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    Álvaro Delgado: el Partido Nacional tiene un “reflejo institucional”, pero es “difícil ayudar a quien no se deja ayudar”

    Para el presidente del directorio blanco, Álvaro Delgado, el episodio de la camioneta de Yamandú Orsi está a “estudio permanente” y “preocupa” porque “no se termina de aclarar” y “horada la institución presidencial”

    El presidente del Directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, cuestionó las formas en las que Orsi manejó el asunto, dijo que “nunca se termina de aclarar ni de definir”, señaló “errores de comunicación” que “generan suspicacias” y advirtió que la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep) “politizará” el tema en lugar de laudarlo. Para Delgado, el Partido Nacional actúa con “reflejo institucional”, pero también reprochó que el presidente “no se deja ayudar” y que el Frente Amplio está “cosechando lo que sembró durante mucho tiempo”. “Tiraron piedras que ahora les empezaron a caer en la cabeza”.

    Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

    —¿Cuál es el seguimiento que le ha hecho el Partido Nacional al episodio de la camioneta del presidente Orsi?

    —El tema está arriba de la mesa, en estudio permanente, es un proceso en evolución. Lamentablemente en sentido negativo, porque nunca se termina de aclarar ni de definir. En una de mis últimas declaraciones se representó lo que ha sido el sentir del Directorio del Partido Nacional: pidiéndole al presidente que aclare, es responsabilidad del presidente aclarar cómo fue la compra de este vehículo en un proceso que termina de agravarse cuando tiene la oportunidad de aclararlo en forma total, y oculta parte de la verdad. Y después, para nosotros, la Jutep es un organismo al que le hemos perdido la confianza institucional, porque la han politizado. Ya no toman en cuenta las opiniones de la asesoría jurídica y después cambian las resoluciones. Ni siquiera dejan con efecto retroactivo constancia de las posiciones en minoría de la oposición. Para nosotros, no tiene la legitimidad para laudar, a tal punto —y que no le hace nada bien al Frente Amplio­— que su presidente ya anuncia qué posición tendría la Jutep en el caso de que tenga que laudar.

    —Entonces, si para ustedes la Jutep no tiene legitimidad, no laudaría el tema.

    —Ya lo dijimos: lo van a politizar al tema, Fernando Pereira (presidente del Frente Amplio) ya dijo que la Jutep va a decir que no hubo ninguna falta ética. La verdad es que a mí me gustaría una Jutep como el organismo que tiene que ser, una junta de transparencia y ética pública, y que tenga sus informes jurídicos, su debate interno y que refleje las opiniones de la mayoría o de la minoría en caso de ser diferentes. Creo que en este tema el problema principal es haber subestimado a la gente. Puede ser que sea un tema chico en términos de país, pero es un tema grande en la percepción de la sensibilidad popular, que caló. Es de esas cosas pequeñas que calan, por gestos, por actitudes, por falta de decir la verdad, por omitir la verdad, por subestimar a la gente. Por tomarse algunas declaraciones medio en broma. Y en definitiva generan ese caldo de cultivo, y ese malestar que termina siendo muy duro con el presidente de la República. Y no está bueno. Porque estamos hablando del presidente de la República, que representa una institución presidencial. Esto obviamente horada la institución presidencial. Y en definitiva horada la credibilidad de muchas cosas. Eso lo queremos salvaguardar. Somos muy críticos de lo que hizo el presidente, obviamente, pero también es verdad que esto, que beneficia o no al presidente, no es el tema que directamente beneficia a la gente. Hay cosas que siguen su agenda y son las que preocupan todos los días. Este tema me preocupa, me importa. Ahora, no tiene que ver con la pobreza infantil, que sigan los asesinatos, los problemas de la seguridad: los problemas reales del Uruguay. Creo que estos pequeños temas terminan siendo grandes temas para la sensibilidad de la gente, sobre todo cuando son errores no forzados, generados por el propio protagonista, en este caso, el presidente de la República. Y también cosechando lo que el Frente Amplio sembró durante mucho tiempo: esa vara ética; tiraron piedras que ahora les empezaron a caer en la cabeza.

