza el ejercicio análogo, pero desde la perspectiva de los exportadores de la UE y su acceso a los mercados de los países del Mercosur.
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A diferencia del ejercicio anterior, aquí se distinguen los países del Mercosur por separado. En el ejercicio anterior los compromisos de la UE por línea arancelaria (LA) eran idénticos para los cuatro países del Mercosur. Sin embargo, los resultados eran diferentes en el acceso al mercado debido a que la estructura de las exportaciones es distinta entre ellos. De ahí surge la conclusión de que Uruguay era el país más afectado con un 39% de sus exportaciones totales en procesos de liberalización parcial (cuotas, preferencia fija, precios regulados o LA excluidas).
En esta columna, se obtuvieron las exportaciones de toda la UE (bienio 2024-2025) y se relacionaron con los compromisos de los países del Mercosur que se establecen en el listado respectivo de las LA (anexo 2A2 del capítulo 2 del acuerdo). Los compromisos de los países del Mercosur, si bien son parecidos entre ellos, no son estrictamente iguales, aun en el alto nivel de agregación con que se están procesando los datos (solo tres grandes tipos de liberalización). En el gráfico se presentan los resultados totales complementados por la desagregación por sector para la agricultura (capítulos 1 al 24) y la manufactura (capítulos 25 al 97)1.
Argentina y Brasil presentan resultados similares en los compromisos de apertura con la UE por LA. Por lo tanto, también el acceso de las exportaciones de la UE es similar. Paraguay y Uruguay tienen una mayor proporción de aranceles a cero en la base del acuerdo. Uruguay tiene algo menos de LA con liberalización limitada y menor cobertura del comercio exportador de la UE en esta categoría (12,2%). Si la cobertura se mide por LA, los productos que estarán en libre comercio representan el 91% para Argentina, Brasil y Paraguay, mientras que para Uruguay es de 92% (mayor cantidad de aranceles a cero). Este valor en el caso del acceso a la UE por parte del Mercosur era de 95% (ver columna de la semana pasada). Estos datos sugieren de forma equivocada una posición más aperturista de la UE.
Cuando se analizan los datos incluyendo la dimensión comercial, es decir, la participación de esos compromisos de liberalización en función de la estructura de las exportaciones de cada bloque, la situación es exactamente la inversa. La proporción de comercio exportador del Mercosur con liberalización adicional —sin considerar los aranceles a cero— que terminará en LC en la UE va de un mínimo de 28% para Uruguay a un máximo de 40% para Argentina. Una medida similar para las exportaciones de la UE al Mercosur da 68% hacia el LC en Argentina y Brasil, mientras que para Paraguay y Uruguay es de 57% y 60%, respectivamente. El análisis por sectores muestra que las mayores distorsiones (liberalización parcial y exclusiones) en los compromisos de la UE están en la agricultura, mientras que en el caso del Mercosur este tipo de liberalización tiene una menor incidencia. Además, se presenta tanto en la agricultura (mediante cuotas) como en la manufactura (con exclusiones de LA para ser liberalizadas).
Cobertura de los compromisos de los países del Mercosur por las exportaciones de la UE y por LA de la NCM (bienio 2024-2025, %)2
Una evaluación del acuerdo3
Prima facie, los acuerdos de libre comercio suelen ser evaluados de manera mercantilista. El acuerdo UE-Mercosur está claramente desbalanceado a favor de la UE, a diferencia de lo que los oficiales de la comisión suelen destacar de forma reiterada. Esto se debe a que el acceso que da la UE a los exportadores del Mercosur es menor que el que el Mercosur le otorga a la UE en manufactura. Es menor en el sentido de que no evoluciona la mayoría del comercio exportador hacia el LC. En el caso del Mercosur este acceso se va dando lentamente, pero se orienta al LC; en el caso de la UE es más rápido, aunque parte de aranceles de manufactura mucho más bajos. En la agricultura, el obstáculo principal para la UE se encuentra en la liberalización parcial y en las exclusiones. Esta variable afecta de forma desigual a los países, dado que Brasil ya ingresa con arancel cero en buena parte de sus LA exportadas; en el otro extremo, el Uruguay se ve mucho más afectado por la liberalización parcial y las exclusiones en este sector.
