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El complejo de UTE en Arroyo Seco, declarado Monumento Histórico Nacional, se convertirá en usina cultural y tecnológica

El predio administrativo e industrial de UTE en Arroyo Seco fue declarado Monumento Histórico Nacional y se proyecta convertir la vieja central Calcagno en una usina cultural y tecnológica que revitalice la zona

Redactora de Galería

No se puede dimensionar todo lo que falta por hacer sin pasar raya sobre lo hecho. Un verano de 1946 se colocó la piedra fundamental del Palacio de la Luz. Con este edificio como pieza central, el arquitecto Román Fresnedo Siri propuso la urbanización del barrio Arroyo Seco con la construcción de un centro cívico formado por viviendas, una escuela y hasta un centro comercial para comodidad de los funcionarios de la, por aquel entonces, Administración General de las Usinas Eléctricas del Estado, actual UTE.

Pero las proyecciones del arquitecto se vieron reducidas a un complejo administrativo e industrial alrededor del Palacio. Hasta hoy, los edificios de Almacenes, Laboratorio, Talleres generales y la central José Batlle y Ordóñez siguen en funcionamiento. Esta central de generación termoeléctrica tenía el objetivo de alcanzar la independencia energética del Uruguay, y aunque hoy su función se vea opacada por la industria hidráulica nacional —y sus chimeneas están siendo desmanteladas por cuestiones de seguridad—, el edificio todavía simboliza el progreso de un pequeño país que logró producir su propia energía.

Icónicos también son los diseños de fines de la década del 30 y principios del 40 del arquitecto Mario Muccinelli, funcionario de UTE: mientras el de Almacenes es un edificio perfectamente simétrico, que con sus cuatro plantas ocupa toda la manzana y puede guardar cargas de hasta 3.000 kilos, los de Talleres Generales y Laboratorio representan el aterrizaje del art decó en la arquitectura uruguaya del siglo XX.

Edificio de Laboratorio y Subestación de UTE. Foto: Lucía Durán Edificio de Laboratorio y Subestación de UTE. Foto: Lucía Durán
Terminaciones curvilíneas en Talleres Generales. Foto: Lucía Durán.Terminaciones curvilíneas en Talleres Generales. Foto: Lucía Durán.

El mes pasado, la importancia histórica, cultural, urbanística, tecnológica y simbólica del complejo de UTE fue reconocida por el Ministerio de Educación y Cultura al colocar una placa que lo declara Monumento Histórico Nacional, incluido el propio edificio administrativo e industrial que es el Palacio de la Luz. No solamente como un símbolo de jerarquía institucional, sino como “un hecho artístico integral”. Así al menos lo concebía el mismo Fresnedo Siri, explicó la magíster en museología María Laura Rosas, del Departamento de Archivo, Biblioteca y Patrimonio Artístico de la Secretaría General de UTE.

La entrada principal, por la calle Paraguay, consiste en una escalinata de mármol negro que termina en dos columnas de 12 metros de alto revestidas en bronce. Fueron fundidas en los Talleres generales y llevan grabados algunos de los oficios que allí se ejercían, como cerámica o carpintería.

Rosas describió a Galería que para la construcción del edificio central se usaron mármoles, granitos y madera de industria nacional. Pero la preocupación artística no se agota en su portal. Una vez se ingresa al Palacio, la creatividad de Eduardo Díaz Yepes y Olimpia Torres rompe con la imagen de cualquier planta de un ente público. El mural Energía de 25 metros de largo está elaborado con cuarzos y amatistas provenientes de Artigas, formando la expresión plástica de una descarga eléctrica que, al ser iluminado, los diferentes colores de las piedras preciosas simulan un campo magnético.

El mural Energía fue perdiendo sus colores y brillo originales debido a las dificultades de su limpieza. El agua puede deteriorar el material que une las piedras. Foto: Lucía Durán. El mural Energía fue perdiendo sus colores y brillo originales debido a las dificultades de su limpieza. El agua puede deteriorar el material que une las piedras. Foto: Lucía Durán.

“UTE es mucho más que el Palacio de la Luz. Fresnedo Siri no se preocupaba solamente por la arquitectura, sino por lo que se generara dentro de sus edificios. Él quería hacer cosas para la gente”, asegura Rosas, así como también lo hicieron las siguientes generaciones de funcionarios. Desde Talleres generales se las ingeniaron en su momento para levantar una plaza con las partes de una turbina, aisladores y transformadores, generando su propio espacio para la hora de descanso. Hoy, la Comisión organizadora del 110° Aniversario de UTE toma la posta, y en términos generales, reivindica que su empresa “no es solamente prender la llave y tener luz”.

A través de la declaración del Palacio y sus alrededores como monumento histórico, de mejorar la iluminación, borrar graffitis y limpiar las fachadas —a la espera de la intervención de la Intendencia—, se busca revalorizar los espacios de trabajo, que también es una forma de contemplar a los propios funcionarios.