    Alvaro-Delgado
    Álvaro Delgado en su despacho de la Casa del Partido Nacional en Montevideo.

    Álvaro Delgado en su despacho de la Casa del Partido Nacional en Montevideo.

    —El tema está en la conversación pública desde hace una semana y recién ahora empiezan a surgir respuestas orgánicas, institucionales, de los partidos de la oposición.

    —Lo que hubo fue una decisión del Directorio del Partido Nacional, y yo la transmití, pidiéndole al presidente que aclare el tema. Es que tiene que aclararlo, porque además todos los días nos enteramos de un episodio diferente. O una declaración diferente que, en vez de aclarar, oscurecía. O algunas reacciones que se sintieron como una tomadura de pelo a la gente. Esa es la verdad. En un tema que, reitero, en dimensiones nacionales es un tema pequeño, pero que a la gente le importó por el tema del gesto. Ahora, que esto no sea el tema principal de discusión. El tema principal es la inseguridad, la falta de empleo, la falta de inversiones que hay hoy. Todo ese tipo de cosas que para mí son las que le afectan directamente a la gente. Eso obviamente tiene un componente ético que es un parteaguas. Sobre todo cuando quisiste ser custodio de la moral pública. Son las cosechas de aquellas siembras. Lo mismo que pasó en el gobierno pasado.

    —El senador colorado Pedro Bordaberry dijo en una entrevista con radio Sarandí que no había que seguir “alimentando” este tema, no para cuidar al gobierno, sino para cuidar al Uruguay. ¿Coincide con esta lectura?

    —El Partido Nacional tiene un reflejo institucional. Siempre lo tuvo, ¿no? No estamos hablando de cualquiera, estamos hablando del presidente de la República. Y todos le damos la dimensión que tiene. Acá el efecto es haber salido como se salió, haberse dado la noticia periodística que se dio, y no haber sido claro de entrada. Si hubieran sido claros de entrada, hubiera sido todo mucho más fácil. Esto es por capítulo, con reacciones, con reacciones muchas veces poco afortunadas. Y todos los que eran promotores de la ética están todos calladitos. Obviamente, el Partido Nacional siempre tiene un reflejo institucional. Y sabemos lo que es la investidura del presidente.

    —Se lo pregunto porque entre militantes, e incluso entre algunos dirigentes de la oposición, sobrevuela esa idea de “nos cuidamos entre todos”, y empieza a emerger el concepto de la “casta”, la “corpopolítica”, que no se investigue mucho, que no se abran flancos que puedan volverse en contra.

    —No, no. Yo no lo acepto. Creo que no ha sido la actitud. Por eso hubo un emplazamiento al presidente para que aclare, porque además nosotros no tenemos la información. Ni siquiera tenemos los instrumentos, más allá de que hay pedidos de acceso a la información pública, no tenemos los instrumentos para conseguir la información. Quien tiene que hacerlo es el propio presidente. Debería ser el primer interesado en aclarar esto de una vez por todas.

    —Más allá del hecho concreto, hay una cuestión de fondo acá: el financiamiento de los partidos políticos, de la campaña electoral, la duda sobre cuánto inciden los privados en una campaña…

    —El Uruguay está regulado, y además es un país muy chiquito. Tiene esa ventaja. Y está regulado por la ley de financiamiento de los partidos políticos, que además fue cada vez más estricta porque tuvo varias modificaciones. Y está regulado por la Corte Electoral y por las rendiciones de cuentas y el Tribunal de Cuentas. Yo creo que en Uruguay hay margen para hacer las cosas bien. Y el marco legal es adecuado y está regulado.

