Cuántos son, en qué rubros se desempeñan, cuántas mujeres trabajan en el campo y en qué departamentos cumplen sus jornadas laborales son algunas de las interrogantes que encuentran respuesta en la información recogida por el censo oficial.
Los resultados del censo muestran “tendencias que no son nuevas en Uruguay y en el mundo”, con una “disminución en la cantidad de productores, principalmente del tipo familiar, en la población rural y en los trabajadores asalariados, tanto permanentes como jornaleros”, dijo a Agro de Búsqueda el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Matías Carámbula.
Sostuvo que eso es “producto de un proceso de incorporación de tecnología que busca aumentar la productividad por hectárea, por trabajo y por capital”, y eso “explica una parte importante de estos cambios en la composición de la población y de los trabajadores en el sector agropecuario”.
Esto “se asocia a algunos cambios en la dinámica en el trabajo rural, que tiende a reducir los tiempos y las zafras de trabajo y que es una población que a veces no queda registrada en los censos agropecuarios porque es población trabajadora urbana o que tiene residencia en centros urbanos”, advirtió.
Y señaló que “hay un componente importante de trabajadores que hacen tareas agrícolas, pero no son contempladas en datos del censo”, y eso “también es otra explicación respecto a que hay un componente asalariado en el agro que tiene residencia urbana”, lo cual “es cada vez más común”.
Por eso es que “hay centros poblados que, si bien son definidos como urbanos, tienen una fuerte vinculación con el sector agropecuario”, destacó.
El jerarca valoró que los “cambios en el mundo del trabajo agropecuario” se vinculan a algunas modificaciones “en los últimos 20 años en la inserción y en el reconocimiento de los derechos de los trabajadores rurales”, con “la instalación de los Consejos de Salarios del sector en 2006, luego la ley que regula la jornada laboral, la que fijó el Día del Trabajador Rural y otras leyes genéricas, como la de responsabilidad penal empresarial” de 2014.
“Hoy en día mejoró el salario del trabajador rural y hubo una disminución significativa en la pobreza” de ese sector de la sociedad debido a estos cambios legales, afirmó.
Datos, sexo y departamentos
La cantidad de mano de obra ocupada en el sector rural registró altibajos en los últimos 40 años. Al comparar los datos de los censos de 2000 y de 2011 la disminución en la población que trabaja en explotaciones agropecuarias fue de 41.600 personas; mientras que entre 1990 y 2000 hubo un incremento de 17.000 empleos en el total, ya que pasó de 140.430 a 157.009.
Respecto al sexo de los trabajadores permanentes, “entre 2011 y 2024 la cantidad de hombres cayó en 6.239”, ya que de un total de 83.827 se redujo a 109.979. En tanto que en el caso de las “mujeres disminuyó en 1.435”, al pasar de 31.544 a 30.109, según los datos del MGAP.
La participación porcentual por sexo se mantuvo en los últimos 13 años, con 73% de hombres y 27% de mujeres.
Los datos señalan que “el departamento que registró la mayor caída en la cantidad de trabajadores permanentes fue el de Canelones”, que tenía 17.772 en 2011 y bajó a 14.324 en 2024, lo que resultó en una “pérdida de 3.448” empleos rurales en ese período.
Si se analiza por sexo, esa disminución se distribuye en 2.445 hombres y 1.304 mujeres que dejaron de ser trabajadores permanentes en el campo canario en los últimos 13 años, indica la información del censo.
De todas formas, “Canelones sigue siendo el departamento que tiene más mujeres” entre su mano de obra fija en explotaciones del agro, mientras que “Flores, con 508 mujeres, es el que tiene menos trabajadoras permanentes”, seguido por Montevideo, con 852.
Otros departamentos que le siguen a Canelones en cuanto a más mujeres ocupadas en las explotaciones agropecuarias son Colonia, San José y Florida, con algo más de 2.000 cada uno, según los resultados del Censo Agropecuario.
Esos departamentos se caracterizan por ser lugares donde se conformaron las tradicionales cuencas lecheras de Uruguay, que por lo general comprenden emprendimientos familiares, lo que podría explicar —en cierta medida— esa participación femenina en el empleo rural.
