Durante los últimos meses este espacio, situado en Rondeau 1904 esquina Lima, ha ganado protagonismo en la cartelera de shows de la ciudad. Su mediana capacidad (unas 200 personas de pie) la vuelve ideal para artistas emergentes, a medio camino entre los espacios de gran porte y el circuito de escenarios bolicheros. En estos cuatro meses han actuado allí bandas como Julen y la Gente Sola, Dostrescinco, La Foca y Manolo y Los Vespas, solistas surgidos recientemente, otros con más trayectoria como Flor Sakeo, Diego Presa, Muñe Cach y Facu Balta y veteranos en este rubro como Leo Maslíah, Martín Buscaglia y Nico Ibarburu. También albergó festivales como Tacuanoise, fiestas electrónicas como Proxi 1 y recitales temáticos como Cien por ciento baladas y Una noche a corazón partío, en tributo a Alejandro Sanz.
Así, Carriquiry cultivó un gusto por la estética visual en todas las áreas de su trabajo como un principio fundamental. “Es muy importante que el espacio sea lindo, que se vea bien, que tenga un aire cinematográfico”, dice, y agrega entusiasmado que la sala tiene un gran potencial para rodar recitales en vivo. “Yo quiero filmar acá”.
La belleza del lugar
Ni bien se atraviesa la gran puerta de madera y se pone un pie en la nueva sala se confirman estas palabras de su creador. Rompe los ojos el cuidado en los detalles. Hubo mucho tiempo y cabeza dedicados a la puesta en escena, a armar una verdadera locación donde lo visual es tan importante como lo funcional. “Quisimos conservar la esencia art decó de la casa. En 1929 esto iba a ser el gran polo comercial de Montevideo, al lado del centro y de la estación de trenes, del puerto, del Prado y cerca de la zona de La Teja y el Cerro. Era una zona en ebullición, con grandes edificios. Llegaban barcos llenos de inmigrantes. La influencia europea y masónica está muy presente en el barrio y en su arquitectura. La estación de AFE es una maravilla increíble. Siempre quisimos preservar ese espíritu y por eso recuperamos aspectos patrimoniales de la casa como el piso y la puerta. Podemos presumir de esta casa”, cuenta su director.
Esta ubicación es para Carriquiry una ventaja, ya que se trata de un enclave poco habitado de la ciudad pero cercano al Palacio Legislativo y a los barrios del oeste de la ciudad. Es un área urbana de gran valor patrimonial, con movimiento comercial diurno y, al decir de Carriquiry, con un gran potencial para transformarse en un polo gastronómico y de entretenimiento.
El espacio en Sala Rondeau es flexible, adaptable según la propuesta. Funciona con el público de pie, para shows de rock, pop, hip hop, pero también permite un formato más íntimo, con una platea de sillas y mesas pequeñas, para un centenar de espectadores. También manejan una disposición híbrida, con la mitad del público sentado y la mitad de pie. En la configuración sin asientos, el local se transforma en una gran pista bailable que alberga fiestas temáticas, género creciente en la escena en los últimos tiempos.
Además de estar muy bien equipada tanto en sonido como en luces (la técnica de la sala está a cargo del estudio de sonido Peloloco), la sala cuenta con un atributo diferencial en el medio local: un excelente piano de cola, una cualidad que la vuelve propicia para conciertos de solistas, conjuntos instrumentales, jazz acústico o en formato piano bar, una tendencia que gana adeptos en la noche montevideana. De hecho, en las primeras semanas de actividad Leo Maslíah dio un concierto de piano solo junto a la cantante María Bentancur. Es una delicia para la melomanía local apreciar un concierto en modo relajado, con un piano de cola en medio del escenario, junto a un buen vino y a un volumen moderado.
Pero sobre todo, la principal virtud de la sala, y el comentario invariable de quienes la conocen por primera vez, es su belleza. La imponencia del edificio, que durante el siglo XX albergó sucursales del Banco República y el Banco de Crédito, se acentúa con la elegancia y buen gusto de su ambientación. Mientras el público se deslumbra por la calidez y decoración del local —sensaciones no habituales en una sala de conciertos en esta ciudad— los músicos, en sus agradecimientos en el escenario, destacan, una noche sí y la otra también, el encanto del lugar.
