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El trabajo en la Secretaría de Inteligencia: hermetismo, mínima exposición y canales oficiales desactualizados
Mientras trabaja en la creación de una nueva agencia con capacidades operativas, la Secretaría de Inteligencia mantiene un perfil reservado, con escasa información disponible
Mario Layera, director de la Secretaría de Inteligencia Estratégica de Estado, acude a la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, en setiembre de 2025.
Álvaro Garcé trabaja actualmente como abogado, con actividad privada repartida entre Montevideo y Maldonado, luego de haber dejado, el 25 de febrero de 2025, su cargo como director de la Secretaría de Inteligencia Estratégica de Estado (SIEE). Sin embargo, en el sitio web del organismo todavía figura como director.
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Garcé ocupó el cargo desde 2020, con la llegada al gobierno de Luis Lacalle Pou, y lo dejó días antes de finalizar esa administración. Que su nombre aún aparezca en la sección institucional de la SIEE no responde tanto a un descuido, sino a causas presupuestales y, especialmente, a una decisión de las nuevas autoridades, que buscan darle a la Secretaría de Inteligencia un perfil aún más reservado que el que le imprimió Garcé, alguien ya de bajo perfil y cuidadoso en sus declaraciones.
La SIEE está ahora dirigida por Mario Layera, exdirector de la Policía Nacional (2016-2020). Su nombre no aparece en ninguna sección del sitio web. La última noticia publicada allí es de 2024, sobre un evento vinculado a la Antártida encabezado por Garcé: el 4 de setiembre de ese año se desarrolló en la Torre Ejecutiva un seminario sobre la importancia estratégica de la presencia de Uruguay en la Antártida, tanto desde el punto de vista geopolítico como científico.
Vista aérea de la Torre Ejecutiva, donde funciona la SIEE.
Mauricio Zina/adhocFOTOS
En cuanto a informes producidos por la Secretaría de Inteligencia, el sitio web tiene publicados solamente dos, ambos de 2021. Uno presenta resumidamente el proceso seguido por Uruguay en las Naciones Unidas para emplear la inteligencia en el ámbito de las misiones operativas de paz; el otro es sobre los retos de la migración en América Latina, donde se describen los movimientos migratorios en la región y las condiciones de vulnerabilidad que generan, aprovechadas muchas veces por organizaciones criminales para delitos como el tráfico de personas.
Mayor confidencialidad en la Secretaría de Inteligencia
Fuentes oficiales dijeron a Búsqueda que la SIEE ha buscado focalizar su trabajo en lo que le marca la ley: producir inteligencia estratégica de Estado para asesorar al Poder Ejecutivo y apoyar sus decisiones estratégicas, dirigir técnicamente el Sistema Nacional de Inteligencia y procesar información nacional e internacional.
En términos prácticos, eso supone elevar informes periódicos al presidente Yamandú Orsi, profundizar las relaciones con agencias extranjeras y coordinar el vínculo con otros organismos de inteligencia y fuerzas de seguridad locales, lo que supone tanto unidades dentro de los ministerios de Interior, Defensa Nacional, Economía y Finanzas, y Relaciones Exteriores, como intercambiar datos con otras oficinas del Estado, como Antel y la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic).
De acuerdo a las fuentes, esta labor —que a partir de la carrera policial de Layera buscó profundizar la relación entre la SIEE y la Policía Nacional— ha provocado cierto “detrimento” sobre las tareas de comunicación. Más allá de una intención consciente de darle un marco aún más reservado a la Secretaría de Inteligencia, también hay razones económicas: el año pasado, Layera señaló en el Parlamento las dificultades que enfrenta la SIEE para su funcionamiento cotidiano, entre ellas la disponibilidad de vehículos y de personal para conducirlos, en un cuadro que refleja las restricciones de recursos con las que opera el organismo.
El resultado es información acotada sobre el trabajo de la SIEE en casi dos años del actual gobierno. A partir de la presencia de Layera en el Parlamento, de algunos documentos oficiales y de datos aportados por fuentes policiales, se sabe que la Secretaría de Inteligencia mantuvo contactos con agencias regionales e internacionales, entre ellas de Estados Unidos e Israel. El único acuerdo hecho público es de marzo de 2026, con la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). El convenio establece que la OEI prestará apoyo administrativo a la SIEE para proyectos de desarrollo institucional, con acciones de análisis y capacitación para modernizar ciertas áreas.
No hay registro de resoluciones oficiales sobre viajes de Layera al exterior y sus entrevistas han sido esporádicas. La Comisión Especial de Control y Supervisión del Sistema Nacional de Inteligencia de Estado de la Asamblea General se reunió seis veces en el actual período legislativo; Layera acudió en dos instancias. La última fue el 20 de abril y, a pedido del director de la SIEE, se realizó bajo reserva y sin versión taquigráfica.
En su anterior comparecencia, el 21 de julio, había dicho ante la comisión: “Hemos recibido, en forma muy resumida, información que podemos poner a disposición en un ámbito de reserva adecuado. Pero insisto, tendría que ser en un ámbito de otras características por la sensibilidad que tiene”. Su respuesta fue ante una consulta del diputado Carlos Varela, del Frente Amplio, sobre el riesgo que supone la inteligencia artificial para Uruguay y el hecho de que el país aún no tenga recursos legislativos para regularla.
El pedido del presidente Orsi
Durante este período de gobierno, la SIEE elaboró la nueva Política Nacional de Inteligencia y el Plan Nacional de Inteligencia para 2026-2030. Mientras la primera fija las prioridades y directrices generales de la actividad de inteligencia, el plan establece los objetivos y líneas de trabajo para llevarlas adelante. Su contenido final aún no se conoce por la Comisión Especial de Control y Supervisión del Sistema Nacional de Inteligencia de Estado.
Yamandú Orsi saluda a jerarcas policiales durante una actividad del Ministerio del Interior el año pasado.
Javier Calvelo/adhocFOTOS
La SIEE trabaja, además, en el diseño de una agencia de inteligencia, con mayores capacidades operativas y ejecutivas que las que tiene actualmente la Secretaría de Inteligencia, que técnicamente no es considerada una agencia y se dedica principalmente a tareas estratégicas. La iniciativa responde a lineamientos del Poder Ejecutivo, con Orsi especialmente interesado en su creación para enfrentar de manera más directa y coordinada el crimen organizado. Apunta a transformar el actual esquema de coordinación en una estructura con mayor capacidad para producir inteligencia propia y actuar frente a amenazas.
El modelo en estudio por Layera y su equipo es comparable, con las diferencias del caso, al de agencias como la ABIN de Brasil o la DNI de Colombia. La idea es que el nuevo organismo desarrolle capacidades de inteligencia y contrainteligencia, con una participación más activa frente al narcotráfico y otras amenazas similares.
Durante 2026, la SIEE ha analizado modelos extranjeros y alternativas institucionales para evaluar la viabilidad de crear esta agencia. Se prevé que la propuesta sea elevada antes de fin de año a Orsi para luego discutirse en el Parlamento.