El sirio Jihad Dhiab asegura que lo capturaron por ser musulmán y que Barack Obama “es un cobarde” que no cerrará la cárcel

Un ex preso de Guantánamo dice que le “gusta Al Qaeda” y que los atentados son “una reacción natural” al “maltrato” de Estados Unidos

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Nº1857 - al de Marzo de 2016
entrevista de Raúl Santopietro

Jihad Dhiab está agradecido con Uruguay por recibirlo. Disfruta de no usar ya su uniforme naranja en una pequeña celda de la mítica cárcel de Guantánamo, pero no lo olvida. Y esos recuerdos transforman su rostro ni bien escucha hablar de Estados Unidos. El rencor se le nota y cuando responde, en un árabe cerrado, su voz se acelera, el tono se eleva y hasta golpea la mesa un par de veces. Pasó 13 años preso de forma injusta, según dice. Niega haber pertenecido a Al Qaeda y asegura que lo capturaron solo por “ser un musulmán que vivía en Pakistán”.

Su experiencia en la cárcel, sin embargo, lo acercó al menos ideológicamente al grupo terrorista. Da un par de sorbos a su taza de té y vuelve a su relato: “Yo nunca tuve nada que ver con Al Qaeda, pero con el maltrato que recibí ahora me gusta Al Qaeda”, dice.

También apoya la forma en que actúa el grupo fundado por Osama bin Laden. Para él, “es una reacción natural” porque “cuando el hombre musulmán es agredido, reacciona”.

“Si alguien te agredió en tu casa, ¿cuál es tu obligación? Pelear y defender tu familia y hogar”, sostiene.

Hace 15 meses el sirio llegó a Montevideo junto con otros cinco ex reclusos de Guantánamo. Su salud era frágil y todas las semanas recibía asistencia médica. La mayor parte de su tiempo lo pasaba en su habitación, le costaba dormir, apenas hablaba con sus compañeros y no dejaba que nadie lo fotografiara. Hoy su aspecto mejoró. Aún necesita apoyarse en muletas para moverse, pero se lo ve más abierto al contacto. Dialoga con los vecinos, va solo al supermercado a hacer sus compras, hace chistes, pinta y hasta se toma fotos con quienes se lo piden por la calle. Pero dice que “la adaptación es complicada”, principalmente por estar lejos de su familia. Responsabiliza por ello al gobierno uruguayo y a la Cruz Roja porque “sus promesas no se cumplieron”.

Dhiab, de 43 años, piensa en su futuro y junto a otros ex presos de Guantánamo está elaborando una demanda contra el gobierno de Estados Unidos. No cree que Barack Obama logre cerrar la prisión y afirma que “es un cobarde” que “falló”.

Mientras, continúa con su vida en Montevideo. Tras dos horas de diálogo con Búsqueda Dhiab saca un papel de su bolsillo. “Tengo que pagar esto”, le comenta a su traductor con una risa quejosa. Es la factura de los tributos domiciliarios. El sirio se despide y camina rumbo a un local de Abitab.

A continuación un resumen de la entrevista:

—¿Cómo se siente a más de un año de su llegada a Montevideo?

—Ha sido un período muy difícil. La adaptación es complicada por la situación en la que estoy y principalmente porque estoy lejos de mi familia. Hubo una promesa de que iba a estar con mi familia y fue un pedido principal que estén acá.

—Su familia aún no llegó a Uruguay. ¿Por qué?

—Había un acuerdo de que mi familia iba a estar acá incluso antes de que llegara yo. Hay una falta del gobierno y de la Cruz Roja porque las promesas no se cumplieron. El 21 de octubre hubo un bombardeo en Siria donde familiares desaparecieron y murieron. ¿Quién toma esta responsabilidad si parte de mi familia muere?

—El entonces presidente José Mujica trabajó para que usted viniera a Uruguay. ¿Qué piensa del actual gobierno?

—Tengo un enorme agradecimiento al país por recibirme a mí y a mis hermanos. Pero el cambio de un gobierno a otro no debería significar un cambio en el proceso. Hay muchas promesas y se habla mucho pero no hay acción.

Tabaré Vázquez decidió no acoger más presos de Guantánamo. ¿Cómo tomó esa decisión?

–Yo trabajé para encontrar lugares que pudieran recibir a mis hermanos, pero luego de unos meses de intentos y hasta cartas que envié a diferentes países de América Latina no logré mucho. Pero a mis hermanos les advertí que firmaran un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, que haya un plan de preparación para que estén obligados a cumplirlos y no pase lo que pasó aquí. Les pido que tengan paciencia y no se apuren. Que tengan la posibilidad de ver lo que están prometiendo y que hagan que se cumplan esas promesas, porque cuando la delegación de Uruguay fue a Guantánamo no tuvimos ninguna opción. Tuvimos que firmar un acuerdo de siete puntos que, por ejemplo, nos obliga a estar por dos años en el país.

—¿Cuáles son los otros seis puntos que acordó al venir a Uruguay?

—No me gustaría entrar en detalles, pero fue un error firmar ese documento. En resumen, fuimos obligados a firmar requerimientos del gobierno uruguayo, pero que no contemplaban nuestras necesidades.