Los pisos de monolítico que exhiben el trazado de los viejos mostradores bancarios que alguna vez dominaron el espacio. Las cortinas y paneles acústicos en tonos pastel. Las grandes luminarias metálicas preexistentes, que se conservaron. Los vidrios esmerilados de seis milímetros, que ya nadie fabrica. La gran puerta de madera de unos cinco metros de altura, con su correspondiente portal que actúa de pequeña antesala, ideal para la conservación térmica dentro del edificio.
Las joyas del lugar son, sin dudas, la barra de bebidas y el backstage. Ubicada a un lado del escenario, la barra fue construida con una pieza de mobiliario de madera y vidrio, que antiguamente dividía dos ambientes en el local. Cuenta con un clásico aparador y otros muebles tradicionales comprados en remates, que le dan un aire vintage al espacio. Todo iluminado con refinamiento, como una escenografía teatral o un set para un rodaje. Todo con buen criterio visual. En el extremo opuesto del salón, junto a la puerta, se instaló una barra auxiliar, más pequeña, también construida con un mostrador de madera como los que se usaban para la recepción de un hotel.
El otro aspecto a resaltar es el backstage para los músicos, situado en el entrepiso del local. Por lo general el lugar que los artistas habitan antes y después de estar en escena no suele estar pensado con parámetros estéticos. Sí en este caso. Se trata de una habitación amplia, con sillones muy cómodos y un gran sofá junto a los baños y camarines. Cuenta con un largo ventanal con vista al salón pero con visión unidireccional que no permite que se vea hacia su interior. Desde allí los artistas pueden ir tomándole el pulso al ambiente que se va creando en la sala antes del show. Este upstage, tal como se lo denomina dada su ubicación en lo alto, fue pensado para ofrecer a los artistas una experiencia óptima, teniendo en cuenta que deben pasar en el local el doble o triple del tiempo que dura el espectáculo. “Quisimos que el espacio para los artistas fuera lo más lindo y confortable posible. Que los músicos estén cómodos es fundamental, que disfruten y quieran volver. Es el lugar más lindo de la sala, quizás, y está bien, porque es donde está la gente que trabaja para que el show esté de más. Para que se gocen todo en el escenario tienen que estar pasándola bien antes”.
Restauración centenaria
Carriquiry tiene una historia de larga data con esta edificación construida por el arquitecto Guillermo Armas o’ Shanahan, autor de obras referentes como la cruz del cerro Pan de Azúcar y fundador de la casa constructora Isola y Armas, de vasta producción en Uruguay. El director de la sala conoce este espacio desde que era niño y acompañaba a su padre al banco. Ingresó al local en infinidad de ocasiones, en sus tres facetas anteriores: como banco, como negocio agrícola y como gimnasio. “En las ciudades donde viví veía salas de espectáculos que eran bastante más que el típico cubo negro de los sótanos montevideanos. Y me fui haciendo una idea de lo que quería. En Madrid hay salas increíbles que me inspiraron bastante. Pero además yo crecí en la Aguada, en Libertador y Nicarauga. Este es mi barrio, viví muchos años en estas calles y conocía este local por dentro. Esta casa está en todas las épocas de mi vida”.
El año pasado, cuando la casa albergaba un gimnasio, Carriquiry era socio. “Venía a entrenar acá y miraba el local y me imaginaba cosas para la sala. Estaba haciendo pecho plano y pensaba: acá puede estar la cocina. Estaba haciendo cuádriceps y visualizaba dónde podría estar la barra”, (ríe).
“Quisimos que el espacio para los artistas fuera lo más lindo y confortable posible. Que los músicos estén cómodos es fundamental, que disfruten y quieran volver. Es el lugar más lindo de la sala", dice Carriquiry.
Adrián Echeverriaga
La puesta a punto de los 500 metros cuadrados que ocupa el local insumió unos seis meses y en ese tiempo se consolidó el equipo de trabajo, que involucra a una decena de personas. Se levantó el piso de goma y se pulió hasta llegar al monolítico original, que ahora luce espléndido. “Vino una empresa con lijadoras de diamante para sacar todo lo que había. Eran capas y capas de pegamento acumuladas durante décadas. Después de tantos usos distintos, nadie tenía idea de cómo era el piso hasta que lo redescubrimos. La sorpresa fue inmensa cuando vimos lo hermoso que es”, cuenta Carriquiry sin disimular su entusiasmo.
