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    El sector del vicepresidente Raúl Sendic: una ingeniería política que creció y se desmoronó en solo cuatro años

    “La hoja de ruta de la 711. Otras brújulas son necesarias”. Con un documento de metafórico título, la dirección nacional de Compromiso Frenteamplista se lanzó a conquistar un espacio político dentro del “mujiquismo” con Raúl Fernando Sendic a la cabeza.

    Para ese entonces, diciembre de 2012, Sendic presidía por segunda vez la petrolera estatal Ancap y su horizonte político parecía despejado y muy promisorio. Luego de haber ganado las internas del Frente Amplio (pasando del 2% en 2009 al 21% en 2014) con abundantes recursos materiales, viejas tretas para captar caudillos locales, como el polémico caso de Andrés Lima en Salto, y el empleo de nuevas herramientas tecnopolíticas como Facebook, el deportista y bien vestido líder corrió al piso 11 de la Torre Ejecutiva. De allí salió con la bendición del entonces presidente José Mujica para acompañar a Tabaré Vázquez y ser candidato a vice, un lugar que —al menos en Uruguay— no es un buen trampolín para luego ser jefe de Estado.

    Tampoco lo fue en este caso. Feliz de recorrer el país de la mano de Vázquez y de haber obtenido 158.000 votos en octubre de 2014, contribuyendo al triunfo del Frente Amplio por tercera vez, la carrera del hijo sanducero del fundador del movimiento tupamaro comenzó a ir barranca abajo.

    Había votado muy bien, lo que le permitió conseguir dos senadores y seis diputados (si se cuenta al salteño Lima), superando incluso al Partido Socialista y a Astori, aunque por debajo del pope Mujica. Al Movimiento de Participación Popular (MPP), la “lista del Pepe”, hasta la superó en Salto, Rivera y Río Negro.

    Sin embargo, una serie de eventos como el déficit millonario de Ancap que terminó con denuncias en la Justicia penal, la licenciatura cubana en genética humana con medalla de oro que resultó inexistente y los múltiples gastos en apariencia personales en tiendas de ropa, electrónica, supermercados, joyerías y librerías  a cuenta del Estado, mediante el uso de la tarjeta de crédito corporativa de la petrolera (Búsqueda Nº 1.921 y 1922), lo ubicaron, antes de la mitad del período de gobierno, según diversas fuentes frentistas, en un escenario solitario y oscuro, necesitado de refuerzos políticos y éticos, al que llegó por errores propios o por “un complot”, como asegura.

    Casi solo. 

    El relanzamiento de la 711, en el verano de 2013, había comenzando con un diputado, el salteño Felipe Carballo y un edil, Pablo González, que venían junto al líder desde el Movimiento 26 de Marzo. Carballo, González, la veterana militante Mabel Simois y el senador Leonardo de León están entre los que, a pesar de todo, cuatro años después se mantienen fieles como al principio.

    La movida hacia el centro político de Sendic había logrado captar desde ex dirigentes juveniles decepcionados y sacados literalmente a punta de pistola del MLN, como el ex subsecretario de Salud Leonel Briozzo, la actual Cristina Lustemberg, dos sociólogos: Gustavo Leal y el ex secretario de la Junta Nacional de Drogas Julio Calzada y el egresado de la Licenciatura en Historia Marcos Otheguy, hasta capitanes del mundo empresarial, entre ellos el presidente de Cutcsa, Juan Salgado, que apoyó indirectamente a través de su hijo (ver recuadro).

    Ninguno de ellos está ahora junto al vicepresidente. Salvo Otheguy, que completó la semana pasada su salida luego de la crisis de la tarjeta de crédito corporativa e intenta formar su propio sector (este sábado tendrán la primera reunión), el resto de los dirigentes abandonó en cascada a partir del descubrimiento del título falso, en febrero del año pasado, luego de una investigación publicada por El Observador.

    Otros, como el ex director de Industria Sebastian Torres ni siquiera residen en Uruguay.

    Miguel Sejas, principal dirigente del grupo frenteamplista independiente País (lista 52), hizo un acuerdo político con la 711 antes de octubre del 2014, pero después de las elecciones Sendic ni siquiera lo recibió.

    El escribano de Colonia, Luis Menoret, que fue candidato al Senado por la 711, se sumó esta semana al Partido de la Gente del empresario Edgardo Novick.

