El proyecto presentado por El Camarín incluía una sala de 300 plazas para teatro, danza, música, cine y conferencias, dos salas de ensayo, un hall para exposiciones, una cafetería y locales de Antel y el Correo, en contrapartida por haber cedido sus propiedades. El diseño estuvo a cargo del estudio Goñi-Flora-Recoba-Segovia, la obra de 1.500 metros cuadrados comenzó a ser construida en 2007 con el aporte principal de la cooperación española (Aecid) de unos 1.150.000 euros, gracias a las negociaciones del exsecretario general iberoamericano Enrique Iglesias. También hubo aportes de los bancos República, Santander, Antel y de la Corporación Andina de Fomento. Con ese dinero, y lo recaudado con un recital de Paco de Lucía, se llegó a construir un 80% del edificio.
Pero en 2014 se acabó la financiación española y la construcción se detuvo. También se retiraron los arquitectos que habían diseñado el proyecto y el edificio quedó en el abandono. Hubo esperanzas en 2017 de recibir un millón de dólares del gobierno chino y se realizaron negociaciones al respecto. Pero de China no llegaron los dólares, sino unos equipos de iluminación y audio que se mantienen en el local sin terminar.
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La “primera inauguración”
El Espacio Cultural Federico García Lorca es actualmente un esqueleto de cemento. La sala, sus espacios ambulatorios, losas y escaleras están construidos pero no cuentan con revestimiento alguno. Todo lo que no es estructura está pendiente: las instalaciones eléctrica y sanitaria, los camarines y salas auxiliares, el acondicionamiento acústico de la sala y el resto del edificio, los dos ascensores (uno para el público y otro para los artistas), la climatización e insonorización de la sala, la instalación del equipamiento escénico y los dispositivos de accesibilidad y seguridad.
La sala tiene, según Uriarte, capacidad para 350 personas. Los asientos que se prevén son sillas apilables. “Lo ideal sería gradas retráctiles”, dice, pero aclara que el presupuesto inicial con los máximos estándares está “muy lejos” de ser alcanzable. “Una cosa es el teatro ideal y otra cosa es el teatro posible”, remarca.
En la presentación pública, el sábado 6, un elenco de la compañía y sala teatral El Telón Rojo, institución que comparte varios de sus referentes con El Camarín, representó un breve pasaje de Bodas de sangre, el clásico de García Lorca. La representación tuvo lugar en la planta baja, junto a la escalera principal, donde el proyecto prevé que esté el hall. Frente a unas 200 personas, de las cuales menos de la mitad accedieron a las sillas dispuestas en el medio del recinto, Uriarte presentó la iniciativa del proyecto junto a Enrique Iglesias y la actriz Victoria Pereira, quien dirige actualmente El Telón Rojo y La Escuela del Actor.
También anunció que en la próxima primavera, el elenco de El Telón Rojo presentará una trilogía de obras de García Lorca en la sala principal.
Un problema que se les presentó fue la conexión de la red eléctrica, que se concretó hace pocas semanas. La gestión estuvo a cargo del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). “En 2023 la UTE nos dijo que para conectar el edificio a la red teníamos que pagar 10.000 dólares por la conexión y 5.000 dólares por la garantía. No teníamos ese dinero, entonces con Enrique Iglesias fuimos al Directorio de UTE. Nos escucharon pero no nos dieron ninguna solución. En el medio nos vandalizaron el local varias veces”.
Cuando cambió el gobierno en 2025, le plantearon la situación a Carlos Varela, subsecretario del MEC, pero les dijo que no había dinero, aunque se ofreció a hablar con la UTE para ver si había una solución. “La UTE respondió que si el MEC hacía el pedido por razones de índole social y por ser un edificio público, podían acceder a hacer la conexión sin costo. Y así fue. Obviamente, ahora que tenemos luz la cuenta mensual la tenemos que pagar nosotros”.