Plaza levantada con piezas y materiales de generación de energía dentro del predio de Talleres Generales. Foto: Lucía Durán. Plaza levantada con piezas y materiales de generación de energía dentro del predio de Talleres Generales. Foto: Lucía Durán.

No más casa de herrero con cuchillo de palo. “La realidad es que la UTE no tiene como insumo principal la energía, sino el trabajo humano”, dijo Felipe Algorta, representante del directorio de UTE en la Comisión organizadora. Las actividades por la celebración de los 110 años de la empresa más que un ritual nostálgico son un “disparador hacia el futuro”. “En la medida en que valoremos las grandes obras que hicimos a lo largo de la historia, estamos reivindicando que la UTE siempre estuvo a la vanguardia del desarrollo del país, sin olvidarnos que detrás de cada logro siempre hubo un funcionario haciendo posible las grandes transformaciones”.

Acorde a la empresa de punta que describe Algorta, “si vos pasas caminando por su centro neurálgico y es una boca de lobo, algo se está haciendo mal”. El director asegura que este trabajo de mantenimiento y cuidado debe continuar más allá de su período, para que la UTE pueda reflejar hacia afuera aquello que él percibe desde dentro: una empresa fuerte y moderna. Se apunta a una buena iluminación en las manzanas, que los edificios no tengan humedad ni se lluevan, y que su interior se adapte a las nuevas normativas, por ejemplo, de bomberos. El actual despacho de Algorta se encuentra en un piso que hace 25 años fue destruido por el trágico y conocido incendio del Palacio de la Luz. La precaución y cumplimiento de los reglamentos cuesta “muchos millones de dólares” y es una inversión “silenciosa” pero que se está haciendo, asegura el director.

Todas estas acciones se apoyan en una circulación de fondos dentro de la propia UTE. La idea es dar en comodato, rematar o vender algunos inmuebles de mucho valor que la empresa tiene en todo el país, sin uso, pero generando gastos y pagando impuestos. El dinero que se ahorre, sumado al de la venta, será reinvertido en promover esta idea de “campus” industrial y administrativo en Arroyo Seco. Y se espera conseguir un “efecto contagio” para que las demás empresas de la zona, como los privados Canal 4 y Aguada Park, también hagan su aporte para revalorizar el barrio. Pero alguien tenía que dar el primer paso. “Queremos que la gente se dé cuenta de que acá está la UTE y no un par de edificios descuidados. Hay que borrar esa imagen y no estamos esperando que otro lo haga”.

Vista aérea del complejo de UTE declarado Monumento Histórico en el barrio Arroyo Seco. Foto: Ariel Medina, UTE. Vista aérea del complejo de UTE declarado Monumento Histórico en el barrio Arroyo Seco. Foto: Ariel Medina, UTE.
Entorno actual de Talleres Generales y Central Battle sobre la ex vía del tren. Foto: Lucía Durán.Entorno actual de Talleres Generales y Central Battle sobre la ex vía del tren. Foto: Lucía Durán.

Algorta destacó el sentido de pertenencia que sienten los trabajadores por la empresa y asegura que la recuperación del patrimonio tiene un efecto inmediato en el ánimo de los funcionarios, y es otra forma de reconocer el valor humano de la UTE. Un claro ejemplo es la restauración del Ford A Coupé de los años 30 que hoy, con su color naranja butano, es la vedette de la entrada al edificio más importante del complejo, y no existe funcionario que no tenga una foto con él.

La oficina de Algorta da la bienvenida a los visitantes con una serie de cuadros con fotos en blanco y negro que certifican que la empresa, efectivamente, tiene más de 100 años de trayectoria. En una de esas fotos se puede ver a los funcionarios de Talleres generales cuando todavía existía un área dedicada a la mecánica, tornería y mantenimiento de las flotas, armando la misma cachila que hoy está en la puerta y que Algorta encontró abandonada en un predio de la UTE. Según el director, algún funcionario de “buen criterio'' la trajo hasta los galpones de la Unidad de Transporte, donde comenzó la epopeya. Cuando se enteró que ese auto destartalado y sin ninguna utilidad era el mismo que aparecía como nuevo en las fotografías del Departamento de Archivo —como la de su despacho—, Algorta la mandó restaurar. Tenían el modelo a seguir y hasta se pintaron las letras que el original llevaba en las puertas: Servicio oficial UTE. Para el director, con esta pequeña iniciativa muchas más personas cayeron en la cuenta de que este es un camino que vale la pena recorrer. “Valorar lo que se hacía en otras épocas, con otras condiciones, así como mañana nos va a gustar que se nos valore a quienes estamos haciendo las cosas hoy”.

Cachila oficial de UTE restaurada junto a la misma fotografía del cuadro en el despacho de Algorta del modelo orginal, recuperada por el Departamento de Archivo, Biblioteca y Patrimonio Artístico de Secretaría General de UTE. Cachila oficial de UTE restaurada junto a la misma fotografía del cuadro en el despacho de Algorta del modelo orginal, recuperada por el Departamento de Archivo, Biblioteca y Patrimonio Artístico de Secretaría General de UTE.