    Fuentes cercanas a la 711 confirmaron a Búsqueda que Sendic, salvo contadas excepciones, “en los hechos se queda solo con los que venían del 26 de Marzo”: Saúl Aristimuño, un profesor de Educación Física que militó en el MLN y el MPP, que tuvo fuerte respaldo de votos en Rivera, y Wilfredo Rodríguez (presidente de AFE), además de Carballo, Simois y González, más su hermano, el subsecretario de Transporte y Obras Públicas, Jorge Setelich.

    Hubo dirigentes que “se arrimaron cuando Raúl estaba en la cresta de la ola”, pero “ahora estamos solo los que siempre lo bancamos”, dijo uno de ellos. Y concluyó: “Tenemos que meter todos detrás de la figura de Sendic y luchar para sobrevivir”.

    Entre los que se fueron con Otheguy (la diputada Stella Viel y José Querejeta, el presidente de OSE, Milton Machado), las percepciones son naturalmente muy diferentes. Antes de abandonar el sector habían planteado que en lugar del eslogan Por la senda de Sendic, el grupo debía apuntar a que “más de un dirigente fuera el referente político” para no quedar atados a una sola persona. Ya desde hace más de un año habían presentado también el pedido de “más espacios para discutir”, pero nada de eso ocurrió. “Una muestra de ello: la 711 tiene la misma dirección desde 2010 y ni siquiera fue por elección”, contó uno de los consultados.

    “El objetivo era que el proceso colectivo trascendiera los liderazgos, pero nos encontramos con que faltaba democracia interna”, indicó uno de los nuevos disidentes, en la misma línea de pensamiento planteada por Calzada cuando renunció, para seguir como independiente, el año pasado. 

    El sector tenía previsto una elección para designar una nueva dirección, pero esta quedó aplazada sin fecha. También fue suspendido un congreso nacional programado para mayo pasado.

    Pedido de renuncia. 

    En medio de ese panorama, la ex tupamara y veterana militante de los derechos humanos Emilia Carlevaro pidió, en una carta que se publica en esta edición de Búsqueda, la renuncia del vicepresidente de la República.

    El jueves 8, Sendic aseguró que la divulgación de cómo había usado la tarjeta de crédito de Ancap era parte de una campaña de desprestigio de la derecha. Justificó adquisiciones poco habituales con el argumento de que durante “algún viaje” había que comprar unos presentes. El ex presidente de Ancap dio más ejemplos de situaciones que habrían justificado recurrir a la tarjeta de la empresa petrolera. Dijo que “en muchas oportunidades” le sucedió que llegó al país de destino en un viaje oficial, pero que su equipaje arribó “24 horas después”.

    Según Carlevaro, luego de que se conociera la información del uso de la tarjeta de crédito de Ancap “fue peor la enmienda que el soneto”, porque Sendic “no asume francamente el error” de usar la tarjeta como si fuera suya, y en lugar de eso “se victimiza” y lanza “una serie de leccioncillas” acerca de “cómo actuar ante situaciones tan comunes como la pérdida de valijas”.

    Para la ex integrante del Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia de Presidencia, “si esto es lamentable y penoso”, lo es más que “no surge desde el Frente Amplio una sugerencia nítida de cómo proceder”, porque “parece que importara más salvar la imagen del vice que reivindicar, subrayar, fortalecer los principios de la izquierda en las cuestiones de administración pública”.

    Sendic, según Carlevaro, debe renunciar antes de ser citado por el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio, que preside Jorge Brovetto, y comparecer ante el organismo “como simple frenteamplista”.

    También opinó que lo que ocurre con el vicepresidente demuestra que “algunas izquierdas parecen haber perdido la brújula” y “también la chaveta”.

    “Mi sugerencia es dura y puede parecer exagerada, pero creo sinceramente que es lo que más beneficia a todos, empezando por Raúl F. Sendic”, concluyó.

    En estos días, discutiendo acerca del vicepresidente, algunos frentistas recordaron una frase adjudicada al ex presidente argentino Domingo Sarmiento, que era citada a menudo por el ex jefe de Estado Juan Perón: “Es posible volver de todas partes menos del ridículo”.

    Aclaración:  En una versión anterior de este artículo se informó por error que el senador Marcos Otheguy es licenciado en Historia cuando en realidad finalizó los cursos de la carrera en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación pero aún no egresó.

    A los lectores y a los involucrados las disculpas del caso.

    Información Nacional
    2017-06-22T00:00:00