    —Acá hubo una donación a un candidato, el candidato decide rifarla, se obtiene dinero para la campaña, nadie gana la rifa, el candidato se queda con el bien y lo propone como parte de pago para comprar una camioneta; ¿eso pasa?, ¿es habitual?

    —No voy a opinar porque lo que sé es a partir de informaciones periodísticas. No tengo los datos de exactamente lo que pasó. A mí me habían dicho otra cosa, y después cambiaron, y después cambiaron, y después apareció otra información periodística. Hubo una declaración presidencial donde decía todo el proceso, que parecía bastante natural, y al rato apareció Búsqueda dando otra información adicional. Y la pregunta es ¿por qué no lo dijo? ¿Por qué ocultó la verdad y no dijo toda la verdad? En esto no hay nada más fuerte que la verdad. Siempre. No hay nada más fuerte que la verdad.

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    Álvaro Delgado durante la entrevista con Búsqueda.

    Álvaro Delgado durante la entrevista con Búsqueda.

    —¿Es habitual que haya donaciones de este tipo a un actor político durante una campaña?

    —Hay aportes y están regulados. Las donaciones, sean en especies o en dinero, de los privados o de los propios candidatos, están todas reguladas.

    —Lo último que se supo es que ahora el presidente va a donar el auto a la Educación Primaria, ¿es una forma de cerrar el asunto?

    —Creo que la solución que encontró, más allá de que tenga el objetivo de cerrar este proceso, no cambia el procedimiento absolutamente errado, erróneo, con falta a la verdad, con errores de comunicación, ni la indignación de la gente. No por donarla a la ANEP (Administración Nacional de Educación Primaria) cambia toda esta realidad. Es más, seguramente ANEP la tenga que vender porque es poco práctica para transportar escolares. En este tema, además, se le agrega otro error de comunicación, porque en el momento en el que van a explicitar supuestamente todos los papeles y la verdad, lo hacen con cuatro periodistas, y no para la gente y el resto de los periodistas, dejando mucha suspicacia.

    —Una primera defensa de la compra de la camioneta fue el ahorro al Estado al no usar autos oficiales, ¿lo comparte? ¿Es un ahorro significativo que un presidente use su propio auto?

    —Yo usé mi auto personal, Luis (Lacalle Pou) usó su auto personal. Yo no lo hice por un tema de austeridad, fue por un tema de comodidad. Y me parece que ese argumento no es relevante. Lo mismo que vivir o no vivir en la residencia presidencial... yo qué sé. Son esas cosas que no hacen la cuestión. El Estado tiene la obligación de darle al presidente seguridad, vehículos, un lugar para vivir, todo lo que está previsto para un mandatario. No es un ahorro relevante ni es para sacarse el pecho.

    —¿Cuál es su evaluación de la gestión de Orsi en este proceso?

    —Creo que las encuestas reflejan la opinión de la gente. Son fotos del momento; yo creo en las encuestas. Y hoy están diciendo que hay un gobierno que no tiene liderazgo y que no tiene rumbo. Y que la gente siente que las cosas no sucedieron. Que no hay una voluntad de que la cosa cambie, de mejora. El primer año de gobierno es un año clave. Y no es solamente un 20% del período: cualitativamente es más porque es el año en el que tenés todo el crédito popular para iniciar una cantidad de cosas. Cuando uno vota una fórmula en el balotaje también vota un plan de gobierno. Así lo exige la Corte Electoral. O sea, lo que no puede pasar es lo que pasó ahora, que pasó un año y están elaborando el plan de lo que van a hacer y todavía no ejecutaron. Pasa en seguridad, pasa con gente en situación de calle. Y entonces vos decís: ¿y esto no lo tenían previsto? Se perdió el primer año de gobierno, que estuvo como en modo avión, haciendo la plancha. No hicieron que las cosas sucedieran, pero sí hicieron algunas cosas para desmontar proyectos que había hecho el gobierno anterior. Ahí sí fueron proactivos. Este espíritu refundacional me parece peligroso, porque no era común en el Uruguay.

