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Se estrena un documental sobre China Zorrilla, protagonizado por Carlos Perciavalle y Soledad Silveyra

Con una charla entre Carlos Perciavalle, Soledad Silveyra y material de archivo, El último viaje a China propone un recorrido por la vida de China Zorrilla

Nació como heredera de una aristocracia del talento. Su abuelo, Juan Zorrilla de San Martín, había sido el poeta de la patria. Su padre, José Luis Zorrilla de San Martín, era el escultor de la patria. Ella, Concepción Matilde Zorrilla de San Martín, quien años más tarde sería conocida por Uruguay y el mundo como China Zorrilla, se convirtió en la actriz de la patria.

“Mi abuelo me decía ‘tú me vas a dar el gusto que no me dieron mis 14 hijos: tú vas a ser actriz’”, dice ella misma en uno de los tantos fragmentos de archivo que recopila la película El último viaje a China, un documental sobre su vida que se estrenará en salas de cine uruguayas este jueves 23 de abril.

China Zorrilla nació el 14 de marzo de 1922 en Montevideo, Uruguay; pero fue de esas artistas que siempre tuvo un pie en cada lado del Río de la Plata. Vivió y trabajó durante muchos años en Buenos Aires y se consolidó como un ícono cultural también allí.

China 2

Tanto en la vida como en esta película, la China unió las dos orillas. Los productores Alfredo Caro (uruguayo) y Pablo Echarri (argentino) se unieron para hacer realidad este filme sobre su vida. Ellos convocaron al argentino Alejandro Maci para encargarse del guion y la dirección. El actor Carlos Perciavalle (uruguayo) y la actriz Soledad Silveyra (argentina) se reunieron en la casa del primero en laguna del Sauce, Maldonado, y, a través de largas conversaciones emprendieron un viaje al pasado para recorrer la vida de China Zorrilla, fallecida en 2014. Recordaron anécdotas de su vida, su trabajo, sus romances, sus dramas, sus ocurrencias.

Esas conversaciones, filmadas en un delicado blanco y negro, más una cuidada selección de archivo de entrevistas y actuaciones de este ícono de la cultura rioplatense dieron como resultado El último viaje a China.

La película muestra a la actriz como una mujer que no tenía ningún temor de expresar sus pensamientos. Algo que quizás hoy suene natural, pero que, para su época, era un acto, más que valiente, heroico. “Cuando se dice que un artista se adelanta a su época, se piensa en su posición a contracorriente, contestataria. Pero no se habla de su soledad ni las marginaciones que son el precio de esa libertad. China recorrió su camino sin confrontación, casi en puntas de pie, pero consciente de que rompía un molde y de que su sociedad la miraba de soslayo. Ejerció su libertad secreta con la complicidad de un poeta y un escultor: su padre y su abuelo. Ellos acompañaron y estimularon su transgresión”, dice Maci.

El ultimo viaje a China backstage
Soledad Silveyra y Carlos Perciavalle durante el rodaje de El último viaje a China.

Soledad Silveyra y Carlos Perciavalle durante el rodaje de El último viaje a China.

La China, su escena y su drama

La infancia de Concepción Zorrilla de San Martín transcurrió en París. Su padre, escultor, había ganado el concurso para construir el Monumento al Gaucho, y había decidido que quería hacerlo en la capital francesa. En el mundo hispanohablante, el apodo típico para las llamadas Concepción era Concha, de connotación negativa en el Río de la Plata. En Francia comenzaron a llamarla Cochon, que se traduce de forma literal como “cochina”. Entonces, ella misma comenzó a decir que prefería que le dijeran Cochina, porque allí esa palabra no significaba nada. Luego, abrevió su apodo y comenzó a autodenominarse China, nombre con el que se la conocería incluso hasta la actualidad, casi 12 años después de su muerte.

“Cada uno lleva dentro de sí una escena y un drama y representa esa escena y ese drama toda la vida”, decía la actriz de la patria. Es difícil definir cuál sería la escena de China Zorrilla y cuál su drama, porque es difícil dilucidar uno solo. Pero El último viaje a China da unas cuantas pistas, y la conversación que Carlos Perciavalle mantuvo por videollamada con Galería otras tantas.

En esa entrevista, Perciavalle se encontraba en su casa de laguna del Sauce, el mismo lugar en el que conversó horas y horas con Soledad Silveyra durante el rodaje de la película, para recordar a su colega y amiga. La elección de la locación no fue casual: Perciavalle contó que obtuvo esa propiedad gracias a China. Él regresó de Nueva York con la intención de comprar una casa en Punta del Este, y la actriz le sugirió ir a visitar a un primo suyo que vendía una sobre la ruta 12.

Carlos Perciavalle El ultimo viaje a China
Carlos Perciavalle en el jardín de su casa de Laguna del Sauce, en una escena del documental El último viaje a China.

Carlos Perciavalle en el jardín de su casa de Laguna del Sauce, en una escena del documental El último viaje a China.

Al verla, se quedó sin habla y la compró en el acto y en efectivo, según recordó. El jardín había sido diseñado por José Luis Zorrilla, padre de China, con cipreses de Verona, la tierra de Romeo y Julieta. Pero la casa era de 1940 y no tenía luz ni agua ni cimientos. Aún así, Perciavalle decidió apostar por ese proyecto e invertir para hacerla habitable. “China siempre venía para acá, permanentemente; tenía su cuarto, jugábamos a las cartas, a la canasta, pescábamos en el muelle…”, recordó el actor.