La producción de frutales y de hortalizas también concentra una masiva demanda de trabajadores, principalmente zafrales, para el desarrollo de tareas de cosecha, entre otras ocupaciones, lo que queda en evidencia en los datos relativos a los departamentos y a los rubros del agro.
Canelones, departamento caracterizado por una amplia variedad de actividades productivas de la granja, como frutas y hortalizas, viñedos, cría de vacunos, ovinos y pollos, entre otros, junto con Salto, donde se concentra la mayor producción de cítricos de Uruguay, lideran la cantidad de jornales zafrales, con 114.812 y 110.769, respectivamente, según el censo de 2024. El total de jornales zafrales de ese año fue de 598.295, lo que supone una fuerte caída respecto a 2011, cuando fue de 1.938.340.
El censo indica que, por sexo, la ocupación zafral en 2024 en el caso del departamento canario se distribuyó en 83.599 hombres y 31.213 mujeres, y en el agro salteño la participación fue de 87.809 hombres y 22.960 mujeres.
Sobre este asunto, Carámbula consideró que hay un “cambio en la composición de género”, porque “la participación de la mujer en el agro sigue creciendo”, y “si bien la población trabajadora es mayoritariamente masculina, hay un aumento porcentual de las mujeres asalariadas en el mundo del trabajo agropecuario”.
A escala mayor
Las transformaciones en el panorama agropecuario reveladas en los resultados del censo sectorial alcanzaron igualmente a la escala de las explotaciones rurales en Uruguay.
“En un proceso de concentración de la propiedad de la tierra, como lo muestra el censo, también es bueno ver los cambios en el mundo del trabajo, porque nos marca los desafíos a quienes tenemos responsabilidad en las políticas públicas”, señaló el subsecretario de Ganadería.
En este sentido, si se consideran los predios de mayor tamaño, de 10.000 o más hectáreas, y su distribución territorial, el departamento de Artigas tiene ocho establecimientos rurales que concentran cerca de 195.000 hectáreas, indica el censo.
Muestra además que entre los departamentos con nulo o bajo registro de establecimientos dentro del renglón de los más “grandes” figura en primer lugar Montevideo, que no cuenta con explotaciones de 10.000 hectáreas o más, en tanto que en Canelones hay un solo establecimiento de esa escala, con 14.040 hectáreas.
También, tanto Flores como Maldonado tienen una explotación agropecuaria en esa escala de tamaño: en el primero de esos departamentos hay un predio de 12.992 hectáreas, y en el segundo hay un establecimiento con 12.817 hectáreas.
Lavalleja tiene dos predios dentro de la escala de los más grandes, que concentran 33.075 hectáreas, al igual que Colonia, con dos predios que abarcan 32.740 hectáreas; en tanto que en San José hay tres de estos “grandes” establecimientos, que totalizan 35.686 hectáreas.
En el renglón de 10.000 y más hectáreas, en el departamento de Florida se registraron cuatro establecimientos que concentran 141.329 hectáreas, y Rocha tiene cinco explotaciones, que comprenden un total de 143.106 hectáreas, conforme con los resultados del Censo Agropecuario.
Dichos datos indican que en Cerro Largo hay una docena de explotaciones dentro de ese rango de extensión, que en conjunto abarcan casi 274.000 hectáreas; mientras que en Durazno hay ocho explotaciones de esa escala, que acaparan cerca de 134.000 hectáreas.
En el departamento de Río Negro se registra la “mayor cantidad de superficie explotada por predios rurales de 10.000 hectáreas y más”, donde “ocho establecimientos concentran un total de 411.100 hectáreas”, señalan.
Los departamentos que le siguen a Río Negro en cuanto al total de área correspondiente a explotaciones de dicha escala son: Rivera, con ocho explotaciones que acaparan cerca de 294.000 hectáreas; y Tacuarembó, donde hay nueve explotaciones que abarcan 234.263 hectáreas.
En cuanto a otros departamentos, Paysandú tiene nueve establecimientos rurales que abarcan casi 191.000 hectáreas, mientras que en Soriano hay ocho explotaciones rurales que abarcan 174.342 hectáreas.
En Salto también hay ocho establecimientos que en conjunto comprenden 113.649 hectáreas; y en Treinta y Tres son seis predios en el renglón de mayor escala, que concentran 88.568 hectáreas, de acuerdo con el censo del MGAP.