    —¿Y la oposición, cuando faltan tres años y medio de gobierno y ve a un presidente con baja aprobación, tiene que tener gestos republicanos para “cuidarlo”?

    —Es difícil ayudar a quien no se deja ayudar.

    —Hay dirigentes que temen que ya a esta altura del mandato le calce el término de “pato rengo”, algo que atraviesan los presidentes al final de su mandato cuando se ven deslegitimados para tomar algunas decisiones. ¿Usted dice que el presidente no se deja ayudar?

    —No se deja ayudar. El presidente tiene las herramientas para hacer cosas, tiene la legitimación popular, si no lo hace es porque no quiere, porque no puede, o porque no lo dejan. O porque no saben —no solo incluye al presidente—, porque se dedicaron más a mirar por el retrovisor que a mirar por el parabrisas. Es una posibilidad. Perdieron un año y medio de gobierno mirando por el retrovisor. Nosotros estamos para hacer una oposición como tiene que ser: decir lo que está mal, ser muy firmes en lo que está mal. Pero también hemos presentado propuestas. En muchos temas. Pero cuando digo que es muy difícil ayudar a quien no se deja ayudar es porque el gobierno decide que las propuestas que toman son las propias, o las de instituciones amigas, generalmente asociadas a sindicatos.

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    Álvaro Delgado en su despacho de la Casa del Partido Nacional tras la entrevista con Búsqueda.

    Álvaro Delgado en su despacho de la Casa del Partido Nacional tras la entrevista con Búsqueda.

    —¿Siente que hay dos agendas en el Partido Nacional a la hora de hacer oposición?

    —El partido está vivo, funcionando, dinámico. Y en unidad. Es importante eso para los blancos. La diversidad o los matices son una necesidad y la unidad es una obligación. Creo que la agenda es una sola, los roles son diferentes. A nivel parlamentario, la gente nos puso en el rol de oposición. Y somos una oposición moderna, de propuesta y crítica. Pero acá se amalgaman roles diferentes: somos gobierno en 14 intendencias, 96 municipios. Somos el partido más territorial, es una oportunidad y es una responsabilidad.

    —Hubo una decisión partidaria de darle más peso al directorio blanco en este período, que tenga otra impronta y que participe de manera más activa en la coyuntura política, ¿siente que se está logrando eso?

    —Se está en la discusión política representando a todos, ¿no? A la posición de todo el directorio, que funciona en unidad y en la que todos participan, tienen voz, tienen peso. Y se dan discusiones políticas realmente importantes. Volvió un Partido Nacional muy dinámico, con peso político. Y que abra las puertas, que se acerque a escuchar, alfombrando el camino para volver en el 2029.

    —¿Y dónde lo va a encontrar a usted el 2029?

    —En la cancha, ayudando a que gane el Partido Nacional en coalición.

    —¿Pero en qué rol?

    —Veremos después, en alguna lista… pero en la cancha. Todo el mundo tiene que estar en la cancha colaborando para ganar la próxima elección.

    —¿La coalición está esperando el regreso del expresidente Luis Lacalle Pou para terminar de articularse y empezar a hablar de un lema único?

    —El aporte de Lacalle Pou es siempre importante, diría que trascendente. Yo obviamente tengo un vínculo cercano, pero le respeto sus tiempos. Que aspiro a que sea candidato, no tengas dudas. También es verdad que los procesos son institucionales, es el partido. Y parte de lo que pasó en el gobierno pasado, y asumimos todos la responsabilidad —yo también—, es que los que estábamos en el gobierno dimos poca pelota a la vida partidaria. El gobierno se tragó al partido. Y faltó un partido vivo, porque es el que hace la traducción política. El gobierno comunica las decisiones de gobierno. La traducción política militante, con su estructura, la hacen los partidos. Eso faltó y es un aprendizaje para el gobierno que viene.

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