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El lunes 4 de noviembre el Ministerio de Transporte y Obras Públicas iba a firmar con la Corporación Ferroviaria del Uruguay (CFU) —empresa de derecho privado propiedad de la Corporación Nacional para el Desarrollo— el contrato para la segunda etapa de refacción en la línea Pintado-Rivera. El presidente José Mujica ya había aceptado la renuncia del presidente de AFE, Jorge Setelich, y había elegido a Carmen Melo para sustituirlo. En la sala de conferencias del Ministerio, el ministro, Enrique Pintado, el subsecretario, Pablo Genta, el vicepresidente de AFE, Álvaro Fierro, y el director de esa empresa por el Partido Nacional, Mauricio Cusano, charlaron en una ronda y acordaron almorzar juntos el miércoles 6 para “cerrar” algunos temas antes de que asumiera Melo. Uno de ellos era el proceso seguido en la primera etapa de obras de rehabilitación en la línea Pintado-Rivera.
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La actuación de la CFU en la primera etapa de refacción de esa línea es cuestionada por Cusano y la Unión Ferroviaria desde 2012. Sin embargo, la empresa fue adjudicada este año para realizar la segunda etapa de obras, en la que se invertirán U$S 75 millones.
El martes 3 de diciembre en la Comisión de Transporte de la Cámara de Diputados el trabajo de la CFU volvió a ser blanco de cuestionamientos. Genta y Fierro fueron los encargados de responderlos mientras que la nueva presidenta se refirió de manera muy breve al tema y aseguró que AFE pondrá en marcha un “control propio” de los trabajos para esta segunda etapa.
“Para asegurar que no haya ninguna dificultad, por un lado, está planteado el control del Ministerio de Transporte, que es el que hace la licitación y, por otro, el de AFE. Estamos instrumentando nuestro propio control de obra a los efectos de que no se den estas dificultades y, si se dieran, se vayan corrigiendo en el momento y no al final”, aseguró Melo.
En las reuniones previas a su asunción, el Ministerio de Transporte y los directores de AFE acordaron que la CFU no participe en la licitación que se abrirá en los próximos meses para rehabilitar la línea Algorta-Salto Grande, aseguraron a Búsqueda fuentes de la cartera.
Dinero.
En 2009, luego de una licitación desierta por los abultados montos de las empresas que se presentaron, la CFU comenzó la refacción de la línea a Rivera con U$S 23 millones del presupuesto nacional y 21.200 rieles rusos —aportados por AFE— de un valor estimado de U$S 37 millones.
Ante indicios de que los resultados no eran los acordados, a mediados de 2012 AFE hizo un relevamiento completo de los 422 kilómetros de obra. Encontró “defectos” en distintos tramos de la obra, como colocar los durmientes a 3,1 metros de distancia entre sí cuando debían estar separados por apenas 1,6 metros. El tema derivó en una investigación administrativa en AFE.
Meses después, la Unión Ferroviaria y Cusano volvieron sobre el tema sosteniendo que los números de la obra no cerraban (Búsqueda Nº 1710). La diferencia de dinero fue uno de los temas centrales de la sesión del martes 3 en la Comisión de Transporte de Diputados.
La CFU recibió $604 millones del presupuesto nacional para realizar las obras en Pintado-Rivera. Al solicitar a AFE la recepción definitiva de la obra, la empresa presentó un desglose de gastos de $525 millones. Sin embargo, en agosto de 2013 AFE decidió valuar los trabajos realizados por CFU en $435 millones.
Según explicó Genta en la Comisión, la diferencia entre los $525 y los $435 millones corresponde a la compra de “maquinaria e implementos de obra que están en la CFU”.
Para explicar la diferencia entre los $604 millones y los $525 el diputado oficialista Daniel Caggiani dijo que del total de dinero que recibió la CFU “algunos recursos se gastaron, otros se ejecutaron y otros se capitalizaron”. En ese punto mantuvo un contrapunto con su par nacionalista Pedro Saravia que sostuvo que el dinero que no fue ejecutado en la obra “no puede quedar en manos de una empresa pública no estatal” porque “es dinero presupuestal y no puede gastarse de otra manera”. A su criterio ese dinero debía volver a AFE.
Caggiani replicó que en el artículo de la Rendición de Cuentas por el que el Ministerio de Economía habilitó a invertir ese dinero en “infraestructura ferroviaria en ningún momento se dice que esos dineros tengan que ir a AFE” por lo que “perfectamente se puede entender que ese dinero no es de AFE”.
Consultado por Búsqueda, Cusano cuestionó que se haya “capitalizado una sociedad anónima con bienes públicos” y aseguró, además, que los pliegos de la licitación establecían que los $604 millones debían destinarse “sólo a la rehabilitación de los 422 kilómetros de vía entre Pintado y Rivera”.
El diputado blanco Amin Niffouri cuestionó también la capitalización de la CFU, que a su criterio no era “necesaria” y “favoreció” a la empresa para presentarse a la licitación de la segunda etapa.
¿Nulidad?
En enero de 2013 y ante una solicitud de CFU, el vicepresidente de AFE, en ejercicio provisorio de la Presidencia, firmó la recepción definitiva de la obra. Apenas unos días después, la CFU se presentó a la licitación para la segunda etapa de refacción de la línea que en noviembre le terminó siendo adjudicada.
Los diputados Saravia y Niffouri pusieron en duda durante la sesión del martes 3 que la presentación de la CFU en la licitación haya sido correcta. Los diputados sostuvieron que para que la resolución tomada por Fierro tuviera validez tendría que haber existido “la resolución del Directorio” que avalara la actuación del vicepresidente.
“Si entre la recepción administrativa y el acta que configura administrativamente la realidad jurídica se ganó una licitación o se habilitó una presentación con determinadas cuestiones administrativas que no estaban correctas, está mal”, dijo Saravia.
Al no existir una resolución de Directorio que avalara lo actuado por el vicepresidente, Saravia cree que “existe nulidad” en la presentación de CFU a la licitación y puede ser motivo de reclamo de otros oferentes.
En la sesión, Fierro hizo un “mea culpa” por la falta de una resolución de Directorio que “avalara” la recepción de la obra. Genta, por su parte, aseguró que la recepción “no era necesaria” para habilitar a la CFU a participar del proceso.
Cusano no concurrió con sus compañeros de Directorio a la sesión de la Comisión. Según explicó él mismo a Búsqueda, la invitación le llegó “fuera de tiempo”: el subsecretario lo llamó “recién” el día anterior para convocarlo. Además, rechazó la invitación porque si asistía iba a “hacer uso de la palabra” y no iba a estar de acuerdo con sus “compañeros”.