Respecto al pago de la Contribución Inmobiliaria a la Intendencia de Montevideo (IM), que actualmente está siendo abonado por Antel y el Correo, Uriarte reconoce que “lo debe pagar El Camarín pero en este momento no es posible”.
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Sobre las condiciones técnicas y comodidades básicas que ofrecería la sala, Uriarte señaló: “Es cierto que este proyecto en un principio era otra cosa, pero García Lorca hacía teatro en una barraca. Cuando yo era niño iba a ver funciones de la Carpa de la FUTI. Lo que queremos hacer está pensado como sala multiuso, para múltiples actividades, experiencias interactivas y obras de todo tipo. El escenario es muy versátil y en las cerchas que tiene la sala podés colgar un camión si querés”.
Mencionó los trabajos imprescindibles que, a su juicio, se deben realizar para poder abrir el espacio al público: el ascensor, los camarines y baños, comprar algunas butacas, armar una tarima y resolver la climatización de la sala. “Es lo más costoso. Se deben conseguir algunos equipos split de 60.000 BTU, que son los indicados para la sala y consumen menos energía”.
Para la apertura del sábado 6 se compraron sillas acolchonadas, con tapizado rojo “como las del Radisson o las de los almuerzos de ADM”. Uriarte dijo que costaron 700 pesos cada una y que hacen falta unas 200 más para completar la capacidad de la sala.
En un rincón del hall, en la planta baja, junto a una pared, hay unas cajas. En su interior están los equipos de audio y sonido que donó el gobierno de China. Para Uriarte están en buen estado y no cree, pese a que ha pasado una década, que hayan quedado desactualizados tecnológicamente.
El Camarín no proyecta que el Espacio Lorca sea una sala de producción sino una sala de alquiler. Uriarte fue enfático al respecto: “La idea nuestra no es ser productores de contenidos, sino proporcionar una sala apta y barata para todo tipo de actividades, destinada a instituciones culturales y teatros independientes. Buscamos que sea una sala para obras de teatro, conciertos, espectáculos de elencos de danza y circenses, charlas y exposiciones”.
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Una idea: el Lorca propiedad del MEC
En la entrevista con Búsqueda, Uriarte planteó una idea que nunca se había escuchado hasta ahora: que el inmueble pase a ser propiedad del MEC. “Sería lógico, para eso debería ser cedido por Antel y el Correo, algo que puede ser incluido en una Ley de Rendición de Cuentas. En ese caso estaría exonerado del pago de contribución inmobiliaria”.
Aclara que la idea no ha sido planteada formalmente y que no hay chances de que ese planteo se haga de cara a la próxima Rendición, que comenzará a ser tratada en pocas semanas. “No le generaría ningún problema ni perjuicio que se cediera la propiedad del local dentro del Estado. Tampoco creo que haya ningún impedimento con el comodato. El Camarín continuaría siendo el adjudicatario del inmueble, que solo cambiaría de propietario. Obviamente no es una idea para esta Rendición”.
Carlos Varela, subsecretario del MEC, dijo a Búsqueda que el ministerio “está a disposición para ayudar y acompañar el proyecto”, teniendo en cuenta “las limitaciones que tenemos y que se trata de un proyecto privado”.
El jerarca afirmó que la cartera se propone ser “un socio estratégico” y “acompañar” el proyecto pero no gestionarlo directamente. “La articulación público-privada puede favorecer a este proyecto. Podemos ser un socio estratégico para garantizar el proceso. No estamos para vender humo. El ministerio no está en condiciones de asumir la tarea de terminar esta obra, ni el Estado puede volcar recursos económicos en la cuantía que esto necesita, pero sí puede ser garante para conseguir los fondos que faltan. Hace falta definir un modelo de gestión, hay que pensar en el día después de la apertura. Esto no puede convertirse en un elefante blanco en el medio de Pocitos”.