—¿Pero se siente libre aquí?

—Obviamente que no soy libre. Hay obvias razones por las cuales siento que hay una libertad controlada, por ejemplo, que no puedo estar con mi familia. Estuve 13 años sin estar a su lado y ahora le sumo este año y tres meses sin verlos.

—El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó su plan para cerrar Guantánamo. ¿Cree que se cumplirá?

—Yo revertiría la pregunta. ¿Qué piensa usted después de que Obama dijo al asumir que lo cerraría en un año y ya pasaron 7? ¿Después de siete años en que no pudo cerrarlo lo logrará en 11 meses? Durante el mandato de George W. Bush había 779 presos; luego dejaron libres a 514. En los siete años de Obama se liberaron 174 y quedaron 91. Si quiere lo puede hacer, si tiene la valentía, pero dudo que lo haga. Sus palabras son más grandes que sus hechos.

—¿Qué le diría a Obama?

–Que falló y mintió. Y es un cobarde. Ese es el resumen.

—¿Por qué lo detuvieron y enviaron a Guantánamo?

—No conozco el motivo, nunca me lo dijeron. Creo que fue porque soy musulmán y vivía en Pakistán. Pero estando en prisión aprendí mucho.

—¿Qué quiere decir?

—Me enseñó mucho sobre aquel pueblo que habla mucho de libertad y que vende esa imagen, pero en realidad tiene como objetivo eliminar el Islam. Para ellos el Islam es un error, toda la religión, y si siguen en ese camino la situación va a darse vuelta en su contra. Lo que ellos hacen van a terminar sufriéndolo y eso es lo que está pasando en el mundo ahora. Cada vez que se agrede a los musulmanes, reaccionan.

—¿Lo dice por el Estado Islámico?

—No, lo digo en general. Para Estados Unidos todo el Islam es el enemigo, cualquier persona. Ellos tienen que crear enemigos. Por ejemplo, ellos definieron a la Hermandad Islámica como un grupo terrorista pero no revisan los hechos, ni tiene lógica, porque este grupo es pacifista, no usa ningún tipo de violencia para demostrar lo que piensa. Otro ejemplo es Hamás, un grupo autóctono que pelea por su propia libertad contra personas que invadieron su tierra y está definido como terrorista. Eso es lo que nos pasó en Guantánamo: si viene un soldado y nos quita nuestra libertad y lo enfrentamos, entonces estamos definidos como terroristas.

—El Departamento de Estado norteamericano dice que usted fue capturado por ser sospechoso de pertenecer a Al Qaeda y a la Red Global de Apoyo Yihad. ¿Es así?

—La pregunta es: ¿sospechoso o era miembro?

—Los papeles dicen “sospechoso”.

—Aquí está el problema. Estados Unidos miente. Dicen que “puede ser sospechoso”, dicen lo que quieren y el mundo cree lo que dicen. Que presenten las pruebas de que pertenecí a Al Qaeda si es que las tienen, porque hasta ahora no presentaron nada. Hay una probabilidad de que en el futuro usted sea terrorista y le voy a poner en prisión por esa “sospecha”. Y tengo el derecho a hacerle esto sólo porque pienso que en el futuro puede pertenecer a algo. Nadie quiere recibir este trato. Yo nunca tuve nada que ver con Al Qaeda, pero con el maltrato que recibí, ahora me gusta Al Qaeda. Ellos crean sus propios enemigos, entonces yo estoy contento con lo que es Al Qaeda. Trece años de maltratos, 13 años en prisión, 13 años de mi vida y que no estoy con mi familia. Culpo a EEUU también por la matanza de mi hijo.

—¿Comparte también el accionar de Al Qaeda?

—Es una reacción natural. Si usted me maltrata y crea de mí un enemigo, yo voy a hacerle mal. Y no crea que el musulmán causa daño o viola los derechos de cualquier persona. No existe que el Islam o el musulmán reacciona o haga mal a otros. Pero cuando el hombre musulmán es agredido, reacciona. Si alguien le agredió en su casa, ¿cuál es su obligación? Pelear y defender a su familia y hogar. Y si Estados Unidos quiere ir a nuestro país, llevar lo que es nuestro, tomar nuestra libertad y agredir a nuestro pueblo, entonces hay una reacción natural de resistir.

—¿Lo torturaron en Guantánamo? ¿Qué le hacían?

—Me hicieron de todo. La parte física y psicológica es solamente una parte de lo que nos pasó. El maltrato fue enorme y muy difícil de procesar. Cuando no quería comer ellos me forzaron y el proceso es horrible.

—Usted relató que le tiraban el Corán al inodoro.

—Sí, pasó. Y hacían otras cosas con el Corán que fueron maltrato, como escribir obscenidades en el Corán.

—¿Va a tomar medidas contra Estados Unidos?

—Ojalá. Hay un grupo de ex prisioneros que estamos armando una demanda para llevar a juicio al gobierno norteamericano. Lo mínimo que esperaba es que llegara un pedido de disculpas por todo lo que nos hicieron y todo lo que nos quitaron. Ni eso llegó. Yo no voy a parar hasta tener una vida digna con mi familia y eso significa recuperar mis derechos.

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