Desde el balneario La Paloma, cabalgando los primeros oleajes de la temporada turística, el intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, se enfrenta al desafío de continuar con el “shock de infraestructura” de su primera gestión mientras hace equilibrio para que el departamento no pierda su esencia desestructurada y agreste. Asegura que la construcción de un hotel cinco estrellas es un “destino manifiesto” que “ocurrirá en algún momento” y que tendrá como empujón la instalación de un aeropuerto en Rocha.
Hombre fuerte del expresidente Luis Lacalle Pou, Umpiérrez también está embarcado en la tarea de formar un nuevo sector dentro del Partido Nacional encabezado por el senador Martín Lema. “Estamos tratando de generar una nueva movida, que sea una nueva pata, ni mejor ni peor, pero darle un perfil diferente al partido. Estamos obsesionados por recuperar el poder, en su buen sentido, no nos sentimos cómodos como partido de oposición”, dice, y cuestiona a quienes critican su “apresuramiento” para crear este nuevo espacio. “Esto no es un proyecto electoral, esto es un proyecto político”, avisa.
Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.
—Es su segundo período como intendente de Rocha, ¿cuáles son los desafíos en un nuevo gobierno?
—El desafío principal de Rocha es seguir realizando un shock de infraestructura. Que mejore la calidad de vida de los ciudadanos, que mejore el perfil turístico del departamento y capture más desarrollo y más ingresos. Y también seguir con políticas sociales que fueron muy fuertes en el primer período y que ahora serán políticas sociales de segunda generación, con programas dentales gratuitos, programas contra las adicciones, programas laborales, de salud mental. En este período, entre el fideicomiso más el presupuesto departamental, Rocha va a tener la inversión más grande de toda su historia. Son US$ 100 millones, superando a su vez el presupuesto anterior, que fue de US$ 62 millones, cuando veníamos de US$ 23 millones. O sea, Rocha viene multiplicando muy fuertemente la inversión.
—Mencionó su intención de mejorar el perfil turístico, ¿ya se puede hacer un estimativo de cómo será esta temporada?
—Es una primera quincena muy buena, con ocupación del 100%, un predominio del turista nacional, un retorno importante en número de argentinos, pocos brasileros. El detalle más importante con respecto a años anteriores es que estamos recogiendo 20% más de basura en tonelaje por día. Esa es una demostración cabal de que tienes más gente. La segunda quincena se está conformando, hoy tiene más o menos un 70% de ocupación, pero el uruguayo siempre es muy de dejar para último momento. Para febrero obviamente hay expectativas importantes, Carnaval está completo prácticamente. Todavía tenemos la incertidumbre de febrero, que está en torno al 50% de ocupación, pero para promediar una buena temporada tienes que lograr un febrero potable.
—Hay una situación que es histórica en Rocha, eso de mantener la esencia natural y agreste y adaptarse a la modernidad. ¿Cómo se logra ese equilibrio?
—Creo que la apuesta de infraestructura no apunta a cambiar la esencia, sino a fortalecer la identidad. Lo que tenemos claro es que Rocha tiene un perfil diferenciado, no queremos maldonalizarnos, aparte no hay público para dos Maldonados, esa es la realidad. Punta del Este es una realidad única y no vas a lograr armar otra, imitarla sería muy burdo. Rocha tiene un perfil muy diferenciado, culinario, gastronómico, paisajístico, de perfil descontracturado de su turismo, y queremos que siga siendo así. Lo que pasa es que tenemos que darle un touch de calidad. Tenemos que ir elevando los estándares de calidad de servicio.
—En el anterior gobierno de Luis Lacalle Pou se había fijado como prioridad la instalación de un hotel cinco estrellas en Rocha, ¿en qué quedó?
—Es un destino manifiesto que va a ocurrir en algún momento. Un departamento con 200 kilómetros de costa oceánica lo tiene que tener. Obviamente que no va a ser del estilo del Enjoy, sino algo boutique, más a la manera de Rocha. Pero lo que pasa es que nos agarró la salida de la pandemia, con toda la resaca que dejó, y fue muy difícil remontarla. Hicimos una licitación, se presentaron tres interesados, creímos que no eran serios y nos parecía que para hacer algo tenía que ser sostenible y no que terminara en un fiasco, por eso decidimos rechazar las tres ofertas. Estuvimos a punto de cerrar con un importante grupo hotelero que es titular de 6.000 camas en Uruguay. Pero la crisis de Argentina con el cambio de gobierno de Alberto Fernández a Javier Milei lo hizo retractarse y quedamos en un stand by cuando ya teníamos avanzadas las negociaciones. Ahora te diría que hay un detalle importante que se va a agregar, que es el futuro aeropuerto de Rocha, que se acaba de votar en el Presupuesto Nacional y que habilita al concesionario de laguna del Sauce a una extensión de su prórroga en la concesión a cambio de la construcción del aeropuerto en Rocha, algo que nos reclamaban todos los inversores.