Ganar-ganar
Sobre qué ideas concretas tiene para la gestión del teatro, Varela dijo que quiere que sea un lugar abierto al barrio, que genere una financiación de los gastos básicos de mantenimiento. “Es difícil que haya obras de teatro con entradas muy caras”. Dijo también que cuando el espacio esté inaugurado, el MEC podría usarlo como sede para el Festival Internacional de Artes Escénicas, que organiza anualmente, como espacio de exposiciones. Cualquier espacio cultural necesita propuestas culturales y el ministerio puede ofrecer esas propuestas o articular para acercarlas a una sala que estará fuera del circuito de salas más tradicional. Entonces puede ser un ganar-ganar”.
Una década atrás, cuando María Julia Muñoz estaba al frente del MEC se hizo una presentación pública del proyecto en la que se estimó que hacía falta aproximadamente un millón de dólares para terminarlo. Varela dice que conoce esos números pero maneja otros: “Yo tengo números en mi cabeza. Si lo pensamos con los estándares de una sala pública, está en el entorno del millón de dólares. Pero en la perspectiva de poner la sala en funcionamiento con una lógica multiuso, que no implique consolidar butacas al piso ni un escenario fijo, creo que es un número bastante inferior. Hay costos que son imprescindibles, pero después es posible hacerla funcionar con mucho menos dinero. No necesariamente tenés que instalar todo lo ideal. Podemos pensar solo en lo ideal, y pensar que como no tengo el millón de dólares no hago nada hasta que lo tenga o puedo pensar en sucesivas acciones que vayan consolidando la posibilidad de tener obras de teatro como la que vimos hoy, que para el barrio es una ganancia. Ojalá falte poco tiempo”.
Vecinos juntan firmas y denuncian en la Jutep
Con mayor o menor involucramiento, los vecinos tienen la esperanza de que se termine el edificio y de que se destine a actividades culturales. Pero algunos se cansaron de promesas y comenzaron a reunir información de lo hecho hasta el momento. Por un acceso a la información, pidieron el contrato del comodato y las condiciones que allí se establecieron. Antel respondió enseguida al pedido y los vecinos encontraron por lo menos cuatro incumplimientos, entre ellos, el de la entrega de la obra, “en un plazo máximo de 200 días hábiles”, a partir de la firma del comodato.
En el sitio web Proyecto Vecinos por un Centro Cultural, subieron el contrato y señalaron los incumplimientos. “Vecinos de Pocitos agradecen a la Asociación Centro Cultural Camarín de los Pocitos por el puntapié para crear un Centro Cultural en el barrio. Pero ante la desidia, el incumplimiento de las condiciones del Comodato y la falta de proyecto cultural, solicitamos a Antel y ANC que den de baja el Comodato firmado el 12 de marzo de 2008 y realicen un nuevo llamado”, dice al comienzo el sitio.
Los vecinos señalan que El Camarín no rindió los gastos “en tiempo y forma de acuerdo a las obligaciones exigidas por Aecid”, algo que no fue controlado por la IM, garante de la donación, y fue observado por el Tribunal de Cuentas.
Según informó El País en una nota publicada en marzo de 2026, el Municipio CH pidió a Presidencia de la República, a través de una nota firmada por la alcaldesa Matilde Antía, que se inicie una auditoría del comodato, y que de constatarse incumplimiento, Antel y el Correo lo rescindan.
Por otro lado, los vecinos incluyeron la carta en la que la Cooperativa de Trabajo París Ideas —creada por Barrio de las Artes e integrada por Alfredo Ghierra, Ana Knobel, Lorena Amarillo y Nicolás Fumía— anuncia su desvinculación del Espacio Lorca. La cooperativa estuvo trabajando nueve meses con El Camarín, presentó un proyecto a los Fondos de Incentivo Cultural (FIC) y consiguió un espacio fiscal de 90.000 dólares. Pero cuando le presentaron un nuevo contrato a El Camarín para llevar adelante el proyecto, no fue aceptado.