Para Perciavalle, que compartió con ella, además de una íntima amistad, viajes, anécdotas y trabajo, China tenía un efecto casi magnético en el público. No solo en el de su país, sino en el de cualquier lugar del mundo. Donde se presentara, atraía a quienes asistían a sus obras. Después de su infancia en París, triunfó en Uruguay, migró a la otra orilla del Río de la Plata y “de inmediato consiguió la aceptación del público”, recordó Perciavalle. “Se convirtió en una estrella queridísima en la Argentina”, remarcó.

En los años sesenta viajó a Nueva York con Perciavalle, donde vivieron grandes aventuras como amigos, pero también como compañeros de trabajo. Juntos presentaron en el teatro de Broadway la obra musical infantil Canciones para mirar, basada en los textos de María Elena Walsh, con la que luego regresarían a su país en el marco de una gira.

“En Francia, en Inglaterra, en México, en todos los lugares a donde íbamos, el público reconocía a una estrella, aunque hablara otro idioma, y la adoraban”, recordó Perciavalle. Con su carisma natural y una determinación que no conocía de límites ni de techos de cristal, China alcanzó la fama muy pronto. En ese lugar, muchos actores y actrices toman una actitud, soberbia, distante, engreída. Pero El último viaje a China refleja a la actriz uruguaya como todo lo contrario: una mujer que siempre se mantuvo espontánea, nunca perdió su humildad ni se olvidó de sus raíces. Además, siempre se preocupó por los temas de coyuntura de su país y del mundo.

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La actriz argentina Soledad Silveyra trabajó en varias ocasiones con China Zorrilla.

La actriz argentina Soledad Silveyra trabajó en varias ocasiones con China Zorrilla.

La actriz falleció a los 92 años sin haberse casado ni haber tenido hijos, a pesar de que sí estuvo enamorada. Y a pesar, también, de que los mandatos sociales hacia la mujer eran el triple de fuertes en esa época. Pero, según dice Soledad Silveyra en la película, en la vida de China esto tiene cierta lógica, porque ella “era muy independiente e iba de acá para allá”. Tuvo un gran amor en su juventud: un estanciero que perdió toda su fortuna y buscaba una mujer rica con quien casarse. Las vueltas de la vida lo llevaron a contraer matrimonio con otra mujer y, al tiempo, falleció en un accidente automovilístico. Entonces, el teatro sustituyó al amor en la vida de China.

Además del teatro, la actriz uruguaya tuvo una destacada presencia en cine, con más de 50 películas en su currículum. Escenas de varias de ellas aparecen en El último viaje a China y, en un fragmento de archivo de una entrevista, ella misma destaca que en alguna ocasión fanáticos la reconocieron por la calle y le recitaron una frase de un diálogo de Esperando la carroza (1985): “Yo hago puchero, ella hace puchero, yo hago ravioles, ella hace ravioles”. “¡Eso pasa en Inglaterra cuando la gente va a ver obras de Shakespeare, que repite los diálogos!”, resaltó Perciavalle con asombro. “¡Es una cosa mágica!”, añadió.

Pablo Echarri y Carlos Perciavalle (1)
Pablo Echarri, coproductor del filme, junto a Carlos Perciavalle, uno de los protagonistas.

Pablo Echarri, coproductor del filme, junto a Carlos Perciavalle, uno de los protagonistas.

Unión, emoción y legado

Para quienes conocieron a la actriz uruguaya, de cerca o como meros espectadores de sus películas y sus obras, El último viaje a China propone revivir algunos de sus trabajos más conocidos, otros que quizás no trascendieron tanto, y conocer algunas entrevistas y piezas inéditas de un trabajo de archivo de gran exhaustividad.

Para las nuevas generaciones o quienes nunca escucharon hablar de ella, ver la película es una manera de conocer a una figura que, más que una actriz, fue y es símbolo de la cultura y la idiosincrasia uruguaya. Uruguay es el país de la ganadería, de la agricultura, del turismo, del fútbol. Pero también tiene una Comedia Nacional de gran valor y prestigio, en la que China Zorrilla tuvo gran influencia y formó parte de su elenco hasta 1958.

Hablar de China, recordarla, recorrer su vida como lo hace la película que se estrenará este jueves 23 de abril es un factor de unión muchísimo más que de división. La actriz se interesó por la política, pero nunca levantó una bandera partidaria. Tanto es así que a la avant première que se realizó el martes 14 de abril, con dos salas llenas en el cine Movie de Montevideo Shopping, asistieron Julio María Sanguinetti y Luis Lacalle Herrera, expresidentes de los partidos Colorado y Nacional respectivamente, históricos rivales.

“Cuando se habla de China no existen los partidos políticos. Todos sienten admiración por el arte, por el teatro, y eso es lo que demuestra tan bien esta película que hizo Pablo Echarri con Alejandro Maci”, dijo Perciavalle a Galería. “No hay divisiones, somos artistas y públicos, no hay diferencias. Esa es una de las cosas más maravillosas”.

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