Se tiraron paredes y mamparas divisorias para devolver al recinto sus dimensiones originales, un cuadrado de aproximadamente 15 metros de lado. La restauración implicó recuperar maderas, hierros, pisos, cielosrrasos y las grandes aberturas. Se hicieron nuevas instalaciones eléctricas y sanitarias y se reformó la gran puerta de madera para permitir su apertura hacia el exterior, un requisito obligatorio para obtener la habilitación municipal de espectáculos públicos. Reconstruir esta gran puerta de cinco metros de altura y 300 kilos cada hoja demandó casi 24 horas consecutivas. “Varios rechazaron hacer el trabajo. Hasta que encontramos un equipo de tres oficiales carpinteros, a quienes voy a recomendar siempre. Armaron un taller de carpintería dentro de la sala. Fue una proeza”.
El backstage para los músicos es una habitación amplia, con sillones muy cómodos y un gran sofá junto a los baños y camarines. Cuenta con un largo ventanal con vista al salón pero con visión unidireccional.
Adrián Echverriaga
Otro rubro clave fue el acondicionamiento acústico, que dio como resultado un sonido impecable en el interior y una reducción importante de la emisión sonora hacia el exterior. La tarea estuvo a cargo de la empresa de sonido Peloloco, proveedora de los servicios de sonido y luces. Se instalaron paneles de absorción, trampas de graves (cajas que absorben las frecuencias más graves para evitar rebotes que afecten el sonido), paneles con lana de roca y cortinas con telas especiales. Se mantuvieron las maderas que tenía el local y se cambiaron las ventanas de vidrio por acrílico para eliminar las vibraciones. “Es importantísimo que la sala suene bien, que los músicos y el público disfruten la experiencia por igual. También cuidamos mucho la insonorización hacia afuera, para que los vecinos escuchen lo menos posible. El sonido es el rubro en el que más se ha invertido y seguimos ajustando detalles para mejorarlo”.
Equipo Rondeau
Esta es la primera experiencia de Joaquín Carriquiry como director de una sala y como programador musical y en todo momento destaca el carácter colectivo del emprendimiento. “Antes de empezar tenía cero experiencia como productor de conciertos y lo digo tranquilo porque por suerte tengo un equipo de la ostia”. Ese equipo está integrado por Bruna Valenti, Emilio Ferraro, Pilar Vassallo, Martina Carriquiry, Valentina Romano, Martín Gamboa, Sabrina Jueguen, Isabelle Romano, Agustina García, Belén Carriquiry y Rodrigo Rosa.
Equipo de Sala Rondeau. Arriba: Martina Carriquiry, Bruna Valenti, Joaquín Carriquiry, Agustina Garcia y Sabrina Jueguen. Abajo: Martín Gamboa, Valentina Romano, Pilar Vassallo, Isabelle Romano.
Adrián Echeverriaga
Pero los planes para este espacio van más allá de la sala. El edificio tiene un local en la planta alta en el que Carriquiry buscará que se instale una productora de streaming o similar. Entre los planes a futuro también está la instalación de una cocina para ofrecer opciones gastronómicas, además de las bebidas, y poder abrir el local al mediodía. “Si bien está buenísimo ser un espacio referente en la escena emergente, también buscamos ser un escenario atractivo para que los artistas consagrados puedan ofrecer a su público un encuentro íntimo, con las mejores condiciones sonoras posibles. Para ellos también está pensada la sala”.
La agenda hasta fin de año
Setiembre
Viernes 25 - Julen y la Gente Sola & 107 Faunos
Sábado 26 - Una noche a corazón partío: fiesta Alejadro Sanz
Octubre
Jueves 1 - Slow Burnin
Sábado 3 y domingo 4 - Hablan Por La Espalda
Martes 6 - Eli Almic
Viernes 9 - Patuco López
Sábado 10 - Mux
Domingo 11 - La Jamba
Domingo 18 - Ximena Bedó
Jueves 22 - Alejandra Gala
Viernes 23 - Gonzalo Brancciari
Noviembre
Viernes 13 - Trotsky Vengarán
Jueves 19 - Rodra
Miércoles 28 - Agustín Casulo
Diciembre
Sábado 12 - Río del Pop Fest
Entradas en redtickets.uy
Facundo Balta actuó en Sala Rondeau el viernes 4 de setiembre.
Isabelle Romano