“El proyecto cultural y todos los materiales que elaboramos constituyen obra intelectual de nuestra autoría, con derechos reservados. Agradecemos a la comunidad artística, a las instituciones y a cada persona que confió en nuestro trabajo y nos acompañó en esta etapa. Seguimos convencidos del valor del Espacio Federico García Lorca y deseamos lo mejor para su futuro”, dice la carta de los integrantes de la cooperativa.
Consultado al respecto, Uriarte explicó que la desvinculación se debió a que el colectivo propuso un contrato “leonino”. “Nosotros firmamos un convenio con Barrio de las Artes para que presentara un proyecto de gestión del Espacio Lorca. En un principio la administración era compartida entre ambos, quedaba claro que algunas rentas comerciales las manejaba El Camarín, como la cafetería y la publicidad, y que ellos trabajarían en la programación cultural.
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En un momento plantearon que querían cobrar por el proyecto y por la gestión; es un trabajo, eso no estaba en discusión, pero ellos eran una asociación sin fines de lucro, por lo que sus integrantes no podían cobrar. Entonces plantearon hacer una cooperativa social (Cooperativa de Trabajo París Ideas), que tampoco tiene fines de lucro pero vende servicios. Cuando me mandaron el nuevo contrato era distinto a lo que habíamos hablado, tenía dos puntos para mí innegociables: el contrato tenía que ser de 12 años, hasta el final del comodato (que vence en 2038) y toda la gestión quedaba en manos de Barrio de las Artes, incluso la cafetería. Ellos se llevaban el 50% de los ingresos, incluyendo las ganancias y donaciones, y nosotros solo hacíamos la auditoría. A mi juicio de abogado, era un contrato leonino. No nos pareció aceptable y lo rechazamos. De inmediato ellos terminaron la relación”.
Uriarte dice que “no es cierto” que Barrio de las Artes trabajó nueve meses. “Empezamos a trabajar con ellos en octubre y terminamos la relación en mayo. En ese lapso ellos presentaron el proyecto a los FIC (que fue aprobado), hubo propuestas pero no se concretaron, no se consiguió nada por esa vía; ellos hicieron propuestas de contenido, hicieron una página web y me acompañaron a reuniones, pero no trajeron un peso”. Uriarte reconoce que aún está vigente el plazo para conseguir apoyos empresariales (a cambio de exoneraciones fiscales) a través del FIC, pero entiende que “está quedando muy poco margen fiscal”.
En el sitio change.org, los vecinos están juntando firmas para “que la gestión de los padrones vuelva a Antel y al Correo” y se cumpla con “el propósito original de ser un espacio cultural que sirva a la comunidad”. A su vez, a comienzos de junio formularon una denuncia en la Jutep para que analice el manejo de fondos y la responsabilidad de las instituciones estatales implicadas.
Con respecto a los reclamos, Uriarte dijo: “Los vecinos si quieren pueden pedir la rescisión del convenio. Pero creo que el mayor problema que tenían eran los intrusos y las personas que dormían afuera, en la puerta. Hoy ese problema no está más porque pusimos portones de seguridad y limpiamos toda la mugre que había adentro. Hoy los vecinos están todos a favor del Lorca; de hecho, muchos vinieron el sábado 6, que fue una manera de iniciar un diálogo con ellos. Tengo varios chats, uno de ellos iniciado por el concejal Luis Bascou”.
Uriarte contó que las autoridades del Municipio CH fueron invitadas a la actividad, pero no concurrieron. “El municipio no se ha involucrado para nada. La alcaldesa fue invitada pero no vino”. Respecto a la IM, dijo que se reunió con el intendente Mario Bergara para solicitarle apoyo. “Me dijo que la IM no tiene dinero para apoyar pero que nos ayudaría. Se le pidió establecer un tramo de calle como reservado para estacionar, pero aún no se ha concretado”.
Finalmente, mencionó que los arquitectos del proyecto original “no están involucrados para nada” y que el actor Beiro, principal impulsor del proyecto en sus inicios, “está totalmente retirado” de la iniciativa. “Beiro se jubiló y se fue a vivir a Letonia. No tiene ninguna intención de venir”.