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El camino es estrecho y empinado, pero al llegar arriba la vista es increíble. La casa Las Marías se adueñó de esa parte del cerro y manteniendo la armonía con el entorno, entre paredes de piedra y ventanales inmensos a las sierras, recibe cada fin de semana a sus dueños, Enrique Garbino y Mercedes Cardoso, con sus respectivos hijos, seis en total.
Hace algunos años, Garbino adquirió estas tierras en el emprendimiento Chacras de las Sierras, en Lavalleja, y mandó construir la casa con la idea de que fuera cómoda, acogedora y cumpliera las funciones necesarias para recibir a mucha gente.
Una vez empezada la obra, la diseñadora de interiores Ximena Arcos Pérez intervino en las decisiones de cómo combinar los materiales para que fuera linda y funcional a la familia al mismo tiempo. Cómo hacer que la piedra vaya bien con el cemento lustrado, qué textura y qué color darles a ciertas paredes interiores, dónde utilizar la madera. La elección de tonos oscuros para las paredes, aunque jugado, fue un acierto, al absorber la intensidad de la luz que entra por los grandes ventanales, por donde el luminoso paisaje serrano se integra a la decoración.
Al momento de equipar la casa, la consigna que siguió la diseñadora fue crear ambientes vivibles, prácticos para una familia ensamblada que cuando están todos juntos suman ocho personas, como mínimo. Sillones de cuero, sillas hechas de lonja, alfombras gastadas, cortinas de arpillera y varios otros detalles facilitan el mantenimiento de este hogar de alto uso. “Venimos casi todos los fines de semana, y la casa siempre se llena de gente. Los chicos, amigos de los chicos, amigos nuestros”, cuenta Garbino, a quien le gusta cazar y tiene una colección de cabezas de jabalí y ciervos que debieron encontrar su lugar en la decoración de la casa. Arcos Pérez logró resolver el desafío con estilo, colocándolas en el comedor —dominado por un gran parrillero interior con su correspondiente barra—, y el living.
Clásica y actual, simple y noble, la casa se apropia de los materiales naturales para ofrecer lo justo y necesario para pasar unos días en las sierras. Muebles antiguos utilizados como indican las tendencias de hoy y otros más modernos están combinados bajo un denominador común, la eterna nobleza y calidez del estilo de campo.
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