—¿Cómo observó el conflicto reciente entre artesanos y la Policía que ocurrió en La Pedrera?
—Había una ordenanza de comercio que era de la época de la dictadura, nosotros la cambiamos, generamos un sistema de ferias artesanales en todos los balnearios del departamento y nos hemos esforzado por tratar de hacer un trabajo de planificación y evitar que la vía pública no tenga otro uso que el uso público. Y que no se privaticen con el uso comercial de particulares. En los años que llevamos hasta ahora jamás hemos tenido un problema, y las ferias han sido un lugar de paseo y de comercio de todos los artesanos. Este año ocurrió esta situación particular, unos artesanos fueron notificados que debían concurrir al predio que existe en La Pedrera destinado para ello, se negaron, hubo una solicitud de parte del gobierno departamental de ayuda policial para el retiro de los artesanos y un hecho de violencia porque golpearon a los policías y después terminaron obviamente en una situación desagradable. Pero nosotros lo que hacíamos era solicitar el cumplimiento de una normativa vigente que todos los demás artesanos, el 99%, la cumplen.
—¿Quedó laudado ese asunto?
—Creo que ya está laudado y que Rocha ha ido de alguna forma dando un ordenamiento interno. No nos gustaba eso de que Rocha era tierra del todo vale, donde las ocupaciones estaban a la orden del día y siguen siendo un problema. Lo hemos combatido con multiplicidad de demoliciones de viviendas irregulares —se hicieron 257 en el período pasado— y seguimos en marcha con cantidad de trámites judiciales para tratar de defender el principal producto que tiene Rocha, que es su costa.
—¿Qué balance hace de la autocrítica blanca por la derrota electoral? ¿Quedó conforme?
—Creo que hay que dar vuelta la página. No se puede seguir llorando sobre la leche derramada. Y para eso, tratar de generar opciones nuevas dentro del Partido Nacional, que es lo que venimos trabajando con Martín Lema y un conjunto de compañeros más. Estamos tratando de generar una nueva movida, que sea una nueva pata, ni mejor ni peor, pero darle un perfil diferente al partido. Estamos obsesionados por recuperar el poder, en su buen sentido, no nos sentimos cómodos como partido de oposición. Y queremos ir por la conquista del gobierno nacional para 2030, y por eso empezamos ahora. Se nos ha criticado que estamos muy apresurados, pero lo grave para nosotros sería pretender hacer un proyecto electoral en el 2029. Esto no es un proyecto electoral, esto es un proyecto político.
—¿Y por qué decidieron abrirse de Aire Fresco?
—Porque entendimos que era un proceso agotado y que además hay un conjunto de afinidades y estilos personales entre el conjunto de gente que estamos integrando este equipo, que nos sentíamos muy cómodos trabajando. Esto no significa hablar mal de los demás, sino que es buena cosa tener una comunión fuerte de estilos, de filosofías de trabajo y de objetivos. Nunca hemos querido hacer caudal del pasado, ni esto se trata de salir a degüello de compañeros ni buscar culpables. No es así como se construye un partido. Un partido se construye aprendiendo de los errores y no corresponde pasar facturas. Las culpas, en definitiva, siempre terminan siendo de alguna manera colectivas, no solo del partido, sino también miradas hasta desde el ángulo de la coalición republicana.
—Estos movimientos internos se dan con un liderazgo en ausencia como el de Lacalle Pou, ¿le parece natural eso?
—El liderazgo de Lacalle Pou es indiscutible, más allá de que tenga una forma de trabajar y de posicionarse en el espectro político que lo lleva a ser no un candidato de partido, porque él tiene un rol superior y tenemos que entenderlo. No podemos pedir que se dedique a laudar y a trabajar en la vida partidaria porque su posición está por sobre el partido. Es un referente de la coalición. Y el partido lo que está haciendo es conformando patas. A mí no me preocupa que hayan más expresiones, porque cuando en la góndola hay mayor representación de sectores el partido vota mejor. A mí me preocupa cuando el abanico se cierra, yo quiero que el abanico sea lo más abierto posible y, por lo tanto, cuantas más listas en Senado haya, eso va a significar más fortaleza del partido.