El ciclo del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) titulado Tardes de Jardín celebró su segunda edición y se consolidó como una propuesta cultural que busca resignificar y revalorizar uno de los espacios más emblemáticos del museo: su jardín.
La propuesta Tardes de Jardín invita a disfrutar de artes visuales, música y gastronomía
El ciclo del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) titulado Tardes de Jardín celebró su segunda edición y se consolidó como una propuesta cultural que busca resignificar y revalorizar uno de los espacios más emblemáticos del museo: su jardín.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEsta iniciativa, que comenzó en febrero, forma parte de un programa de actividades públicas pensado para acercar el museo a la gente desde una experiencia más abierta y, para ello, extendió, además, su horario habitual, para disfrutar del espacio hasta el atardecer y entrada la noche.
Con un carácter estacional, el ciclo prevé entre uno y dos encuentros por estación a lo largo del año. En esta oportunidad, se trató de la última edición del verano, que fue especialmente aprovechada gracias a una colaboración con el Club Nacional de Música, la cual sumó un atractivo adicional que convocó a públicos diversos.
La jornada ofreció una propuesta integral que combinó distintas disciplinas: artes visuales, intervenciones escénicas y una variada oferta gastronómica. Durante toda la tarde y en la noche, quienes se acercaron pudieron disfrutar no solo de las actividades culturales, sino también de helados y bebidas que fueron distribuidos de forma gratuita y produjeron un ambiente distendido y accesible para todos. Además, hubo presencia de vinilos, un guiño especial para los amantes de la música y el formato analógico, que aportó una capa más de identidad a la experiencia.
Sin dudas, el MNAV supo aprovechar al máximo la temporada estival, apostando por el uso de su jardín como un espacio vivo, donde la cultura uruguaya se despliega en múltiples formas. Desde el atardecer hasta la noche, Tardes de Jardín logró construir un encuentro que no solo invita a recorrer el museo, sino también a habitarlo de otra manera: más cercana, más sensorial y profundamente conectada con el entorno.