Y es que a esta edad uno tiene claro lo que quiere, evita repetir errores de novato y no tiene complejos o inseguridades propias de la inexperta juventud; por eso, muchos optan por una relación en la que no existe la convivencia.
Como ellos, otros disfrutan del amor en edad madura quedando en ocasiones especiales unidos por intereses comunes, aunque también están los que prefieren compartir casa, porque cada uno disfruta del amor a su manera.
El catedrático español en Psicología de la Sexualidad Félix López Sánchez es autor de Ética de las relaciones sexuales y amorosas y La sexualidad y el amor después de los 50 y otras publicaciones sobre el tema. “Los seres humanos somos una especie vincular y social. Favorecer los afectos sexuales (deseo, atracción y enamoramiento) y los sociales (apego, amistad y cuidados) es fundamental”, asegura.
También destaca que “en el enamoramiento predominan ideas erróneas, reduciéndolo a la bioquímica que lo acompaña”. Por eso asegura que “es mucho más rico y complejo, afectando la fisiología, las emociones, los sentimientos, los afectos, la mente y las conductas. Puede durar poco o mucho. ¿Por qué quitarles el sueño a los enamorados?”.
No hay fronteras para el amor. Como sucede en la juventud, el amor puede surgir en cualquier lugar, pero lo más frecuente es dentro del vínculo social donde nos movemos, como pueden ser talleres, centros de la tercera edad, organizaciones no gubernamentales en las que se colabora o excursiones para mayores, donde es frecuente que surjan nuevas amistades especiales.
SÍNDROME DEL VIUDO. En Uruguay, las preguntas sobre sexo en la tercera edad son un tema que ha ido en aumento en las consultas, dijo a galería Santiago Cedrés, médico internista y sexólogo. En abril, por ejemplo, 65% de las consultas masculinas que atendió fueron de hombres de más de 65 años, y el porcentaje se ubicó en 40% en el caso de las mujeres; tanto en el ámbito público como privado.
Cedrés llama “síndrome del viudo” a las consultas que hacen las personas de tercera edad que luego de perder a la pareja de toda una vida comienzan una relación después de un tiempo de estar inactivos sexualmente. En el caso de los hombres, dijo el especialista, lo más frecuente es que se consulte por la disfunción sexual, mientras que las mujeres lo hacen por falta de lubricación o deseo sexual.
En las parejas que se encuentran en la tercera edad, dijo Cedrés, “predomina la calidad frente a la cantidad”. “Ya no importa tanto cuánto rinde sino el nivel de intensidad de la relación”, explicó el especialista.
Cedrés dijo que el aumento de las consultas de personas de más de 65 años empezó hace unos siete años. Antes, explicó, se dio un incremento en el caso de los hombres con la aparición del Viagra, pero fue en los últimos años cuando se empezó a ver una explosión mediática de la sexología como algo médico que los adultos mayores se animaron a consultar más. “Ahora se habla más de lo que se conoce como sexualidad otoñal en radio y televisión”, comentó.
El especialista explicó que en las parejas de edad adulta que llevan muchos años juntos existe una mayor tolerancia a la disfunción sexual, porque esa parte de la vida en común se da por terminada. Si el hombre tuvo un infarto, por ejemplo, la mujer quiere que se cuide; si ella fue operada de cáncer, él no insistirá, dijo.
En cambio, cuando se trata de una nueva relación, el sexo tiene una importancia mayor y es frecuente que vayan los dos integrantes de la pareja a consultar. “Acompañar a una pareja que se encuentra a los 70 años es una muy linda experiencia. Sobre todo en el caso del hombre, para quien es difícil contar que no tiene erecciones; la mujer de repente está más acostumbrada a hablar de estos temas con su ginecólogo”, comentó.
ROMPER MITOS. Para el psicólogo español López Sánchez, “el enamoramiento es bastante similar en todas las edades. Lo que cambia es el lugar y tratamiento que hace de él la sociedad y también las personas concretas. Cambia más la disponibilidad para enamorarse, la necesidad, las circunstancias personales, de salud, sociales, etcétera. Pero el proceso de enamoramiento tiene muchas cosas comunes que son esenciales”.
El aumento de la esperanza de vida hace que la vejez se retrase. Ser anciano no es exclusivamente sinónimo de dolores, consumo excesivo de medicación o nietos de los que encargarse; puede y debería ser la etapa en la que poder dedicarse a sí mismo e, incluso, ayudar a los demás aprovechando la jubilación para tareas de voluntariado.
“Pero sucede una cosa cuando comienza la vejez, y es que se deserotiza, debido a la gran cantidad de mitos y prejuicios vigentes. Si bien es cierto que no es el deseo sexual el mayor impulso para tener pareja en la edad madura, sino la soledad, también hay personas que viven una sexualidad plena propia de esa etapa”, afirmó el especialista.
Para el experto en sexología “hay mitos viejos bien conocidos: la actividad sexual desgasta, es peligrosa, solo desean los hombres” y mitos nuevos favorecidos por el mercado del sexo y algunos profesionales. “Hemos pasado de la represión a la obligación, que son errores contrapuestos. Una afirmación verdadera es que la actividad sexual es saludable, pero es falso que sea obligatoria para toda la sociedad”, dijo.
La población se empeña en seguir tratando el tema como un tabú o incluso es motivo de burla o asombro, lo que hace que muchos se avergüencen de ello.
“No debe olvidarse que, cuando se persigue la sexualidad en la vejez, se contribuye a que muchas personas se queden solas, no solo sin vida sexual y amorosa, sino sin la posibilidad de formar nuevos vínculos sociales de amistad, apego y cuidados”, dijo López Sánchez.
Debido a una sociedad marcada por la educación machista y el patriarcado, las mujeres siempre han tenido más dificultades para vivir plena y libremente su sexualidad, más aún si se trata de parejas homosexuales. “Afortunadamente, las épocas cambian y con ellas, la sociedad. Las personas que tienen esta edad vivieron los cambios de los años 65-75, primera revolución sexual, si queremos llamarlo así. Han cambiado las personas viejas y la sociedad también. Aunque sigue habiendo bastantes hijos con resistencias, otros lo aceptan bien y ya hay también un buen grupo que se alegra”, comentó el experto.
Asimismo, dijo, enamorarse no es obligatorio y son las propias personas las que tienen que valorar las ventajas o inconvenientes que ello aporte a sus vidas. Pero sentirse querido y acompañado genera menos riesgos de deterioro cognitivo, alarga la vida, llena de entusiasmo y energía, y proporciona bienestar y confianza, al decir de los expertos.