Hay otra asimetría del acuerdo en relación con el balance de intercambios recíprocos de acceso al mercado. Mientras la UE entrega preferencias bajas en manufactura —dado que parte de aranceles no discriminatorios ya muy bajos y tiene varias decenas de acuerdos de libre comercio vigentes—, el Mercosur se encuentra exactamente en la posición opuesta: preferencias altas para otorgar y casi sin compartir con otros orígenes. Por eso, para los países exportadores manufactureros de la UE, el mercado regional del Mercosur es tan valioso en este acuerdo (preferencias altas no compartidas).
Esta primera conclusión es parcial: solo caracteriza la parte que afecta el acceso de los exportadores. Desde el punto de vista del bienestar global de los países de la región, esta apertura en la manufactura es una buena noticia. El equilibrio proteccionista del sector manufacturero en la región con el liderazgo de Brasil y el acuerdo de Argentina se comienza a romper de manera gradual. De esta forma se pone en cuestión toda la estructura del arancel externo común. Los países pequeños, Paraguay y Uruguay, se venían defendiendo con una mayor cantidad de aranceles a cero. De todas maneras, el acuerdo con la UE irá erosionando poco a poco los costos de los desvíos de comercio con los países grandes en la nueva liberalización en desarrollo. En definitiva, como se señaló, la apertura del sector manufacturero de la región (Brasil y Argentina) es uno de los logros del acuerdo. No obstante, el acceso al mercado en la UE es muy deficiente en el sector de la agricultura de interés del Mercosur.
Este argumento debería estar presente en las siguientes etapas del acuerdo: poner en práctica la dimensión de cooperación, vinculándola con la implementación. Hay aspectos clave, como la actualización y la modernización, que se requieren tanto a nivel público como privado. Alcanzar los exigentes estándares europeos es un desafío de los exportadores y deben realizarse iniciativas en esta dirección que no deben ser exclusivamente programas públicos. El protagonismo que tenga el sector privado es clave. Promover la asociación entre empresas de ambas regiones es un camino posible. Hay que aprovechar los vínculos históricos y culturales con Europa, especialmente en el caso de las pequeñas y las medianas empresas. Son muchos los desafíos que se enfrentan: puede ser un acuerdo más o uno que realmente genere nuevas oportunidades para ambos bloques. El proteccionismo defensivo con instrumentos distorsionantes fue el modo de conseguir la adhesión al acuerdo, pero el futuro de su buen desarrollo no está en las cuotas. En el caso de la agricultura, se trata de combinar la capacidad competitiva de los países del Mercosur con el profundo desarrollo de tecnología de los alimentos en Europa, con proyectos asociativos de pequeñas y medianas empresas de ambos bloques. En la manufactura, se trata de aprovechar las ventajas de la facilitación del comercio, de la acumulación de origen y de mejores reglas comerciales que el acuerdo tiene. La oportunidad está ahí, no con menos comercio, sino con más.
1Los tipos de liberalización son los mismos que en el ejercicio anterior: liberalización al libre comercio en un cierto período (0-15 años); aranceles cero en la base en donde no existen posibilidades de apertura adicional; cuotas y excepciones al libre comercio.
2La información que se procesó solo incluye el listado del anexo 2A2 del capítulo 2, basado en la nomenclatura del Mercosur (NCM) del año 2012. No incluye las nuevas subpartidas definidas en el anexo A, donde se incluyen un conjunto de subpartidas (autos eléctricos, híbridos y a hidrógeno) que están definidas en la NCM de 2022. Estas subpartidas tienen períodos de desgravación aún más largos, que alcanzan los 30 años. Para el promedio del período 2024-2025 representaron alrededor del 2,4% de las exportaciones de la UE. Estas subpartidas no existían en la versión de la NCM de 2013.