• Cotizaciones
    sábado 18 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    “No juzgo mi trabajo por sus repercusiones”

    Entrevista con Fernando Aramburu, autor de Patria, la novela sobre ETA que vendió más de 700.000 ejemplares en España y que HBO llevará a la pantalla

    Patria es una novela absorbente. No se puede parar de leer. Una vez que se empieza, dan ganas de seguir una página o un capítulo más. Y cuando se llega al final queda la sensación de que sus 646 páginas son pocas. Eso tal vez explica por qué en 2017 fue el libro del año en España, donde se vendieron más de 700.000 ejemplares, y por qué HBO decidió llevarla en breve a la pantalla.

    Se publicó en 2016 y demoró más de un año en llegar a Uruguay. En ese tiempo, el libro se hizo conocido en varios países europeos, con traducciones a varios idiomas, y convirtió a su autor, Fernando Aramburu, en una celebridad que no paró de ganar reconocimientos dentro y fuera de España. El Premio Nacional de Narrativa, el Premio Nacional de la Crítica, el Premio Euskai, el Premio Francisco Umbral, el Premio Don Quijote de Periodismo, y el Premio Strega de Europa son algunas de las distinciones que cosechó desde que su novela salió a la luz.

    Patria se ambienta en el País Vasco y se centra en dos familias afectadas por el conflicto de ETA. Hay víctimas y victimarios, rencores, amistades rotas, reconciliaciones y rupturas. Está escrita en varios tiempos, combinando pasado y presente, a partir de la voz de distintos personajes sólidamente trabajados que protagonizan los 125 capítulos.

    Nacido en San Sebastián en 1959, Aramburu es un licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza, que antes de Patria escribió varios libros. Años lentos (VII Premio Tusquets Editores de Novela y Premio de los Libreros de Madrid) y Los peces de la amargura (XI Premio Mario Vargas Llosa NH; IV Premio Dulce Chacón y Premio de la Real Academia Española), que tienen algunos años, se encuentran ahora disponibles en Uruguay. Hace poco publicó Autorretrato sin mí, un precioso libro intimista con reflexiones sobre temas personales que van desde la niñez hasta el amor, pasando por la escritura, los orígenes y la familia.

    Aramburu vive en Hannover. Llegó a Alemania hace más de 30 años siguiendo los pasos de Gabrielle, su mujer, a la que conoció cuando estudiaba en Zaragoza. Con ella y con sus dos hijas habla en español, pero también domina el idioma de su tierra de adopción.
    En 2009 dejó de dar clases para dedicarse solo a escribir. Dice que vivió momentos económicamente complejos, en los que se mantuvo a flote gracias a sus novelas —que estaban muy lejos de vender lo que vendió Patria— y de su trabajo como columnista en distintos medios. Hoy dedica cuatro horas diarias a leer y otras cuantas a escribir.

    En las últimas semanas, Aramburu fue una voz que se escuchó con frecuencia en medios europeos, que quisieron conocer su opinión sobre el fin de ETA. Sobre ese asunto, sus hábitos de trabajo y su escritura, conversó con galería.

    Patria fue un éxito de ventas en España, lo cual en cierta medida puede llegar a entenderse porque se trata de un tema muy sentido para los españoles. ¿Por qué cree que tuvo tanto impacto en el exterior?
    Le confieso que no conozco la receta del éxito. El éxito es una circunstancia que deciden otros y no creo que afecte la sustancia del libro. Para responder a su pregunta, me limitaré a repetir lo que me dijo el editor alemán: que mi novela Patria contiene un mensaje universal. De hecho, he constatado que no hace falta una introducción en la historia reciente de España para entenderla.

    Usted ya tenía una trayectoria como escritor, pero Patria lo hizo masivo dentro y fuera de España. ¿Eso produce un temor extra al momento de escribir una nueva novela teniendo en cuenta las expectativas que pueden generarse entre sus lectores?
    A mí no me genera ningún temor, entre otras razones porque no me tienta juzgar mi trabajo por sus posibles repercusiones. He publicado libros que merecieron mucho menos atención que Patria y, sin embargo, desde una perspectiva estrictamente literaria, que es la que a mí me interesa, no me parecen inferiores.

    Su nueva publicación, Autorretrato sin mí, no es una novela. ¿Qué lo llevó a publicar un libro tan íntimo y donde se muestra tan expuesto en sus vivencias?
    Autorretrato sin mí es anterior, simultáneo y posterior a Patria. Se trata de un libro acumulativo, escrito en circunstancias particulares y con una determinada intensidad, lejos del escritorio. Al principio me daba cierto pudor publicarlo. Después pensé que estaba cometiendo una necedad. En el fondo, me dije, si lo has escrito es porque estás deseando que otros lo lean.

    Habla de su padre muerto, de viejos amores, de San Sebastián. ¿Son textos que tenía escritos y agrupó para este libro o se sentó especialmente a escribirlos?
    Son textos escritos fuera de casa, en salas de espera de aeropuertos, en trenes y aviones, en habitaciones de hotel, en cafeterías. No los produjeron, claro está, esos lugares, sino la circunstancia de hallarme solo en un lugar poco usual para la escritura, conversando conmigo mismo. Una copa de vino tinto me los podía provocar, o una ráfaga de nostalgia, o un recuerdo, o una alegría repentina, o un temor.