Un lavado de cara. Junto a la inauguración de la Central Batlle en 1932 se nombró a la vieja usina de Arroyo Seco —que data de 1889 y produjo la electricidad de gran parte del siglo pasado— como Central Ingeniero Santiago Calcagno, en estima al funcionario que ocupó la presidencia entre 1912 y 1915 del Consejo de Administración de la Empresa Eléctrica Estatal. Se trata de un edificio de piedra, mampostería y estructura metálica interior que funcionaba a carbón mineral, con cinco calderas, dos bombas de alimentación y dos chimeneas de hierro fundido de más de 30 metros de altura. Hoy el edificio se encuentra en desuso y casi en ruinas, desplazado por la instalación de otras centrales y nuevas formas de generación de energía.

Tomas actuales de la fachada e interior de la Calcagno, en plena obra. Foto: Lucía Durán. Tomas actuales de la fachada e interior de la Calcagno, en plena obra. Foto: Lucía Durán.

La central Calcagno es la gran outsider de la declaración patrimonial, ya que su edificio no se destacó como monumento histórico. Pero la Comisión Organizadora del 110° Aniversario de UTE no podía olvidarse de la que fue la primera central de energía del país, y para lo que todavía queda de ella, su esqueleto, aguardan planes mayúsculos.

En 2014 INAU adquirió en comodato una parte de este edificio sobre la calle Jujuy, en donde, tras acondicionarlo adecuadamente, hoy funciona un programa en conjunto con la fundación La Muralla. Pero no es ninguna novedad que en Uruguay pocos son los interesados en cuidar del patrimonio arquitectónico, por lo que el resto de la Calcagno estuvo a punto de ser desmantelado por orden de una resolución interna del ente, hasta que Algorta —quién desde el primer momento que puso un pie en la empresa hizo grandes migas con el Departamento de Patrimonio— comenzó a idear una propuesta para rescatar la central.

Director de UTE, Felipe Algorta, referente de la Comisión Organizadora de las actividades por el 110 aniversario de la UTE. Foto: Lucía Durán. Director de UTE, Felipe Algorta, referente de la Comisión Organizadora de las actividades por el 110 aniversario de la UTE. Foto: Lucía Durán.

Pensando en acompañar la designación del campus de UTE como monumento histórico y en seguir mejorando el barrio en el que se alza el Palacio de la Luz, después de ver el “fenomenal” trabajo en La Muralla, Algorta terminó de convencerse de que ese era el camino. Con una nueva resolución solicitó anular la anterior, a la vez que presentó un masterplan con el que pretende convertir a la Calcagno en una usina multiespacio donde se fusionen oficinas comerciales con otras destinadas a la innovación, emprendedurismo, cowork, difusión de la cultura y educación, también con los recursos que provengan de patrimonio inutilizado de la UTE. La que será conocida como Usina Cultural Calcagno “no puede ser una inversión que no tenga sentido”, y significará un aporte tanto para funcionarios como para toda la sociedad en su conjunto.

“Lo pensamos hacer en etapas, y va a llevar su tiempo”, señaló el director. Por ahora solamente se están retirando toneladas de tierra y escombros de la zona, además de una limpieza general antes de comenzar la recuperación. Mientras tanto, se presentó la idea de una “usina móvil” que habilite el armado y desarmado de espacios para la realización de eventos y actividades itinerantes que permitan probar y ajustar las agendas previstas para el proyecto terminado.

Los diferentes espacios de la moderna usina, inspirados en otros como los del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) o Sinergia, contarán con un área para la innovación, prueba y difusión de nuevas tecnologías, otra que apueste a la museología contemporánea —con experiencias digitales e interactivas— y a la divulgación patrimonial, un anfiteatro y espacios de trabajo individuales y compartidos, con cafetería y livings.

Interior. Interior.
Foto: Renders del grupo de colaboradores del Departamento de Arquitectura de UTE, liderado por Marcelo Melluso.Foto: Renders del grupo de colaboradores del Departamento de Arquitectura de UTE, liderado por Marcelo Melluso.

Además, desde la preocupación genuina por reivindicar la historia de la empresa, se propuso la creación de una identidad gráfica representada por una caricatura del ingeniero Calcagno.

“Desde este espacio queremos vincularnos con proyectos universitarios, llevar escolares, que sea formativo, atrapar nuevas generaciones y que ahí pasen cosas”, dijo el director. La idea, que Algorta discutió en su momento con el ministro de Industria, Energía y Minería Omar Paganini, es la de empezar a posicionar a Uruguay como un hub tecnológico que esté a la altura del radar de las empresas internacionales. “Si apuntamos a la innovación, tenemos la potencialidad de captar ese interés”.

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