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    ‘Tout va très bien, madame la Marquise’

    Todos los policías que “actuaron” en estos incidentes, los del bus de Coetc, los del de los sindicalistas del pórtland y los del de los deportistas, fueron felicitados por el ministro Carlos Negro, quien declaró que los casos proseguían en investigación

    Creo que muy buena parte de los lectores conocen esa frase con la que se titula esta columna. Proviene de una vieja canción francesa humorística de los años 30 del siglo pasado, en la que los empleados del castillo y la residencia de una marquesa que estaba de viaje le mandan un mensaje en el que le cuentan que, a pesar de algunos pequeños detalles, todo andaba bien por casa.

    Los “pequeños detalles” eran que se le había muerto su caballo preferido, que se había incendiado la caballeriza, que después se había incendiado el castillo, y luego, que el marqués se había suicidado… pero, salvando esos pequeños inconvenientes, todo andaba muy bien.

    La frase se usa históricamente para simbolizar a aquellos que dicen que todo anda bien, pero, no obstante, los problemas y los malos ratos están elípticamente ocultos detrás del desastre y de la famosa comunicación.

    Fortunato miraba la tele abismado por la generosa sección policial del informativo, que progresivamente va ocupando el “prime time” de los noticieros, ya que, por suerte, ya no hay más hambre ni ollas populares para reportear, ni tampoco personas en situación de calle, las que han desaparecido desde que la senadora Blanca Rodríguez miró por su ventana y vio que ya no estaban más.

    La crónica roja, esa sí que se luce. Fortunato pensaba que pronto se inauguraría una sección especial del informativo con la lista diaria de homicidios, con sus varios sectores, tales como “Ajuste de cuentas”, “Violencia de género”, “Enfrentamientos de barras bravas” y “Se continúa buscando a los asesinos”.

    A pesar de estar cansado, Fortunato no se durmió mientras el informativista repasaba los casos destacados de los últimos días, desde el quíntuple homicidio del barrio El Monarca, la retaliación con el homicidio del niño de 12 años cuando las corridas de la rambla, hasta el tiroteo del martes en la puerta del Hospital Maciel, procurando liquidar a ese hueso duro de roer al que ya habían intentado matar varias veces y estaba llegando a ver al médico para saber cómo iba la cicatrización del último intento de ultimarlo, con el perdón de la redundancia. Hay que ver que, si habían intentado matarlo cuatro veces, la Policía no había andado muy despierta para darles caza a los potenciales asesinos en todas las veces anteriores. En fin…

    Pero lo que estaba ya por derrotarlo a Fortunato fue el asalto a mano armada con secuestro incluido del ómnibus de Coetc, a cargo de 50, sí, 50 forajidos que pretendían llegar en hora al partido de fútbol, y, de no ser así, se iban a perder algún gol mal cobrado. Y ello con el consiguiente espanto de la ausencia de reacción de la Policía, con un servicio 911 en el que no se escuchaba el pedido de socorro del pobre chofer del ómnibus, al que la central policial le había cortado la llamada “porque no se escucha nada”.

    Los detalles que daba el informativo lo terminaron de adormecer a Fortunato y, a pesar de que creyó escuchar la noticia siguiente, ya le resultó difícil entender si era real o ya era parte del sueño.

    El informativista dijo que el sistema de secuestro de unidades del transporte público ya había inspirado a otros colectivos urgidos por llegar a tiempo, o lo antes posible, al lugar elegido.

    Así —dijo el periodista—, 45 integrantes del Sindicato de Protección de las Fábricas Estatales de Pórtland (Siprofaespor) habían secuestrado un ómnibus de Cutcsa en Villa Española, con el fin de que los trasladaran en el menor tiempo posible al acto organizado el lunes pasado por el PIT-CNT frente al Palacio Legislativo. Los secuestradores habían amenazado con un rifle de asalto a la conductora del ómnibus, avisándole que querían llegar antes de que se iniciara el acto, y que no querían perderse los tamboriles con la pancarta “Candombe es resistencia”, novedoso grito de combate del sindicalismo. Le dijeron a la muchacha que manejaba la unidad que no parara en los semáforos, que el camino se lo abrirían dos motos, y que además del rifle con el que la estaban amenazando, había cinco compañeros más armados con pistolas y revólveres “por si se hacía la viva” —según se indicó.

    La conductora —según dijo el informativista— intentó comunicarse con el 911 desde su celular, cosa que no inquietó a los asaltantes secuestradores, ya que, al igual que en el caso anterior, la telefonista que recibió la llamada le dijo a la conductora que no se escuchaba bien, que intentara mandarle un mensaje por otra vía, que no sabía de qué le estaba hablando, y le cortó la llamada. “La chofera —dijo el periodista; me imagino que la palabra es correcta, respetando la igualdad de género— sufrió un severo shock emocional y fue internada en una clínica particular. Se indica que tres bicicletas con policías a bordo llegaron al acto, procurando identificar a los responsables del secuestro, pero ello no fue posible, debido a que todos se habían integrado a la multitud que participaba en el acto, con lo cual emprendieron el regreso a su Comisaría, donde formularon la declaración de estilo”.

    Mientras Fortunato ya no escuchaba, se informó que también se habían repetido dos secuestros más de autobuses del transporte público, uno por parte de 32 socios de una cooperativa de viviendas en Villa García, los que a punta de pistola obligaron al chofer a que los trasladara a la obra en construcción, porque justo ese día iba el arquitecto, y ellos temían no llegar en hora para verlo. El otro fue de un grupo de 20 futbolistas del Deportivo Pampero apurados en llegar en hora al partido en el que debían participar, y, ante la resistencia del chofer, le dieron un culatazo con el revólver y lo desmayaron, mientras que el golero del equipo condujo el móvil hasta la cancha. Si bien las cámaras registraron el pasaje del bus por diversas calles rumbo a la cancha, la Policía alegó que la moto que procuraba ubicarlos les perdió el rastro, y al llegar al campo deportivo no pudo ubicar a los secuestradores porque el partido ya había empezado.

    Todos los policías que “actuaron” en estos incidentes, los del bus de Coetc, los del de los sindicalistas del pórtland y los del de los deportistas, fueron felicitados por el ministro Carlos Negro, quien declaró que los casos proseguían en investigación, pero que la buena disposición mostrada por ellos demostraba que la seguridad es una prioridad para el gobierno, y que su plan de acción estaba dando excelentes resultados.

    Fortunato durmió toda la noche en su sillón.