    Leyendo esos textos queda flotando una cierta nostalgia sobre situaciones pasadas. ¿Se considera un hombre melancólico?
    Solo lo justo y necesario, lo que no se puede evitar. No hallo ningún placer en la melancolía.

    No conozco la receta del éxito. El éxito es una circunstancia que deciden otros y no creo que afecte la sustancia del libro. (...)
    Patria contiene un mensaje universal. De hecho, he constatado que no hace falta una introducción en la historia reciente de España para entenderla.

    En alguna entrevista usted dijo que en su hogar no había libros y que vivía en una familia de clase trabajadora donde nunca sobró nada. ¿Cómo se acercó a la lectura?
    Mis padres me hicieron apetecible la lectura diciéndome que si no estudiaba ni leía no llegaría a nada en la vida. Después, en el colegio, me obligaron a leer los clásicos: el Lazarillo de Tormes, Cervantes, Quevedo y otros. Me hice lector asiduo más tarde, a los 15 o 16 años, gracias a un profesor que me contagió su vocación lectora y a la competencia con algunos compañeros de clase, con quienes rivalizaba en cantidad y grosor de los libros leídos.

    ¿Qué lee hoy?
    Leo cuatro horas diarias. Leo ensayos, poesía, novelas. Todo lo que cae en mis manos.

    ¿En qué consiste su proceso creativo? ¿Escribe a diario? ¿Tiene horarios?
    Llevo una vida muy ritualizada. Repito actos a diario. El principal, la escritura. Toda mi existencia gira en torno a esta actividad. No trabajo por horas, sino por cantidad de tarea despachada.

    En varias ocasiones dijo que lo que le produjo más temor era la reacción de los familiares de las víctimas. ¿Por qué?
    No deseaba causarles con una frase inoportuna, acaso frívola o descortés, más daño del que han sufrido.

    ¿Lo ayudó a escribir el hecho de estar fuera del País Vasco?
    Lo ignoro. Estar fuera del País Vasco no es una elección literaria para mí. He escrito desde la distancia, la única perspectiva de que disponía. Creo que dicha distancia favoreció mi trabajo. La comparo con la posición del ajedrecista que abarca con la mirada el tablero completo con todas sus piezas. El alfil o la torre lo ven todo más cerca, pero quizá no son conscientes del sentido global de la partida.

    Cuando se produjo el anuncio de ETA del cese definitivo yo recordaba aquel párrafo de su libro en el que Bittori, frente a la tumba de Txato, decía: “Aún no se sabe si el anuncio va en serio o se trata de un truco para ganar tiempo y rearmarse”. ¿Sintió algo parecido cuando supo del anuncio?
    De la gente que se organiza para matar no suelo fiarme gran cosa. Ya con anterioridad declararon treguas que no respetaron.

    El libro tiene mucho sobre divisiones de familias y amistades. ¿Cómo cree que se puede hoy lograr la reconciliación entre víctimas e integrantes de ETA?
    La palabra reconciliación es excesiva. Me pregunto yo qué clase de reconciliación es posible con aquel que asesinó a nuestro padre, a un hijo, a un hermano, y que no se arrepiente ni renuncia a su proyecto.

    .

    .

    Los personajes de Patria son muy sólidos y sus historias muy trabajadas y profundas. ¿Cómo los fue elaborando?
    Lo primero de todo, gracias por la apreciación. La pregunta es vasta. Su respuesta podría abarcar un libro entero. Digamos que sitúo la conformación de personajes activos, singulares y dotados de volumen humano en el núcleo esencial de la novela. No hay novela sin personajes. Por tanto, son indispensables y conviene prestarles la atención que merecen.

    ¿Es complejo escribir sobre situaciones y vivencias personales de hechos que guardan relación con el presente?
    Digamos que no es una tarea fácil que se saca adelante en cuatro días. En su dificultad radica asimismo su poder fascinador.

    ¿Cómo cree que puede darse la incorporación de los integrantes de ETA a la vida cotidiana del País Vasco? Es difícil imaginar, por ejemplo, la reacción de familias de víctimas conviviendo con ellos en el día a día.
    La incorporación ya se está dando. Han cumplido su condena, vuelven al pueblo, en algunos casos, los reciben con música y danzantes.

    Tras el comunicado de la banda anunciando su cese, usted escribió en El Mundo:  “A mí el reciente comunicado de ETA me pareció una redacción de colegio, de una liviandad intelectual que me haría gracia y hasta me inspiraría ternura si no fuera porque detrás de ella se esconde otra cosa distinta que la lastimosa pretensión de los últimos etarras de hacerse los buenos, los sensibles, los compasivos con una parte de sus propios asesinados”. ¿Fue para la tribuna?
    El terrorismo de ETA ha tenido desde antiguo una sostenida contestación intelectual en España, a la que yo he contribuido modestamente. Mi artículo se encuadra en este marco de reflexión. Todavía hay gente que legitima la violencia, que considera que algunas personas murieron porque debían morir, porque así lo exigía el proyecto. No hay moral humanista que pueda aceptar semejante indignidad.

    En América Latina algunos sectores de izquierda han tenido relación con ETA y se han solidarizado con su lucha. ¿Qué opina?
    Pues habrá que darles la enhorabuena por los 856 muertos, entre ellos 22 niños y numerosos obreros y militantes de izquierdas. Imagino a Karl Marx revolviéndose en su tumba al ver que el nacionalismo acabaría adueñándose de sus tesis.